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4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE Cómoda de abedul plateado, de dos cajones. Aplicaciones de vidrio azul y cajones montados con jaspe Cómoda con tres filas de cajones, realizada en madera de lupia con molduras de acero y decoraciones de lapislázuli museo Hermitage, una de las colecciones de arte más ricas del mundo, dio sus primeros pasos en alguna de las 350 estancias del Palacio y heredó de su padre la afición por el arte antiguo de Oriente: Todo partió de la colección privada de la dinastía imperial rusa de los Romanov. Desde pequeño fui testigo de la administración del museo como si se tratara de un negocio familiar. Por esta razón dio enseguida su visto bueno al proyecto, que implica la reproducción del mobiliario imperial del Hermitage y del palacio Pavlovsk, lo que es, en cierta medida, perpetuar la cultura y la labor de esta dinastía rusa en la historia y el arte universal. En los muebles, de las mejores maderas de cedro, ébano o caoba, se aprecian incrustaciones de metales preciosos como el oro o la plata, así como de piedras semipreciosas como el lapislázuli, el nácar, el marfil o la malaquita, sin ostentaciones, con enorme gusto, lo que da una idea de aquel ambiente refinado y poderoso de los salones y estancias privadas de los Romanov durante más de doscientos años. Los diseños, en algunos casos caprichos de las Zarinas, los realizaron verdaderos artistas, que ponían en aquellos muebles los saberes del oficio y otros más esotéricos, a los que eran muy dados los Romanov, motivo por el que, por ejemplo, algunos llevaban incrustaciones de malaquita que, según el poder que los iniciados dan a las piedras, mitiga los males de amor. Muebles como pedazos de historia, historia preñada de evocaciones, evocaciones adornadas de arte, arte que suscita la ensoñación en esta iniciativa que nos acerca un poco más al patrimonio cultural ruso que ahora también es nuestro. DÍAS DE JÚBILO Almanaques n la frutería, la dueña del negocio ofrece a los clientes los habituales almanaques de la casa en estos comienzos del año. -Dame el mismo del año pasado, ese del chico, si es que lo tienes- -reclama doña Amalia. La patrona extrae el pedido: un muchacho macizo, cuya única ropa es un gorrito de marinero, posa de espaldas volviendo al observador la cara y guiñando un ojo. -Yo llevé ese a casa y mi marido lo volvió del revés, diciendo que era muy guarro- -comenta doña Tecla- Cuando él no está, lo pongo de frente, vamos, tal como es. Los chicos alegran mucho las cocinas ¿no es verdad? -La chica es para ti, Eulogio- -sigue la frutera, señalando, obviamente a un caballero. La viñeta es una piba, desnuda como el agua, imponente y con su guiño de rigor. -Es que verás -se excusa Eulogio- -Debo consultarlo con la parienta. En casa mandan las mujeres, es lógico. Mañana ye contesto. En vano, nuestra amiga exhibe una imagen piadosa, un Cristo moderno, estilo Súperstar, como recién salido de la peluquería y sin huellas del martirio redentor. Nadie parece interesarse por él. La patrona me mira. -No, gracias- -digo, respondiendo a su mirada- Ya tengo un almanaque de bolsillo, es más práctico. La verdad es que la imagen no me gusta y no por impiedad sino por lo contrario. Habiendo en España tantas memorables y tocantes representaciones de Cristo, esta versión cursi y dulzona me resulta molesta. Ya en la calle, voy meditando en la escena de la frutería. Sin duda, las mujeres son más decididas y parecen dirigir el orden de la casa. Los maridos han de consultarlas en materia doméstica y si toman decisiones por su cuenta, son sometidas a la instancia suprema, como una ley sospechosa de inconstitucional. ¿Tiene que ver esto con el creciente poder social de la mujer? ¿No será que se repite el lugar común del pudor masculino, como en los últimos siglos? Por otra parte ¿ha conseguido nuestra cultura trivializar las más graves imágenes de nuestra memoria y Cristo equivale a un cantor de rock? No le he mentido a la dueña del local. Meto la mano en el bolsillo y aprieto mi agenda con los días del año que está empezando. Siento que lo tengo en un puño. Todavía no me pesan sus horas pobladas de rutinas y asombros. E Blas Matamoro época moderna, y cuadros únicos de todos los tiempos: Rubens, Tintoretto, Van Dyck, Tiziano, Leonardo Da Vinci, Pieter Hendricksz de Hooch, Rembrandt, Paul Gauguin, Vincent Van Gogh, Henri Matisse, Picasso... Nicolás I autorizó en 1852 el acceso al público, llamando al gran museo el Nuevo Hermitage. Adquirió objetos de oro del sur de Rusia, antigüedades griegas y romanas, arte oriental, bizantino y medieval. Y compró varias colecciones privadas de pintura. En 1917, tras la revolución, el Palacio de Invierno y el Hermitage se convirtieron en museos estatales en peligro. Durante la segunda guerra mundial hubo que evacuar dos millones de objetos a los Urales para protegerlos de los nazis. Mijail Piotrovsky, hijo del anterior director y actual director del Aparador de abedul plateado, con tres cajones y puertas laterales y detalles- -molduras y tiradores- -de acero