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12 ESPAÑA España, objetivo de Al Qaida s La célula de Barcelona VIERNES 25 s 1 s 2008 ABC Dos niños leen el Corán en uno de los centros de rezo existentes en el Raval YOLANDA CARDO Del crícket al temporizador La noticia de que un grupo de paquistaníes del Raval preparaba un atentado no ha sorprendido a los vecinos de este barrio, dolidos con el trato de favor con que se ha tratado a ese colectivo TEXTO: MARÍA JESÚS CAÑIZARES FOTO: YOLANDA CARDO BARCELONA. Hubo un tiempo en que los vecinos del Raval sabían quién era la prostituta del barrio, quién era el chorizo al que se podía reclamar el radiocasette robado o qué tienda regentaba el marroquí recién llegado. Hubo un tiempo en que, en ese barrio canalla, había marginalidad y conflictos interraciales, pero perfectamente localizables y controlables. Pero llegó un día en que la arrolladora Barcelona del diseño quiso convertir el antiguo barrio chino en ejemplo de multiculturalidad y, tras una sensacional operación urbanística, la administración catalana permitió la avalancha de inmigrantes procedentes del Magreb y, más recientemente, de Pakistán. El efecto llamada desbordó las previsiones y, actualmente, el barrio se ha convertido en un foco de pisos patera, enfrentamientos entre etnias y comercios que, según algunos vecinos, huelen a tapadera Ése es el entorno de los islamistas que, según la Audiencia Nacional, iban a atentar el pasado sábado en el transporte público de Barcelona. Pero lo más triste es que, para muchos vecinos, la noticia no ha sorprendido. Baja. Asegura que ha tenido que sacar a sus hijos del colegio del Raval y matricularlos en otro barrio porque aquí no aprenden. La única preocupación de la administración es proteger a paquistaníes y magrebíes. Ya casi no quedan blancos en este barrio. Y luego nos acusan de ser racistas asegura este joven, quien lamenta el abuso que se hace del concepto de multiculturalidad. Eso está muy bien para los políticos, que así pueden hacer un balance positivo de cuatro años de mandato, pero no para quienes vivimos aquí afirma. En su opinión, en los últimos años el Raval ha cambiado mucho y nadie conoce a su vecino. Ahora sabemos que hay muchos paquistaníes, pero no sabemos cómo consiguen tanto dinero para abrir comercios y comprar bloques enteros de edificios afirma Dani. Sí sospecha que existe un cierto trato de favor por parte del Ayuntamiento. Y eso, advierte, genera malestar y la sensación de que ellos lo tienen más fácil, pese a que todos pagamos impuestos Lujo y miseria Hemos visto de todo Aquí ya hemos visto de todo explica Dani, empleado de una tienda situada en la calle Riera En efecto, la población paquistaní se ha disparado en los últimos 20 años, sin que hasta ahora protagonizaran ningún conflicto. No son problemáti- La comunidad musulmana insta a no criminalizar al colectivo El Consejo Islámico de Cataluña expresó ayer su confianza en la justicia, reiteró su rechazo a la violencia y reclamó que no se criminalice a la comunidad musulmana. El portavoz del Consejo Islámico de Cataluña, Mohamed Halhuul, precisó que la violencia y el terrorismo no tienen nada que ver con el Islam Además, expresó su confianza en la actuación de la justicia y de los cuerpos y fuerzas de seguridad, aunque reclamó que no se criminalice a toda la comunidad musulmana. Nosotros seguiremos trabajando para mantener la convivencia y la integración de la comunidad musulmana en Cataluña, porque hay muchos musulmanes que hace muchos años que viven aquí y que no tienen nada que ver con el terrorismo Por su parte, el secretario del Centro Musulmán Camino de la Paz, Iqbal Mohamal, reiteró que la decisión judicial tiene que ser siempre respetada y que esperan a que la justicia siga su curso. Mohamal afirmó que los diez encarcelados tienen democráticamente derecho a recurrir por las acusaciones y presunción de inocencia cos, son más folloneros los marroquíes afirma una anciana que toma el sol en la Rambla del Raval, lugar de contrastes donde convive un hotel de tres estrellas con pisos depauperados, restaurantes de lujo con tiendas de kebab. Un lugar donde, de vez en cuando, se podía ver a jóvenes paquistaníes jugar al crícket, mientras que los muchachos magrebíes prefieren jugar al fútbol en la plaza del Àngels, junto al ultramoderno edificio del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, otro de los experimentos dinamizadores del barrio. Para José y Paqui, que regentan una cafetería en la calle Hospital, es un misterio el gran volumen de dinero que mueve el colectivo paquistaní. Muy limpio no debe ser opina Paqui. Para esta pareja, que desde hace 19 años dirigen este establecimiento, tampoco ha supuesto una sorpresa las detenciones ni las intenciones de cometer un atentado. Eso sólo es la punta del iceberg afirma José. Durante esos casi veinte años de presencia en el barrio, este hostelero ha asistido a continuos cambios de negocio en locales que han pasado de mano en mano con extrema facilidad, si se tiene en cuenta la complejidad que supone conseguir una licencia municipal de actividades. Al menos, para los que no somos musulmanes,