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36 INTERNACIONAL JUEVES 24 s 1 s 2008 ABC Uribe insta a las FARC a negociar de buena fe o esperar su derrota militar Zapatero exige a la guerrilla que dialogue sobre el envío de una misión médica C. MUÑOZ L. AYLLÓN MADRID. Después de reiterar que las FARC es una organización terrorista que no merece el estatus de fuerza beligerante, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, instó ayer en Madrid a la guerrilla a negociar un acuerdo de paz de buena fe en una zona de encuentro propuesta por la Iglesia católica o esperar su derrota militar Durante un almuerzo- coloquio organizado por Europa Press, Uribe reiteró su negativa a desmilitarizar dos municipios para negociar un acuerdo humanitario sobre los rehenes y dijo que tenemos toda la firmeza para derrotar el terrorismo; a ellos les quedan dos caminos, negociar de buena fe o esperar su derrota militar El mismo día en que la guerrilla marxista volvía a exigir el despeje militar y sostenía que ya fue reconocida como fuerza beligerante, el mandatario argumentó que ésta interfiere en la democracia, se financia con la droga y citó, entre sus acciones, el secuestro, el reclutamiento de niños, el asesinato de mujeres embarazadas y ancianos, las torturas, las bombas contra la población y las minas antipersona Esos crímenes son terroristas y terroristas son los grupos que los cometen recalcó. Álvaro Uribe no quiso entrar en la controversia por los insultos que recibe de su homólogo venezolano, Hugo Chávez, quien reclamó ese estatus para las FARC: Uno tiene que saber si mira al toro o se deja distraer por los claveles que le lanzan del tendido Sólo le pidió que no permita que que los bandidos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) abusen de Venezuela con su presencia en el país cuando sienten la presión de nuestra fuerza pública Después de retirar a Chávez de la mediación con la guerrilla, Uribe explicó que ha pedido al Grupo de Amigos- -Francia, Suiza y España- -que trabajen de forma articulada con la Iglesia católica en esa misión mediadora. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que se entrevistó con Uribe durante hora y media, hizo un llamamiento exigente a las FARC para que acepten dialogar sobre el envío de una misión médica internacional para atender a los secuestrados. Zapatero indicó que para lograr que se pueda realizar la misión, hay que trabajar siguiendo los canales y cauces que determine el presidente de Colombia. Uribe, por último, eludió hablar sobre un eventual tercer mandato suyo, para lo que habría que reformar la Constitución. Al presentar a Álvaro Uribe, el presidente de BBVA, Francisco González, calificó su gestión como un claro ejemplo para América Latina y todas las áreas emergentes Conciliador y desconfiado ¿Quién, salvo los propios terroristas de las FARC o su cada vez menos disimulado cómplice Hugo Chávez, podría tener la idea de reclamar el reconocimiento de esa banda sanguinaria como fuerza combatiente tado democrático de Colombia? Semejante idea, incalificable por su perversión de todos los principios básicos de la democracia y las leyes internacionales, debería haber sido desechada nada más ser formulada por el ínclito Chávez como una intolerable afrenta a la Unión Europea y un disparate que no merecía ser discutido. Sin embargo, al parecer para algunos no debía ser tan demencial ya que Javier Solana, consideró adecuado anunciar que los terroristas seguirán siéndolo a ojos de la UE. Ha sido necesaria esta manifestación explícita de pleno apoyo para aliviar los temores del presidente colombiano. Uribe ha estado en Madrid después de pasar por París y de camino a Davos. Ha pronunciado una magnífica conferencia ante un par de centenares de políticos, empresarios y periodistas para explicar una vez más, con toda la paciencia y pedagogía del mundo, hechos que debieran ser obvios para todo ciudadano del mundo libre. Uno es que la democracia colombiana ha logrado inmensos avances en la conquista de seguridad y libertad para sus ciudadanos en los últimos años y que los terroristas pierden ante la firmeza del Estado de Derecho y la voluntad política de derrotarlos. Otro, también evidente, es que esta lucha de la democracia armada que ha sacado ya irreversiblemente a Colombia de la estrategia de la guerra civil e insurreccional planeada, alimentada y apoyada por ideólogos izquierdistas de Latinoamérica y Europa, debiera tener un apoyo mucho más rotundo por parte de las democracias europeas. Uribe ha venido a estudiar los siguientes pasos a dar para la liberación de los rehenes con los tres países- -Francia, España y Suiza- -que, junto a la Iglesia católica, ha autorizado a mediar con las FARC después de poner punto final a la farsa mediadora del presidente venezolano. Y tiene razones para querer amarrar bien cortas las condiciones. Por varias razones. En París, un presidente Nicolas Sarkozy que se declara implacable con todo terrorismo y desafío al monopolio del estado de la violencia, parece peligrosamente tierno en su ferviente y loable deseo de conseguir la liberación de Ingrid Betancourt, candidata presidencial colombiana que tiene también la ciudadanía francesa. Resulta lógico que las familias de los secuestrados tengan como único objetivo la liberación de los suyos y asuman parte del síndrome de Estocolmo de los propios secuestrados. Pero los últimos gestos del pequeño gran hombre del Elíseo sugieren que también él puede estar interiorizando esta reacción, humanamente explicable, políticamente nefasta. En España tiene Uribe suerte de que la luna de miel de los camaradas Zapatero y Chávez ha concluido. Pero hace bien en no fiarse. Tampoco él olvida que fue Zapatero el precursor en dar crédito internacional a unos terroristas, a ETA, en Estrasburgo, en su insensata apuesta de armonía infinita con los asesinos. Si el jefe del Gobierno español cree que puede permitirse esto y mucho más, Uribe sabe bien que ni él ni la democracia colombiana pueden mecerse de nuevo en el abismo. El presidente colombiano es probablemente la antítesis política y de carácter de Zapatero. Eso explica los atronadores aplausos que recibió en el IV Congreso de Víctimas del Terrorismo que clausuró ayer en Madrid antes de partir hacia Suiza. Allí dejó claro que sólo ofrece a las FARC reinserción y a sus ciudadanos la lucha hasta la derrota del terrorismo Hermann Liberación de rehenes El presidente colombiano, Álvaro Uribe, ha recibido plenas garantías de Javier Solana de que los narcoterroristas de las FARC seguirán en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea. La noticia puede parecer un disparate. ¿En qué sano juicio cabía la posibilidad de que la mayor unión de democracias del mundo se planteara el dejar de considerar terroristas a una inmensa banda de narcotraficantes y asesinos que mantienen secuestrados y en permanente tortura a centenares de ciudadanos inocentes colombianos y extranjeros? ¿Quién, salvo los propios terroristas de las FARC o su cada vez menos disimulado cómplice que es el presidente venezolano, Hugo Chávez, podría tener la peregrina idea de reclamar el reconocimiento de esa banda sanguinaria como fuerza combatiente en práctica equiparación política, militar y moral con el Es- El presidente ignoró los insultos de Chávez y sólo le pidió que no permita los abusos de los bandidos en su país El Rey abraza al presidente de Colombia, Álvaro Uribe, en el Palacio de la Zarzuela REUTERS