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28 ESPAÑA VIERNES 25 s 1 s 2008 ABC Exige 20.000 euros por la reparación del coche a los padres del menor al que mató en un atropello El dueño del vehículo ha presentado una denuncia en un juzgado de La Rioja contra la familia del fallecido J. A. G. LOGROÑO. El Juzgado número 1 de Haro, en La Rioja, celebrará el próximo miércoles la vista oral de un caso que tiene como acusados a los padres de un joven de 17 años que perdió la vida en un accidente de tráfico ocurrido el verano del 2004 en Castañares. El menor, que iba en bicicleta, fue arrollado por el conductor de un Audi A- 8 que ahora exige a la familia de la víctima el pago de cerca de 20.000 euros por los desperfectos que el impacto causó en su vehículo. El trágico accidente que ha dado origen a esta situación ocurrió frente al camping de Castañares la noche del 26 de agosto del 2004. Enaitz Iriondo, vecino de Durango, volvía en bicicleta al camping, en donde se encontraba de vacaciones junto a sus padres. El joven- por precaución explica su madre- -cubría el trayecto entre el pueblo y el camping circulando por un camino de tierra que discurre en paralelo a la LR- 111. Al final de este camino rural, no obstante, Enaitz tenía que respetar un stop antes de acceder a la vía principal y atravesarla en dirección al camping. Según el informe técnico de la Guardia Civil, el joven ciclista no respetó ese stop y fue arrollado por un coche de alta gama que circulaba a 113 kilómetros por hora por una carretera donde el límite de velocidad ba a recomponerse, llegó a su domicilio una cédula de emplazamiento proveniente del Juzgado de Haro. En él se les notificaba a los padres del joven fallecido su obligación de comparecer como demandados en un juicio. El denunciante era el conductor del Audi, Tomás Delgado, un vecino de Santo Domingo de la Calzada, de 43 años de edad, que les reclamaba 19.952,28 euros por los daños ocasionados en su vehículo. Los padres de Enaitz aseguran que no se explican cómo alguien puede ser tan sinvergüenza como para hacer algo así. En cualquier caso, están dispuestos a defenderse en los Juzgados y aseguran haber recopilado pruebas suficientes para demostrar que el accidente no fue culpa exclusiva del joven ciclista. Un equipo de peritos contratado por la familia ha elaborado un informe en el que se asegura que el conductor circulaba a una velocidad superior a los 160 kilómetros por hora. Además, los denunciados argumentan que la prueba de alcoholemia que dio un resultado de 0,15 se le realizó al conductor hora y media después del accidente y, según el coeficiente de etiloxidación de Widmark si al sujeto se le hubiera realizado el test en el momento inmediatamente posterior al sinistro la tasa hubiera dado por encima del 0,25 permitido legalmente. Rosa y Antonio, los padres del joven fallecido, sostienen una foto de su hijo Enaitz estaba fijado en 90. El vehículo llevaba desactivado el sistema de frenada ABS, y el conductor presentaba una tasa de 0,15 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. Los padres de Enaitz cuentan que escucharon el golpe desde el interior del camping. Cuando fueron al lugar del accidente para ver qué había pasado encontraron el cuerpo de su hijo en un lamentable estado y ya sin vida. El caso pasó a manos del Juzgado de Haro, que apenas un mes después emitió un auto en el que se decretaba el sobreseimiento del mismo después de que las actuaciones practicadas acreditaran que el hecho denunciado no reviste caracte- VOCENTO Su muerte nos dejó hundidos res de infracción criminal Cada una de las partes asumió su culpa y las respectivas compañías de seguros llegaron a un acuerdo por la vía administrativa, indica la familia. La repentina muerte de Enaitz fue un mazazo que dejó a sus padres completamente hundidos Año y medio después del suceso, cuando la vida de la familia Iriondo comenza- LAS DOS VERSIONES Los padres afirman que el denunciante es Yo soy una víctima y no tengo por qué un sinvergüenza, un canalla, un monstruo perder dinero argumenta el conductor La demanda presentada por el conductor llegó para la familia Iriondo justo en ese momento- -año y medio después del suceso- -en el que la vuelta a las actividades y preocupaciones cotidianas tejía una fina red protectora que comenzaba a recubrir el dolor descarnado de los primeros tiempos. Pero la citación judicial volvió a sumir a los padres de Enaitz en la desesperación. Nuevo repaso al atestado de la Guardia Civil, el informe de los peritos, circunstancias del accidente que siguen sin aclararse, y la imagen de lo ocurrido aquella noche dando vueltas una y otra vez en la cabeza. Mi marido llegó a oír el golpe desde el camping explica Rosa. Pensé- -puntualiza Antonio- -que a algún coche se le había reventado una rueda. Pero enseguida vino una señora corriendo. Es Enaitz, es Enaitz, decía. Me puse loco La gente que se arremolinaba junto al cadaver del ciclista trató de impedir que Rosa y Antonio vieran el cuerpo, pero el hombre al final lo hizo. Estaba destrozado. El matrimonio cuenta que ambos se quedaron extrañados cuando el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Haro decidió archivar el caso por la vía penal. A pesar de que el auto judicial daba tres días de plazo para que fuera recurrido, Rosa y Antonio no lo hicieron. Lo primero- -dice la mujer- -porque en ese momento no estás para esas cosas. Y después, porque pensamos que el hombre que mató a nuestro hijo también estaría pasándolo mal La opinión que ahora tienen sobre la sensibilidad del conductor ha cambiado. Es un sinvergüenza, un canalla, un monstruo dice Rosa con rabia. Tomás Delgado Bartolomé, un hombre de 43 años de edad, industrial de profesión, y vecino de la localidad riojana de Santo Domingo de la Calzada es el hombre que aquella fatídica noche conducía el Audi A- 8 de color negro que atropelló al joven Enaitz cuando se dirigía en bicicleta al camping. Su visión de las cosas difiere por completo de la expresada por la familia del fallecido y argumenta con naturalidad que él es una víctima más de este caso y que no tiene por qué renunciar a los 20.000 euros que cree que en justicia le corresponden. Ellos ya han cobrado su parte, pero yo no, y creo que tengo derecho a ella dice Delgado, que subraya que la decisión de demandar a la familia de Enaitz no fue fácil para él Estuve casi un año pensándolo mucho, dándole muchas vueltas- -asegura- -y al final pensé que yo no tengo por qué perder dinero Me da mucha pena todo este asunto. Que nadie crea que yo no me pongo en el lugar de esa familia. Yo también tengo hijos y no quiero ni pensar lo que debe ser perder a uno, pero me gustaría que ellos también entendieran mi situación explica. Me gustaría hablar con ellos personalmente y aclarar algunas cosas Tomás Delgado afirma que su única culpa fue pasar ese día por aquella carretera Soy una víctima más. Yo también he tenido mi calvario insiste. Si yo pudiera darle la vida a ese chaval se la daba, pero lo cierto es que no hay nada que se pueda hacer. La vida sigue- -advierte Tomás Delgado- -y si las compañías de seguros funcionaran como tiene que ser yo no tendría que hacer lo que estoy haciendo