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ABC VIERNES 25 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA FULANISMO OMO las monarquías constitucionales derivan, a efectos prácticos de poder ejecutivo, en un sistema presidencialista amortiguado, las llamadas elecciones generales no vienen a ser más que unas presidenciales disfrazadas de legislativas. En otras democracias con distritos muy fraccionados al menos cobra importancia la personalidad delos aspirantes a parlamentarios, que deben trabajarse a los votantes a pie de circunscripción, pero en España el poder partitocrático ha arrasado el escalafón intermedio y propone a los electores un debate simplificado: se vota para decidir qué partido gobierna, y en todo caso qué candidato ocupará el cargo de primer ministro, al que llaIGNACIO mamos presidente para no CAMACHO andarnos por las ramas. De ahí que las candidaturas ocupen un lugar muy secundario en el interés de los ciudadanos, favoreciendo la hegemonía de los aparatos partidistas, que centralizan la potestad de administrar la nomenclatura. Los que se portan bien y son obedientes van en la lista, y los díscolos, independientes o aficionados a pensar por su cuenta se quedan fuera de la tierra prometida. El pueblo, a callar y a votar lo que le pongan por delante. No está en absoluto demostrado que las listas abiertas sean mejores o más eficaces que las cerradas, pero sí que constituyen un sistema menos permeable a la supremacía de los partidos y al abuso que suelen cometer de su papel de intermediarios de la soberanía. La Transición, que fue una refundación democrática, apostó por reforzar la partitocracia para consolidar rápido el funcionamiento de las libertades, aceptando como mal menor lo que ha acabado convirtiéndose en un vicio estructural de la política, que es el dominio absoluto de los aparatchiks en detrimento de la excelencia individual. En cada proceso electoral se percibe con mayor crudezaesta auténtica primadelamediocridad, que llena el Parlamento de una clase de tropa compuesta por sumisos meritorios y grises funcionarios de partido, al tiempo que deshabita la política detalento y deindependencia. Las nominaciones digitales, el baile de cuneros, la exclusión de los desafectos y el impúdico forcejeo interno por colocarse en puestos de privilegio componen un triste espectáculo de endogamia del que ya no sólo se alejan unos ciudadanos progresivamente hastiados, sino que provoca el creciente desapego de personalidades relevantes que no están dispuestas a someterse a un escrutinio de fidelidades perrunas. El resultado es que las Cámaras de representantes son el escaparate de una política de perfil bajo administrada por profesionales delaparatismo. El sistema derepresentación se ha vuelto puramente nominal, teórico, y el menú electoral se ha empobrecido; los votantes apenas si ven el pelo en cuatro años a quienes saben que dependen más del que los ha puesto en la papeleta que de quienes los han elegido en las urnas. Así las cosas, el rifirrafe de las listas es apenas efímera comidilla de los periódicos y leve fulanismo de andar por casa. Los electores, las más de las veces, desconocen a quién realmente van a elegir, y si los conocen no resulta mucho mejor: no sólo acudimos a votar con la nariz tapada, sino que a menudo es menester hacerlo también con los ojos cerrados. C EL BURLADERO NO LLEGARON SUS FLORES A LAS VÍCTIMAS O tiene que contármelo nadie porque yo estaba allí, en el escenario de la clausura del Congreso de Víctimas del Terrorismo, ejerciendo a petición de su organizador máximo, Cayetano González, el papel de moderador del acto. Que no le cuenten medias verdades y que no le quieran engañar mediante esa prosa que pretende dejar entrever un no puedo censurarles pero usted ya me entiende la convocatoria fue un éxito y el nivel de serenidad y dignidad de los allí presentes estuvo a la altura de lo que siempre han evidenciado las víctimas de las diferentes barbaries terroristas que se conocen en el mundo. Sentados en aquella platea había víctimas de ETA en su gran mayoría, pero también de GRAPO y de FRAP, de los atentados de Madrid y Nueva York, de las salvajadas de las FARC colombianas y de algún otro ejército de asesinos con marchamo político. Todos ellos forman parte de ese reducido grupo de ciudadanos que, especialmente en el caso de ETA, nadie ha querido ver de cerca. Ya sabemos. Todas esas víctimas han sufrido en silencio y han mostrado una entereza tan sólida que ningún canalla de medio pelo tiene dereCARLOS cho a censurar sus tomas de postura. HERRERA Qué decir de los colombianos: durante no pocos años, víctimas de los más despiadados secuestros, han tenido que aguantar cómo en esta Europa de estúpidos profesionales se recibía con honores de interlocutor político a cualquiera de los psicópatas de la narcoguerrilla que decidía realizar una ronda por universidades o parlamentos. Hijos de hombres y mujeres asesinados, descuartizados, pulverizados por bombas y armas de fuego han tenido que aguantar en este continente de idiotas lo que ahora les toca aguantar con el insufrible vecino rojo que les cae del lado venezolano: increíblemente, siempre habrá quien considere que las FARC son unos luchadores legítimos por la justicia y siempre surgirá algún cómplice en el panorama que les brinde aire y recursos, como el caso del matón miserable Hugo Chávez. N Pues, con todo, no escuché en el acto al que hago referencia más que aplausos de unos y otros a todos aquellos que les dirigían la palabra y les insuflaban el ánimo y el sentimiento de hondo respeto por su larga ejecutoria de dignidad y silencio. En ningún momento escuché abucheos a presidente alguno, ni a ningún grupo exaltado coreando rimas ocurrentes sobre ausencias determinadas. Nada. Ni una palabra. De ahí que le insista en que ande con cuidado cuando algún cortesano de la política deje caer sospechas en la tinta o tinta en las sospechas, y crea que este congreso se ha escenificado para hacer oposición y censura a la política de un gobierno como el español, que ha estado clamorosamente ausente del mismo a lo largo de los dos días de actos. Con todo, soy de los que puedo entender a Rodríguez Zapatero: sabe que la mayoría de asistentes son críticos con sus criterios de lucha antiterrorista y no está preparado para que no le quieran. Comprendo que aprovechara la coyuntura electoral para argumentar, como hizo, que su presencia sería mal entendida e, incluso, censurada por muchos de los que se la reclamaban y comprendo que no sea una ducha tan sumamente fría como esa el mejor acto de reconciliación con un colectivo con el que ha mantenido demasiados desencuentros. Casi mejor para todos que haya optado por no ir. Pero hay gestos que pueden aliviar ausencias y el Gobierno español, desgraciadamente, no ha hecho ninguno. La senda que recientemente ha adoptado el gabinete socialista es la que más tranquilidad puede aportar a los congresistas de estos días: etarras detenidos- -ayer, Galarraga- partidos políticos ilegalizados y ni un solo atisbo de concesión al entorno terrorista a cambio de nada es la receta que mejor entienden aquellos que han sido descalificados hasta la saciedad cuando lo que primaba era un confuso proceso de errático proceder. Estamos de acuerdo, pero... Los desencuentros no se arreglan sólo con propósitos de enmienda: hay veces en las que también hacen falta flores. Y se les ha pasado por alto. Con lo buena que era la oportunidad... www. carlosherrera. com