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4 OPINIÓN SÁBADO 26 s 1 s 2008 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO VIDA ARTIFICIAL Y ÉTICA HUMANISTA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera EL PNV DESBARRA A condena impuesta por la sala Segunda del Tribunal Supremo al ex presidente del Parlamento de Vitoria, Juan María Atutxa, ha sido recibida por el PNV y el Gobierno vasco con un ataque demencial a la Justicia y a la democracia españolas. ¿Hacia el derrumbe de la democracia? se preguntaban ayer en un artículo de prensa los máximos dirigentes de los partidos del tripartito vasco. No se referían al terrorismo de ETA, ni a la extorsión a los empresarios, ni a la coacción a los no nacionalistas, ni a la ambigüedad moral de una parte de la sociedad vasca hacia la violencia. Se referían a la sentencia de la sala Segunda del TS que condena a Atutxa. No es que esta actitud sea nueva en una ideología que funciona como un movimiento tribal, pero en esta ocasión la virulencia verbal se une al cinismo político en dosis insólitas. Los mismos que proponen un desafío al Estado con consultas y referendos ilegales para promover una estrategia secesionista acusan a los jueces de romper las reglas del juego. Lo que sucede es que las reglas que manejan los nacionalistas vascos no son las del Estado democrático y de Derecho y, por eso, reaccionan como si el lendakari Ibarretxe o el propio Atutxa, por ser nacionalistas, tuvieran patente de corso y derecho a la impunidad perpetua. Este nacionalismo, como es obvio, vuelve a demostrar su incompatibilidad con los principios más elementales del Estado moderno y de la sociedad democrática: no cree en la igualdad ante la ley, desprecia la independencia de los Tribunales de Justicia y confunde al partido con el pueblo, como es propio de todos los movimientos ideológicos que se basan en una visión totalitaria de su misión política. En España han ido a la cárcel algún ministro, secretarios de Estado y directores generales, pero los nacionalistas creen pertenecer a una especie superior de ciudadanos, ajenos a los deberes que pesan sobre todos los españoles, de cumplir la ley y respetar las instituciones, lógica derivación de quienes se reconocen herederos de aquel racista xenófobo llamado Sabino Arana. Hace tiempo que se demostró que el nacionalismo vasco no necesita excusas para dar rienda suelta a sus instin- L tos más extremistas. Desde que pactaran con ETA en 1998 la limpieza ideológica del País Vasco- -con el compromiso de expulsar de las instituciones a socialistas y populares- el PNV se ha mantenido constante en la senda del enfrentamiento con el Estado y, salvo el efímero paréntesis de la presidencia de Josu Jon Imaz, sus decisiones políticas han ido ejecutando las principales apuestas del Pacto de Lizarra. La manifestación convocada para hoy por los nacionalistas en protesta por la condena a Atutxa vuelve a demostrar que la política de apaciguamiento y componendas con el nacionalismo vasco sólo produce perjuicios para los intereses nacionales. Por el contrario, la presión política y la unidad de los no nacionalistas son recursos infalibles para disuadir al PNV de aventuras temerarias. Baste recordar que Josu Jon Imaz, el moderado- -en términos relativos- llegó con Aznar y se fue con Zapatero. Los socialistas vascos han criticado, junto con los populares, las reacciones del PNV pero han dejado claro que ha, brían preferido la absolución de Atutxa. Esta doble moral socialista- -con la vista puesta en pactos postelectorales- -es lo que necesita el nacionalismo radical para seguir creyendo que es rentable amenazar al Estado, romper la baraja constitucional y desafiar a las instituciones. Atutxa protegió al grupo parlamentario de ETA, abusó de su cargo para desobedecer al Supremo y se escudó en el Parlamento para dar apariencia de legalidad a un acto de complicidad política con los proetarras. Y, a pesar de todo esto, los socialistas vascos se lamentan por la condena de Atutxa. La flojera del socialismo vasco ante el PNV- -a quien Rodríguez Zapatero quiere de aliado para la próxima legislatura- -es una de las causas del nuevo retroceso de la sociedad vasca, que está sufriendo una involución liderada por Ibarretxe, de la que ETA sacará un seguro rendimiento. En este contexto de deslealtad enloquecida del PNV el Gobierno calla. El presidente del Gobierno no ha hecho una mínima defensa de los tribunales de Justicia, como le corresponde por su cargo, frente a las invectivas inaceptables del PNV Zapatero calla y otorga. RAJOY ACIERTA CON LA REBAJA FISCAL L presidente del Partido Popular eligió ayer voluntariamente Barcelona para presentar detalles de su reforma fiscal. Y no defraudó: Rajoy ofreció un amplio conjunto de medidas que hacen efectiva su promesa de que no paguen las rentas del trabajo inferiores a 16.000 euros y suponen un ahorro medio del 16 por ciento en la factura del IRPF. Además, se reduce a tres el número de tramos, se recorta el tipo marginal máximo al 40 por ciento (del 43 actual) y el mínimo al 20 (desde el 24) mejoran los incentivos a