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76 CULTURAyESPECTÁCULOS SÁBADO 26 s 1 s 2008 ABC CLÁSICA CLÁSICA XVI Liceo de Cámara Obras de Haydn, Henze y Schubert. Int. Ensemble Scharoun y A. Dasch (soprano) Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. 23- 01- 08 Temporada CDMC Obras de Joan Guinjoan. Intérpretes: Manuel Miján (saxofón) solistas de la ORCAM. Dirección musical: Carlos Cuesta. Lugar: Museo Reina Sofía. Madrid. Haydn y sus canciones ANTONIO IGLESIAS El ya acreditado Liceo de Cámara de la Fundación Caja Madrid, tras el obligado paréntesis de las obras en nuestro Auditorio, inaugura su temporada con una interesante programación en torno a la figura histórica de Haydn. Un ciclo de catorce conciertos que, naturalmente, toman como base sus magistrales cuartetos comprendiendo importantes extensiones, así en su jornada de apertura con ocho canciones muy bienvenidas aunque sólo fuera por la incomprensible falta de su cultivo, cuando se escuchan ejemplos de la música dentro de su etapa clásica. Las admiramos en la interpretación de la soprano alemana Annette Dasch- -cálido timbre, emisión fácil dentro de una estilística que por muy emotiva roza el romanticismo- y el Scharoun Ensemble, excelente grupo formado por ocho instrumentistas de la famosa Orquesta Filarmónica de Berlín, octeto tradicional (clarinete, fagot, trompa, dos violines, viola, violonchelo y contrabajo) que las tradujo con alta clase en transcripciones debidas a Ulf- Guido Schäfer, en un trabajo sobresaliente en su delicadeza. Dividiendo las sublimes melodías haydnianas (cuatro más cuatro) intercalaron Quattro Fantasie del vanguardista germano Hans Werner Henze, cuya mano hábil, reflexivamente y, por supuesto, dentro de una factura del hoy más acusado, se empeña en mostrarnos procedimientos que resultan hasta trillados, logrando momentos de muy interesante lenguaje original dodecafónico en sus orígenes. La segunda parte la ocupó el célebre Octeto en Fa mayor, D 803 de Franz Schubert, largo viaje sonoro de una hora aproximadamente de duración. El Ensemble Scharoun supo situar con autoridad, subida en una exigente valoración romántica que halla en el magnífico dominio de las más varias intensidades de la sonoridad, una base exponente de indudable alta clase traductora. Llena la recoleta sala, su público aclamó una propina no concedida, dadas las diez y cuarto de la noche; y es que esto de los horarios sería preciso estudiarlo... El sigloide de Guinjoan ANDRÉS IBÁÑEZ ¿No debería la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid llamarse la OCCM? Pues no señor, se llama ORCAM. La Wikipedia, siempre útil, me señala que ORCAM no sería una sigla, sino un sigloide. Pero sigla o sigloide, lo cierto es que la ORCAM es una agrupación asombrosa. Está por todas partes, pero no sólo es ubicua como el ser divino, sino que también, como el ser divino, está entera en cada una de sus partes, porque la ORCAM la vemos aquí y allá en forma de orquesta y coro sinfónicos, en forma de orquesta de cámara o en las más variadas combinaciones camerísticas, siempre abriendo horizontes con programas innovadores y arriesgados y siempre dedicando una especial atención a la creación española contemporánea. Esta noche hemos podido disfrutar de la vibrante profesionalidad de sus músicos en un programa homenaje al compositor tarraconense Joan Guinjoan (1931) Las cinco obras de esta noche se presentan en orden cronológico y permiten, siquiera de forma esquemática, contemplar la evolución del mundo sonoro del compositor. GIC 79 es una obra bellísima. Escrita para conjunto instrumental, presenta una sucesión de sonoridades fascinantes, como esa estremecedora combinación de timbal y cuerdas graves del piano percutidas con baqueta: música hecha de miles de piezas que se ensamblan en un multicolor vitral de sonidos, llena de referencias, de guiños y