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ABC JUEVES 24- -1- -2008 Conmoción en Hollywood por la enigmática muerte de Heath Ledger 77 Su obra cumbre, Double Bind podría verse en Bilbao y quedarse en España definitivamente Una cena en el museo con 150 invitados puso anoche el broche de oro al emotivo regreso del artista a la Tate na Wagstaff, que nunca trabajó con el artista. El resultado es una retrospectiva muy sólida (más contundente a medida que se avanza por las 14 salas de la cuarta planta) que puede verse hasta el 27 de abril. Una lástima que el recorrido se corte con tres salas más en la tercera planta, pues rompe el discurso. Hay piezas incluso repartidas por la cafetería (como la genial Two Seated on the Wall y el vestíbulo. Los balcones y escaleras de su primera época dan paso a sus gabinetes de curiosidades y sus enigmáticas figuras, que hablan, escuchan tras las paredes, observan, se esconden... Dos de ellas giran colgadas del techo en una sala con una fantástica vista de Londres al fondo. Menos conocidos resultan sus enigmáticos Raincoat Drawings realizados con carboncillo blanco sobre tela de gabardina ennegrecida y en los que aborda interiores domésticos. No faltan sus juegos de espejos y sus enanos (reminiscencias velazqueñas) sus laberintos borgianos, sus homenajes literarios (una serie dedicada a Conrad) su pasión por la arquitectura... Juan Muñoz es tan barroco como contemporáneo. El arte, dice Todolí, es una carretera que no tiene un solo sentido, sino muchas desviaciones. Y Juan Muñoz las tomó todas. Su obra, añade el director de la Tate Modern, sigue muy viva: Forma parte ya de la memoria histórica de este museo. Ahí está Double Bind su capilla sixtina y obra cumbre de su carrera. Pero su trabajo nos sigue sorprendiendo Una cena en el museo con 150 invitados (además de numerosos familiares, acudieron de España Paloma Botín, Plácido Arango, Miguel Zugaza, María Corral, Carmen Giménez, Pepe Cobo, José Guirao, Gloria Moure, Juan Ignacio Vidarte... puso el broche de oro a este emotivo regreso de Juan Muñoz a la Tate Modern. Retrato de un artista genial Apasionado, combativo, seductor, inteligente, comprometido, intuitivo, enérgico, brillante... Así le recuerdan tres amigos: Vicente Todolí, Pepe Cobo y José Guirao N. P. LONDRES. El martes, un puñado de amigos y familiares de Juan Muñoz celebraron una cena privada en un restaurante de Londres. La idea partió de Marian Goodman, cuya galería en Nueva York representa la obra de Juan Muñoz y también de la que fue su mujer, Cristina Iglesias, a la que acompañaron James Lingwood, Pepe Cobo, Vicente Todolí... Anoche, hubo otra cena en honor a Juan Muñoz, pero esta vez oficial y en la Tate Modern. Han pasado casi siete años de su muerte y sus más cercanos le recuerdan con adoración. Cuando Vicente Todolí fue nombrado director de la Tate Modern meses después de la muerte del artista, confesaba a ABC: Antes que yo, mi gran amigo Juan Muñoz puso el arte español en lo más alto con la obra Double Bind en la Sala de las Turbinas, una de las mejores de su carrera Ahora, Todolí tiene la oportunidad de rendirle un homenaje póstumo a su gran amigo con esta estupenda retrospectiva. Más información sobre la exposición: http: www. tate. org. uk Juan Muñoz, en la Tate Modern, pocos meses antes de morir mos enseguida. Éramos de la misma generación. Nos llevábamos unos meses. Ambos éramos dicharacheros, aventureros... Profesionalmente, trabajamos más cerca desde el 97. Era una persona genial, con un poder de improvisación muy grande; un inventor de situaciones. Era una persona divertida, seductora, con una rebeldía permanente, combativo al máximo. Tuvo que hacerse la carrera él solo. Le interesaba todo: la