la familia en un 20 por ciento y se establece una deducción en la cuota para las mujeres trabajadoras de hasta mil euros. Se trata de una reforma en profundidad, que afecta incluso al sistema de retenciones, con el objetivo declarado de que los trabajadores dejen de presentar su declaración, que sería confeccionada directamente por la propia Administración Tributaria y tendría carácter finalista, lo que representa un paso significativo en la reducción de la carga administrativa que soportan los contribuyentes. Es indudable que la reforma conduce a una merma en la recaudación, por mucho que el PP confíe en la curva de Laffer y en el estímulo al trabajo y al ahorro que supone reducir la presión fiscal. Pero también hace realidad la afirmación de Pizarro, en una de sus primeras declaraciones tras E ser proclamado número dos, de que el dinero de los contribuyentes está mejor en sus propios bolsillos, sobre todo en los tiempos de crisis en los que estamos inmersos, donde la economía bien se podría beneficiar de un impulso fiscal para recuperar la capacidad adquisitiva de los consumidores e inyectar un poco de alegría a un alicaído consumo. El PP se desmarca así, con rotundidad, de la política seguida por este Gobierno, caracterizado por aumentar la presión fiscal, utilizar el auge de la recaudación para aumentar el gasto público- -que ha crecido más del doble que el PIB nominal- -y hacer clientelismo con los impuestos. Rajoy demuestra que prefiere devolver el superávit a los contribuyentes antes que hacer ingeniería social. Se evita así, de antemano, presiones corporativas y de grupos de interés para repartirse un excedente que siempre es transitorio, aunque los aumentos del gasto público tienden a hacerse permanentes por el elevado coste político que significa retirar subvenciones. Es una política acertada, la que España necesita en este momento del ciclo, sobre todo porque se completa con una reducción de cinco puntos en el impuesto de sociedades, que puede ser incluso mayor en el marco de un acuerdo nacional de competitividad. Una excelente idea para centrar la negociación colectiva en lo que de verdad interesa. A prestigiosa revista Science publica con todo detalle la síntesis química del genoma completo de un microcosmos, desarrollada por el equipo del célebre científico y empresario Craig Venter. Se trata, según los expertos, de un paso clave hacia la vida artificial, un objetivo que plantea problemas de gran envergadura en el ámbito tecnológico y también, como es evidente, en el terreno de la ética y la filosofía. Dicen los especialistas que ya no estamos tan lejos de la posibilidad de fabricar organismos vivos según la voluntad de quienes sean capaces de mantener los medios técnicos adecuados. No hace falta imaginar escenas de ciencia- ficción para ser conscientes del inmenso poder que puede generar el control de estas tecnologías en el terreno político y económico. La propia democracia y la economía de mercado pueden verse influidas por los avances de ese Proyecto Genoma que pretende, en último término, crear una célula sintética y, con una expresión coloquial, un chasis sobre el que construirlo todo La clave reside, sin duda, en una perspectiva moral que hace imprescindible plantear un debate a fondo en términos de bioética. Lo mismo ocurre con el primer proyecto español de clonación terapéutica, recientemente autorizado para su práctica en Valencia. No se trata, por supuesto, de contraponer una visión supuestamente científica de la vida frente a otra de carácter religioso identificando la primera con el progreso y la segunda con una mentalidad arcaica. Esta falsa contraposición sólo beneficia a quienes no tienen interés en hacer frente a la complejidad del problema, porque prefieren extraer réditos ideológicos de sus posiciones dogmáticas. Es lamentable, por ello, que un asunto tan grave sea enfocado con planteamientos oportunistas. La ciencia moderna es una creación de la civilización occidental, ni más ni menos que la propia filosofía griega o el Derecho romano. Está asentada sobre una base humanista, que pone los avances al servicio de la persona, concebida como un fin en sí misma y no como un mero instrumento. Unas nociones elementales de la historia del pensamiento permiten entender que ésta es también la doctrina de la Ilustración, que alcanza su culminación en Kant. Nada más lejos, por tanto, de un espíritu reaccionario y antimoderno, ni de una falsa oposición entre la razón y la fe. Sobre esta base, es imprescindible establecer un marco jurídico a escala internacional que encauce los avances de la ciencia en beneficio del interés general de la humanidad. Los grandes científicos de la historia merecen el reconocimiento universal porque ponen su inteligencia al servicio de la especie humana y no de intereses concretos o particulares. Hay que felicitarse de cualquier avance tecnológico siempre y cuando se mantenga en los límites intangibles del respeto que el ser humano debe a su propia condición. En este y otros asuntos, la palabra la tienen ahora los científicos serios y los expertos en bioética. L