de lenguajes citados, o más bien evocados, en la que uno cree escuchar, como en tantas obras de Guinjoan, una especie de resonancia de la totalidad de la experiencia sonora de occidente (y también de algunas experiencias sonoras que no son de occidente) La otra obra que me gustaría destacar es Barcelona 216 una composición muy densa y trabada en la que todo parece tender a la forma espiral, como si la música se curvara sobre sí misma, como si esta música fuera tiempo que se curva sobre sí mismo. Música de sonoridades encantadoras, casi hechiceras, que saturan y enloquecen el oído y parecen abrirlo a nuevos niveles de complejidad y de riqueza. Paul McCartney, ante uno de los fetos de Marc Quinn REUTERS La evolución, según Marc Quinn, en la White Cube En su nuevo proyecto, el artista británico realiza en mármol nueve esculturas de fetos, una por cada mes de embarazo EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Lo escandaloso se define por oposición a lo políticamente correcto, y ahora que no suele convenir elevar la voz contra el aborto, al artista británico Marc Quinn se ha lanzado a labrar en mármol nueve esculturas de fetos, una por cada mes de embarazo, como si de capiteles de una catedral se tratara. No es que Quinn se apunte al mensaje provida; le basta que el arte transmita una verdad: así fuimos todos nosotros antes de nacer. Esta serie de esculturas, titulada Evolution fue presentada ayer en la exposición que la galería White Cube de Londres dedica a Quinn. A la inauguración asistió Paul McCartney, amigo del artista. Quinn, de 43 años, forma parte de lo que se llamó la Young British Artists (YBA) la generación que en los noventa lanzó al estrellato el coleccionista Charles Saatchi. A aquella hornada de arte rupturista contribuyó Quinn con Self una cabeza modelada con nueve pintas de sangre del propio artista, que se presentaba en refrigeración en una vitrina de vidrio. Fue vendida luego por Saatchi por unos 2,2 millones de euros. Recientemente, Quinn ha dejado de utilizarse a sí mismo como modelo para sus obras y ha comenzado a mirar hacia afuera. Y lo primero que ha visto es el principio de esas otras vidas: situó una inmensa estatua de la artista Alison Lapper embarazada en pleno Trafalgar Square, y el siguiente paso ahora son los fetos. La imagen de Lapper, una artista británica sin brazos y sin piernas, coronó el cuarto plinto de la céntrica plaza londinense, en el que se van turnando los ganadores del concurso. Las cinco toneladas de mármol de Evolution procede de la Península Ibérica y su tono rosáceo encaja perfectamente con el aspecto de los fetos, con un cuerpo inicialmente traslúcido, coloreado por la sangre de las venas. La primera de las esculturas presenta el feto cuando apenas tiene 22 semanas de vida, y la última corresponde a los momentos antes de que nazca el bebé. Este parece como alien en las películas. Algunos son claramente extraterrestres comentó ayer Quinn en la White Cube. La obra está parcialmente inspirada en los Esclavos de Miguel Ángel, en los que los cuerpos parecen casi luchar para salir de la piedra. Dentro de unos meses, Quinn presentará una nueva serie de esculturas, esta vez dedicadas a la modelo Kate Moss, en posiciones de yoga. Asegura que Moss es supuestamente la persona que creemos de imagen perfecta, y su imagen multiplicada en cualquier sitio es una a la que ni siquiera ella puede llegar, menos los demás Una versión en oro de una de esas esculturas, Siren será expuesta en el Museo Británico londinense, con un coste de realización de más de dos millones de libras. Quinn no tiene problemas para vender sus Kate Moss, en cambio su Alison Lapper quizás vaya a la India ante el poco entusiasmo occidental. Kate Moss Quinn situó una inmensa estatua de la artista Alison Lapper embarazada en pleno Trafalgar Square Más información en: http: www. whitecube. com