Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 22- -1- -2008 Kiefer Sutherland, en libertad tras 48 días en prisión por volver a conducir ebrio 95 EN SU PUNTO Ruscalleda ha sacado una conclusión que parece obvia, pero que es importante en la cocina: No hay que tirar nada que sea bueno, ni comer nada que sea malo El servicio de sala Potenciar el servicio de sala, cada vez más desprestigiado y con menos profesionales dispuestos a dedicarse a él, es uno de los objetivos de todos los profesionales de la gastronomía. No puede haber un gran restaurante sin un buen equipo de sala. Por eso, Madrid Fusión 08 ha concedido un premio al mejor servicio. El ganador de esta edición ha sido el restaurante El Olivo, del hotel La Residencia, en Deiá (Mallorca) El ganador se lleva 6.000 euros en material de comedor suministrado por la empresa patrocinadora. Beatriz Cortázar TELMA ORTIZ, SIN BAJA MATERNAL Cruz de Tenerife) que ha puesto al día los tradicionales mojos de su tierra. También intervino otro barcelonés, Oriol Rovira, con la ponencia Refinamiento rural: el cocinero payés del siglo XXI Rovira representa otra tendencia muy en alza en la cocina contemporánea, la de emplear sólo materias primas del entorno del cocinero. Él utiliza en su restaurante Els Casals los productos agrícolas y ganaderos que producen sus propios hermanos en la explotación que poseen. Todos los productos de la huerta, frutas y animales como el cerdo o distintas aves de corral. La cocina del terruño llevada a su máxima expresión. La suya es una cocina sencilla, de base popular. Lo demostró con tres recetas muy sencillas: una tostada con velo de leche (una forma fina de denominar lo que siempre ha sido nata) alcachofas laminadas, trufa negra y jamón de cerdo ibérico; un caldo de paloma torcaz con verduras, bacalao confitado y macarrones; y un cordero con canelón de butifarra negra, panceta y coliflor. María José San Román apuesta por el azafrán Coca cola y trufa mezcladas Decepcionó bastante Paul Pairet, un peculiar cocinero francés, jefe de cocina del restaurante Jade on 36, en el lujoso hotel Shangri- la de Shangai. Ha pasado por Estambul, Sidney y Hong Kong, por lo que desarrolla platos muy peculiares que son resultado de todas sus experiencias. Aficionado a los juegos visuales (un pato a la naranja que parece un huevo con panceta) su cocina global llega al extremo de que no distingue alimentos. Es capaz de mezclar coca cola y trufa en la misma receta. Los platos que presentó fueron un ejemplo de eso que algunos llamamos confusión y que no tiene nada que ver con la verdadera cocina de fusión: fideos de sepia con leche de coco; huevos benedictine convertidos en un postre; bogavante con gelatina... Un disparate. Más información en: http: www. madridfusion. net Rafa Peña, con su ayudante, elaborando una de sus delicias culinarias Se extiende la bistromanía La primera ponencia de Madrid Fusión se centró en un fenómeno muy interesante que empieza a extenderse con fuerza en ciudades como París y en Barcelona bajo el nombre de bistronomic Se trata de bistrots en los que se ofrece alta cocina urbana a bajo precio. Sitios pequeños, montados con pocos medios y poco personal por cocineros jóvenes. Estos ofrecen platos sencillos, elaborados con productos buenos pero baratos y con precios reducidos, en un ejemplo de realismo gastronómico. Los que vieron la película Ratatouille (que mañana recibirá el premio Delantal de Oro a las artes en la cocina) recordarán el final. Eso es lo que representa esta nueva corriente. Para explicarla estuvieron dos de sus intérpretes: Rafael Peña (Gresca, Barcelona) e Iñaki Azpitarte, que triunfa en París con Le Chateaubriend, donde sirve menús de precio fijo desde 14 euros. Azpitarte hizo una ponencia bastante confusa, especialmente por problemas de comunicación. Mucho mejor fue la intervención de Peña, que elaboró platos de los que componen el menú de mediodía en su restaurante por 18 euros: huevo suflé con verduras y crema de jamón; guisantes con bacalao; caballa a la brasa con escalibada; careta de cerdo lacada con migas de pan con tomate... as imágenes hablan por sí mismas y aclaran malentendidos que casi siempre son intencionados. Lo digo tras ver cómo Telma Ortiz y su novio, Enrique Martín, intentaban hacerse invisibles ante la nube de fotógrafos que les pilló en el coche que conducía la hermana de la Princesa. A pesar de que algunos prefieren pensar que la cuñada de Don Felipe está encantada con verse en portadas de revistas, insisto y no me cansaré de afirmar que es justo lo último que quisiera hacer en su vida, que huye de la popularidad con todas sus fuerzas y que no sabe qué hacer para poder vivir su vida al margen de los medios y, por consiguiente, de los millones de consumidores de la prensa rosa. Estos días se ha hablado sobre sus planes para el futuro ahora que está embarazada de seis meses. Se ha escrito que se quedará en Madrid hasta que nazca el bebé y se irá después de su baja maternal. Pues no. A pesar de los que opinan que ser la hermana de Doña Letizia abre muchas puertas, en el caso de Telma las cosas no son así. Resulta que ella trabajaba para la AECI en un programa en Manila donde también estaba el padre de su bebé, sólo que como delegado de la Cruz Roja. El trabajo de Telma era para un cometido puntual y una vez finalizado no había más compromiso laboral. Es más, Telma se presentó meses atrás a las oposiciones para responsable de programas de la AECI, que se convocaron en febrero de 2007 para un total de 83 plazas. De haberlas aprobado hoy tendría un trabajo estable, con su baja maternal, y todos sus derechos laborales. Y digo de haberlas aprobado porque Telma, por muy hermana que sea, no lo consiguió y se quedó sin plaza y sin puesto. Este otoño, y a la vista de que su trabajo en Manila acababa, ya anunció que no iba a seguir en otros programas. Ahora ya se sabe por qué. Eso sí, después del parto le tocará buscar trabajo o prepararse para otras oposiciones. L