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ABC MARTES 22 s 1 s 2008 INTERNACIONAL 39 Uribe reitera que las FARC son terroristas y que está abierto a un canje de rehenes El presidente colombiano comienza en París una gira en la que visitará España AFP PARIS. El presidente colombiano, Alvaro Uribe, insistió tras su reunión con el presidente francés, Nicolás Sarkozy, en el Elíseo, en el carácter terrorista de la guerrilla colombiana de las FARC y en su voluntad de combatirlas como tal, aunque destacó que está dispuesto a un acuerdo humanitario. Ya el domingo, en un primer encuentro con la prensa a poco de llegar a París, Uribe usó términos como terrorismo narcotráfico y crimen al referirse a las acciones de las FARC. Ayer, antes de entregar los escasos detalles sobre su encuentro con el presidente francés, Uribe llamó la atención sobre las imágenes de guerra en la selva y acciones de la policía que se proyectaban en la sala de la Casa de América Latina, donde tuvo lugar la conferencia de prensa. Uribe realiza en París la primera etapa de una gira por Europa, que comprende también Bruselas, Madrid y Davos, en Suiza. El presidente colombiano destacó el carácter constructivo y lleno de franqueza de su encuentro con Sarkozy, de quien recordó que en una visita que efectuó a París, Sarkozy, por entonces ministro del Interior, expresó su apoyo a la política de seguridad democrática que proponía en su programa. Sarkozy entendió que yo había sido elegido como una rebelión del pueblo colombiano contra el terrorismo que tanto ha maltratado a los colombianos subrayó Uribe. No obstante, hizo hincapié en mostrar una posición más abierta sobre un acuerdo humanitario para canjear presos de las FARC por rehenes en manos de esa guerrilla, que la que tenía en el momento de ser elegido. El presidente mexicano (derecha) estrecha la mano de Juan Camilo Mouriño EFE Mouriño desata la xenofobia de la izquierda mexicana Políticos y periodistas de progreso desautorizan al nuevo secretario de Gobernación por su origen español MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. El nombramiento de Juan Camilo Mouriño (nacido en Madrid, de ascendencia gallega) como secretario de Gobernación ha desatado en México el patrioterismo más burdo, acompañado de buenas dosis de xenofobia. La decisión del presidente, Felipe Calderón, de colocar en el principal puesto de su Gabinete a un descendiente de españoles (aunque Mouriño, 36 años, tiene nacionalidad mexicana y reside en el país desde hace más de treinta) ha puesto de los nervios a la izquierda local. Entre la clase política, la bandera xenófoba la enarbola el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de Andrés Manuel López Obrador. El político que perdió las elecciones de 2006, pero que desconoce su derrota y se pasea por el país con el ilegal estandarte de presidente legítimo ya se ha puesto la venda antes de la herida: Mouriño va para traidor a la patria ha dicho. Uno de los máximos dirigentes perredistas y vicecoordinador del PRD en el Senado, Ricardo Monreal, ha advertido de que la nacionalidad de Juan Camilo Mouriño debe ser aclarada con documentos, no con declaraciones, pues asegura que existen elementos para suponer que su nombramiento es ilegal. Monreal insiste en que, mientras se aclara este asunto, Mouriño debe abstenerse de firmar documentos oficiales. Según el senador del PRD, Juan Camilo Mouriño podría estar violando varios artículos de la Constitución, como el 32, que prohíbe a los servidores públicos tener una nacionalidad distinta a la mexicana. Los medios han publicado copias del registro de Mouriño en el consulado mexicano en Madrid, donde aparece como hijo de mexicana y de español. Desde 1997, y tras una reforma constitucional, la nacionalidad por nacimiento se adquiere también si uno de los progenitores es mexicano. La madre de Mouriño tiene nacionalidad mexicana. Su padre, el empresario Carlos Mouriño Atanes, es español (y actual propietario del club Celta de Vigo) Varios comentaristas políticos se han sumado a esta campaña, en cuyo trasfondo se vislumbra la pretensión del PRD de impedir cualquier reforma en el campo energético que permita el acceso de la inversión privada a la petrolera estatal Pemex. Pactar esta reforma con las fuerzas parlamentarias será uno de los principales cometidos de Mouriño. Sin temor a hacer el ridículo, el equipo periodístico habitual de la izquierda alerta sobre una nueva Conquista española. Y proclama disparates como el que rubrica Luis Javier Garrido en La Jornada al apreciar que la prensa española festeja el ascenso de Mouriño como un triunfo del neofranquismo español, pues el diario profalangista ABC titula su nota ufanándose de que el responsable de la política interior mexicana nació en Madrid de padres gallegos Al otro extremo, Enrique Krauze recuerda en Reforma que la demanda de transparencia sobre el origen de Mouriño podría haberse hecho sin destapar la cloaca de una de las más antiguas e inútiles pasiones de México: el odio al extranjero El historiador y analista subraya que quienes fustigan la llegada a Gobernación de un gachupín (forma despectiva de llamar en México a un español) son los mismos que denuncian la xenofobia del gobierno de Washington y le reclaman (con plena razón) una política migratoria justa para los 11 millones de mexicanos que radican allá Krauze se sorprende de que esos medios, donde trabajan editores y columnistas de origen extranjero, reanimen los sentimientos más atávicos de odio racial Plenamente documentado En el trasfondo de esta campaña se vislumbra la pretensión del PRD de impedir la reforma del campo energético Sarkozy saluda a Uribe al recibirle, ayer, en el Elíseo EPA