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ABC JUEVES 24 s 1 s 2008 JUEVES deESCENA 83 La ambición de creer que uno tiene razón es muy mala consejera Federico Luppi s Actor, protagonista de El guía del Hermitage El actor argentino vuelve al teatro después de diez años con una obra sobre los sueños: tras sacar los cuadros del museo, un viejo guía continúa con sus visitas guiadas, como si las obras siguieran allí POR JULIO BRAVO entusiasmó a todos y decidimos que podíamos hacerla. Tiene algo que a mí me entusiasma mucho, y es que reivindica la capacidad de tener sueños, de tener proyectos, de manejarse con razones o con motivaciones no puramente de ventajería comercial o política... Yo le tengo terror a esa especie de apelación ideológica de las obras con mensaje de ese voluntarismo por la monserga del deberías del tendrías de esa obcecación por plantear nudos ideológicos. Yo huyo mucho de ese teatro. -No hay ninguna explicación esotérica ni una intención predeterminada. Cuando yo terminé de hacer, en 1999, en Argentina, El vestidor ocurrió la debacle económica y social en mi país. Y fue un golpe excesivamente duro y fuerte; yo me quedé prácticamente en la vía. No tenía un duro ni para pagar las expensas de la comunidad. Fue un momento de mucho caos, de mucho desconcierto, de mucha impotencia, y la verdad es que lo estaba pasando mal ante la bestialidad de ese manotazo brutal y ladrón contra todos los ahorros de la gente. Y decidí venir a Madrid para tener la posibilidad de rehacerme económicamente y encontrar un lugar decente para vivir. Por suerte, tuve ofertas de trabajo, se rodó bastante. Me llevó los siete u ocho años últimos... Y tampoco me llegaban ofertas de teatro tan interesantes y esplendentes... Hasta que el año pasado leí el texto de Herbert Morote. -Ya sabe usted que la elección de una obra pasa por miles de carriles muy azarosos: se pretende hacer un teatro supuestamente adulto, que tenga un texto atractivo pero no suprarracional, que no sea una de esas obras solemnes y aburridas. Y ésta es una obra, casi una fábula, que huye de los lugares comunes de la violencia, del sexo, de todo ese tipo de toques que pueden ser vistos como una descarada búsqueda de lo comercial... Aclaro que yo no tengo nada en contra de lo comercial. Es más, lo deseo. Truffaut decía que la butaca está ahí, y hay que llenarla. La obra nos ¿Por qué ha tardado diez años en volver a las tablas? ¿Qué es lo que más le llamó la atención de esta obra? ¿Debe olvidarse el teatro, entonces, de los discursos políticos, y hablar del ser humano? -La obra no tiene nada de esto, y eso a pesar de estar situada en el cerco de Leningrado, que fue uno de los episodios más perversos de la segunda guerra mundial, porque fue un cerco para provocar una lección de humillación al pueblo ruso. Debo confesar que a mí me atrajo mucho también esa suerte de ingenuidad que existe en la obra, una ingenuidad en el sentido más adulto del término: hoy en día, si nos ponemos a hablar de política y mencionamos palabras como patria, sacrificio personal, capacidad de entrega, ausencia de oportunismo, morigerar las ambiciones... se nos puede tachar de gilipollas, porque la política es eso. Bueno, eso aparentemente, porque los sueños suelen ser de una gran contundencia y pueden tener mayor eficacia que las armas. La obra tiene mucho de eso, insisto, pero sin convertirse en una pieza de dialéctica farragosa y solemne. Y después tiene un excelente humor y momentos de mucha ternura. ¿Huye también El guía del Hermitage de esa tentación ideológica? Federico Luppi, en una imagen de la obra El guía del Hermitage mentir todo el tiempo a todo el mundo. La pervivencia de autores como Shakespeare o Moliére reside justamente en que toman, desarrollan y deslindan muy bien eso que llamamos la condición humana. La ambición de creer que se tiene razón es una muy mala consejera, es una trampa. imaginación y la capacidad de transformar la realidad con proyectos, con sueños, con algo que sí tenemos, que es la gana de seguir vivos. La obra me recordaba esos momentos extremos de los campos de exterminio, donde unos se quebraban y otros decidían seguir, animados únicamente por su voluntad de vivir. Hay casos de gente que soportó hasta el infinito. Y qué tenían, sólo un proyecto para después de... ABC -Su personaje camina entre la locura y la cordura... -Usar el teatro como una barricada implica graves problemas... La imposición por diferentes caminos tiene la gran desventaja de que no se puede -Pavel, en ese afán de hacer existir esos cuadros como una manera de recuperar la vida y lo cotidiano, juega a la locura, aunque creo que sabe perfectamente dónde va. No tiene nada; no hay comida, no hay armas, no hay estrategias. Lo que hay es voluntad. ¿Y con qué se alimenta la voluntad? Usando la -Estimular la imaginación y el deseo de superarse es uno de los deberes del teatro. -Es evidente que las obras que más perduran son las que le permiten al espectador desarrollar su espíritu sin tutelas ideológicas: las que nos llevan a Los sueños suelen ser de una gran contundencia y pueden tener mayor eficacia que las armas La pervivencia de autores como Molière o Shakespeare reside en su desarrollo de la condición humana Las obras que más perduran son las que le permiten al espectador desarrollar su espíritu sin tutelas ideológicas creer que las cosas pueden ser mejores. Y esta obra permite a la gente encontrar un resquicio para pensar que soñar no es tan malo. Los primeros días de la debacle me encontraba aquí en España todo el tiempo a argentinos, y me decían que se venían no sólo por la falta de proyecto económico o la carencia laboral; me vengo- -decían- -porque mi país no tiene sueños, no tiene proyecto Creo que hay algo rondando este mundo que se puede considerar ingenuo, pero que es totalmente cierto, y es que el hombre no puede vivir sin soñar. No es una cuestión de poética ni de concepción espiritual del mundo. Uno sueña, aunque sea en pequeñas cosas. En condiciones muy duras, uno tiene la capacidad de pensar en lo mejor. Y la obra tiene eso. Lo hace sin grandes discursos, como una pequeña fábula que nos ayuda a entender qué nos pasa cuando no tenemos nada. Más información sobre la obra: http: www. pentacion. com