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ABC JUEVES 24 s 1 s 2008 INTERNACIONAL 35 El otro Clinton El multiplicado protagonismo de Bill Clinton en la campaña de su esposa desconcierta en Estados Unidos, donde no es habitual que sus ex presidentes se entreguen a un agresivo activismo político PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Quizá en España, a estas alturas, empieza a resultar habitual que los líderes políticos retirados sigan acaparando una visible parte del debate público. Pero Estados Unidos opera bajo la norma- -no escrita pero bastante férrea- -de que los antiguos ocupantes de la Casa Blanca deben mantener una elegante distancia con respecto a batallas partidistas. Sin embargo, esa tradición parece haber encontrado su polémica excepción con el multiplicado y agresivo protagonismo de Bill Clinton en la candidatura de su esposa. Desde la derrota inicial en Iowa de Hillary Clinton, la campaña de la ex primera se ha desdoblado literalmente en dos. Y tanto la senadora por Nueva York como el ex presidente llevan veinte días actuando en el circo electoral de las primarias con una intensidad que no aguanta comparaciones posible con el papel que tuvo Bush padre en la campaña presidencial del Bush hijo. Hasta el propio Barack Obama se ha quejado esta semana de que algunas veces no sé muy bien contra quién de los dos me estoy enfrentando por la nominación del Partido Demócrata Y es que Bill Clinton, pese a toda la reputación de líder risueño dedicado a causas filantrópicas cultivada desde su salida del despacho oval, se ha encargado de lanzar los ataques más duros contra Obama, hasta el punto de calificar el historial político del senador por Illinois como un cuento de hadas y su candidatura presidencial como un juego de dados Intervenciones que a veces han llegado a rozar en lo colérico frente a las cámaras de televisión, ya que el ex presidente tiende a enrojecerse llamativamente cuando se altera un poco. Este papel inusual, aunque con entusiasmados resultados en términos de donaciones electorales y amplificación de mensajes, no está gustando a destacadas figuras del Partido Demócrata. Tom Daschle, el ex líder del Senado, ha caracterizado la actuación de Bill Clin- ton como no presidencial Con altos cargos recomendando al marido de Hillary que se tranquilice y que tenga cuidado de no ofender al importante bloque de votantes afro- americanos con sus críticas hacia Obama. Con todo, a la vista del historial de los Clinton, no debería sorprender este nivel de coordinación electoral y ambiciones políticas compartidas. Ya en 1992, cuando Bill Clinton intentaba convertirse en presidente de Estados Unidos solía presumir de su esposa diciendo que los electores iban a disfrutar de dos por el precio de uno Aunque quince años después, el ex presidente parece estar luchando algo más que por la candidatura de su esposa. Sin que falten alusiones problemáticas a un tercer mandato o reproches de una megalómana revalida de su propio legado presidencial en el décimo aniversario del caso Lewinsky. De hecho, en sus mítines, Bill Clinton tiende a hablar tanto a favor de su esposa como a repasar sus propios logros en la Casa Blanca. Utilizando liberalmente el plural nosotros pese a insistir en que si Hillary gana finalmente, ella será el presidente, no yo Bill Clinton AFP Muy poco presidencial El ex presidente ya solía decir en 1992 que los electores iban a disfrutar de dos por el precio de uno