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ABC JUEVES 24- -1- -2008 81 La libertad de creación, base del festival Escena contemporánea El certamen incluye el Ciclo Autor, referente del joven teatro español J. B. MADRID. Más joven que La alternativa (este año alcanza su octava edición) participa de un espíritu similar. El festival Escena contemporánea que se celebrará entre el 28 de enero y el 24 de febrero, comparte con aquel el interés por las nuevas tendencias y los jóvenes creadores, aunque su vuelo es diferente: hay una mayor presencia internacional y su programación no se apoya simplemente en los espectáculos (teatro, música, performance y danza) ya que estos se reúnen en ciclos; entre ellos, el Ciclo Autor que creó hace años Vicente León, y que se ha convertido en una referencia ineludible en la escena española. Roberto Cerdá, director del festival, dice que podremos ver propuestas que respiran lo que sucede en nuestros días, artistas que compartiendo un mismo mundo viven diferentes realidades, creadores que se preguntan por las cuestiones esenciales del ser humano y otros que hacen del teatro un lugar para lo lúdico. Pero todos ellos unidos por lo más importante del arte escénico: la libertad de creación El ciclo Perspectivas reúne una selección de los mejores espectáculos vistos en Madrid en el último año; el ciclo Perfil se fija en Juschka Weigel; figuras como Llorenç Barber o Enrique Morente estarán en el ciclo musical; y el mencionado ciclo Autor se acerca a la nueva dramaturgia británica. Más información sobre el festival: www. escenacontemporanea. com CRÍTICA Árbol de la esperanza Texto y dirección: Laila Ripoll. Escenografía: Arturo Martín Burgos. Vestuario: Almudena R. Huertas. Iluminación: Juan Ripoll. Intérpretes: Amaya Curieses e Irene Curieses. Lugar: Sala Cuarta Pared. Madrid. Las dos Fridas JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Como en una de las más conocidas obras de Frida Kahlo (1910- 1954) la pintora mexicana se desdobla en el escenario de la Cuarta Pared: por un lado es la mujer que agoniza en su lecho- altar acribillada por dolores que la acompañan desde la adolescencia; y por otro, la muerte niña, con trenzas y una máscara tradicional de calavera, puritita fiesta de difuntos. Juntas entonan un adiós a la vida que se prolonga durante una noche, la última, ceremonia de la memoria extraviada, tragos de alcohol a gañote y un carrusel de voces para convocar a los fantasmas de otro tiempo. ABC El movimiento teatral alternativo- -dice Alfonso Pindado- -ha sido interesante y amplio; ahora está disperso Sobre el festival La Alternativa, se mantiene, dice Pindado, por el empeño de las compañías y las salas. Hemos recibido proyectos de ciento cincuenta compañías que querían estar en el festival Y es que el espíritu alternativo sigue presente. En Alcorcón me dijeron hace unos días que habían recibido más de mil propuestas. Está claro que las compañías se mueven y que necesitan trabajo. El festival quiere mantener ese latido y darles espacio Más información: www. redteatrosalternativos. com Frida adulta recuerda e impreca, Frida niña juega e imagina. Ese viaje de palabras hacia la estación final es una suerte de diccionario geográfico del planeta Frida, un repaso a las estaciones de una peripecia vital y artística que ha adquirido rango de icono decorativo teñido de ideología. Igual que es capaz de trenzar en un viva las advocaciones a Emiliano Zapata, Carlos Marx y Jesucristo, el icono Frida, artista y mujer doliente, amalgama en su seno sincrético pulsiones feministas, folclore y tradición, componentes telúricos, militancia comunista, lo popular y el pálpito sonámbulo del surrealismo: hondura naif. Todo eso está presente en esta propuesta escénica que Laila Ripoll parece haber concebido como homenaje a una mujer singular, tozuda y torturada, que se empeñó en ser ella misma en una época convulsa y ha acabado trasmutada en carne de emblema con nimbo de sombras. Un montaje sencillo y evocador, con una potente Amaya Curieses y una sugestiva Irene Curieses. Dos Fridas bajo el árbol de la esperanza.