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ABC VIERNES 25 s 1 s 2008 MADRID 53 ¿Qué vale más: la vida o recaudar? Pedro Heras, conductor de ambulancia, tiene una multa de 102 euros y dos puntos menos en el carné por ir a 114 por hora en la M- 30. El Ayuntamiento no acepta que fuera una emergencia y le exige datos del paciente POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Pedro Heras, 25 años, lleva días preguntándose qué es más importante: recaudar dinero o salvar la vida de una persona enferma. Es técnico de Emergencias Avanzadas y conductor de ambulancia en la empresa Vitalia. Por hacer su trabajo se ha visto con una multa de 102 euros del Ayuntamiento de Madrid y la pérdida de dos puntos del carné de conducir. No entiende nada. Por más argumentos y pruebas presentadas de que conducía en un servicio de urgencia, la autoridad municipal no justifica el exceso de velocidad. Ocurrió el 21 de enero de 2007, hace ahora un año, pero su calvario no ha terminado. Pedro conducía su ambulancia por la M- 30, carril izquierdo, a la altura del kilómetro 7,800. Arrancó de Madrid con un paciente muy grave. Su destino era el Hospital de La Moraleja. Llevaba puestas todas las señales de emergencias- -17 lucecitas y la sirena- -pero, y eso no lo niega, circulaba a 114 kilómetros por hora por donde el máximo está establecido en 90. La multa no tardó en llegar. En la fotografía recogida por el radar estaba claro que se trataba de una ambulancia. Ni por esas. El expediente sancionador siguió su curso. Al principio- -nos dice Pedro- -no le di demasiada importancia. Pensé que tratándose de una vehículo sanitario todo se iba a parar. Que va. Es incomprensible. Me duele pensar que lo que le importa al Ayuntamiento es recaudar en lugar de salvar la vida de una persona. O, por lo menos, que se respete a los que trabajamos por intentar salvar esa vida y llegar a tiempo al hospital El paciente que llevábamos estaba muy grave. ¿Se han parado a pensar que un minuto puede suponer que esa vida se salve o no? ¿No saben que si tardas más de diez minutos en atender una parada cardiorrespiratoria, el paciente puede Pedro Heras muestra la fotografía que el radar tomó de la ambulancia que él conducía en un servicio de urgencia quedar en estado vegetativo? En sus alegaciones, Pedro Heras se acogió al artículo 67 del Reglamento General de Conductores (RGC) que, en síntesis, exime de responsabilidades a los servicios de emergencias o, cuando menos, se suele tener en cuenta el tipo de conducción de ambulancias, coches de policías o bomberos. Pedro también entregó un certificado de que ese día, como otros muchos, su trabajo consistía en un servicio de urgencia. Presenté un recurso y me lo han denegado. Me exigen el de datos. Podría tratarse de un delito. Sólo lo tendría que decir ante un juez siente miedo ahora cuando se pone al volante. Miedo a que le vuelvan a multar, claro. No podemos hacer un servicio urgente con la sensación de que nos van a multar porque sobrepasamos, tampoco mucho, los límites de velocidad. Siempre hay una vida en juego Lo raro- -termina- -es que a mí sólo me ha multado el Ayuntamiento. Con radares de la Dirección General de Tráfico también me ha pasado y, al tratarse de una ambulancia, a mí no me ha llegado ninguna multa Era un enfermo muy grave y llevábamos las señales de emergencia. Nuestro trabajo es llegar a tiempo Con la DGT no me pasa Recurso denegado nombre del paciente que llevaba, su DNI y la patología de la que estaba aquejado. No lo puedo revelar. Es secreto profesional y creo que, además, vulnera el principio de la protección Tengo sensación de impotencia. Si esto pasa con frecuencia a los conductores de ambulancia y, al final, perdemos todos los puntos del carné, ¿a quién vamos a salvar? Nuestro deber es llegar a tiempo y sin contratiempos. Sí tenemos que obedecer a un agente policial Este joven, que además emplea su tiempo libre como voluntario en Protección Civil, Dos personas saltan en paracaídas desde la Torre de Cristal y huyen CARLOTA FOMINAYA MADRID. Estaba todo perfectamente planeado, como si se tratara de la escena de las Torres Petronas de La Trampa interpretada por el agente 007 Sean Connery y Catherine Zeta Jones. Tras hacerse pasar por trabajadores, los dos hombres lograron acceder hasta lo más alto de la Torre de Cristal, de 52 plantas, y lanzarse con sus paracaídas al vacío. Cuando aterrizaron, dentro del perímetro de los cuatro rascacielos, salieron corriendo hasta el coche donde les esperaban sus cómplices y salieron huyendo por la Castellana. No tardaron ni medio minuto en realizar su hazaña que se sabe que fue grabada por unos amigos y que lo más probable es que a estas horas ya se pueda ver en internet. Según parece, no tuvieron ningún problema en acceder a las plantas más altas, por lo que se sospecha que fuera con la connivencia de más de un empleado. Se disfrazaron con los monos y los cascos de trabajo que utilizan éstos y ficharon con la tarjeta de entrada reglamentaria. En el rascacielos, propiedad de la Mutua Madrileña, trabajan cerca de 700 personas de forma irregular. Es decir, que cuando acaba un gremio, empieza otro, pero no se desactiva la tarjeta de entrada, por lo que debió resultarles relativamente fácil colarse De momento, los empleados consultados barajan varias hipótesis. Una, que fueran trabajadores en su periodo de descanso, y otra, que no lo fueran y que simplemente hubieran conseguido la tarjeta de entrada prestada para acceder a su objetivo. La empresa propietaria de Torre de Cristal, Mutua Madrileña, declinó hacer declaraciones.