economía, los deportes... Era muy del mundo, universal, pero siempre fue un gran defensor de España. Se sentía muy español También tuvo la oportunidad de tratar a Juan Muñoz, tanto personal como profesionalmente, José Guirao. Lo co- ABC Cristina Iglesias: El regreso de Juan a este museo es muy especial N. P. LONDRES. La escultora Cristina Iglesias, viuda de Juan Muñoz, está viviendo de forma muy especial esta retrospectiva, en cuyo montaje ha participado activamente, aunque ella dice que sólo como testigo Lleva una semana en Londres, y ayer llegaba a la Tate acompañada por su hermano Alberto, célebre compositor, que estos días está de enhorabuena, pues es candidato al Oscar a la mejor banda sonora. También estaban sus dos hijos: Lucía, de 18 años, y Diego, de 12, para quienes volver a ver la obra de su padre en este museo (ya lo hicieron en 2001, pero eran muy pequeños) es muy emotivo. Reconoce Cristina Iglesias que la vuelta de Juan a la Tate es muy especial por lo que significaba este museo para él. Aquí hizo Double Bind que es una de sus dos obras maestras, junto con la que realizó para la Dia Foundation de Nueva York Sobre la posibilidad de que la primera viaje a Bilbao dice que sería maravilloso. Es una obra barroca completa También confirmó que hay conversaciones para que la pieza se quede definitivamente en España, pero no especificó su posible destino: Sería estupendo que volviese a verse como una pieza pública Está muy satisfecha del resultado de esta muestra: Es lo más cerca a lo que Juan hubiera hecho. Cuando Adrian Searle la vio, me mandó un mensaje que ponía: No te preocupes. Juan está ahí Recuerda la escultora que poco antes de morir su marido quería dedicarse durante un tiempo a dos de sus pasiones: dibujar y escribir. Sobre la donación que ha hecho a la Tate, dice que es de justicia: Juan la hubiera hecho Múltiples lecturas De él destaca la energía que ponía en todo lo que hacía, tanto en su obra, como con sus amigos y en la relación con otros artistas. La suya fue siempre una búsqueda de lo desconocido, aunque resultasen facetas incómodas Subraya Todolí que hubo bastantes cambios de dirección en su trabajo: Nunca se contentaba. Su obra es muy rica y variada. Juan decidió ampliar los campos de la escultura. Del minimal y el posminimal pasó a defender la figuración, que entonces era casi como un pecado Siempre con una actitud subversiva, hay mucho de misterio en sus esculturas, múltiples lecturas advierte el director de la Tate Modern. Para el galerista Pepe Cobo, esta muestra está cargada de emoción Conoció a Juan Muñoz en el año 86: Le invité a una exposición colectiva en Sevilla y, a partir de ahí, conecta- Era muy del mundo, pero fue un gran defensor de España. Se sentía muy español dice Pepe Cobo noció en Sevilla a finales de los 80 y, siendo director del Reina Sofía, su relación fue más estrecha. En 1996 organizó en el Palacio de Velázquez una importante exposición de Juan Muñoz. Le recuerda como un hombre apasionado por su trabajo, que se imponía una gran autoexigencia; comprometido, siempre evolucionando... Era un inconformista. Se retaba a sí mismo constantemente, siempre estaba planteándose nuevos retos. Juan era una persona de una inteligencia muy brillante, muy intuitivo... Tenía mucha chispa, era muy rápido pensando, ordenando ideas. Creaba dentro del espacio nuevos espacios. En Double Bind dominó el espacio de la Tate de manera impecable. Se murió en un momento clave de su evolución Guirao celebró una segunda muestra de Juan Muñoz en 2005, esta vez ya sin él, en La Casa Encendida, que dirige en la actualidad. La voz sola reunía sus colaboraciones para la radio y piezas sonoras, como las que hizo con John Berger, otro de sus grandes amigos.