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14 ESPAÑA Precampaña electoral s Las listas del PP MARTES 22 s 1 s 2008 ABC El alcalde madrileño, Alberto Ruiz- Gallardón, contemplaba ayer, desde un céntrico hotel madrileño en obras, una vista de la ciudad Las heridas cicatrizan Desde que Rajoy le anunció que no contaba con él, Ruiz- Gallardón está en el ojo del huracán informativo: allá adonde va, le siguen decenas de cámaras y periodistas, recibe apoyos de políticos y ciudadanos anónimos y hasta le cantan mariachis POR SARA MEDIALDEA FOTO ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Una gran expectación, un punto circense, levanta el alcalde madrileño, Alberto Ruiz- Gallardón, desde que Rajoy le anunció que no va a acompañarle en la lista al Congreso. A las decenas de cámaras y periodistas que le escoltan en cualquiera de sus actos, se unió ayer un coro de mariachis, contratados por un programa de Telecinco. A ritmo de ranchera, le preguntaron y él respondió: ¿Que si me han clavado un puñal? Bueno, pero las heridas cicatrizan Desde que, hace una semana, el presidente nacional del PP le comunicara que no contaba con él para acompañarle en la lista al Congreso, la presión mediática en torno al alcalde ha crecido de forma exponencial. No es sólo la legión de periodistas que le acompañan a los actos más dispares- -primeras piedras, presentaciones de programas turísticos, entregas de llaves de oro- a la espera de alguna declaración extemporánea- -o al menos, de alguna declaración- -que nunca llega. A ellos se van sumando todo tipo de aditivos: ciudadanos que le fotografían y le dan ánimos, otros que le aplauden desde ventanas y balcones cuando le ven, el coro de mariachis que ayer le rondaron y hasta una plañidera que se coló en un desayuno informativo de Esperanza Aguirre y escenificó ante Rajoy su sentimiento por la muerte política del alcalde. Con la ranchera Ojalá que te vaya bonito le recibieron ayer al final de un acto, a las puertas de un hotel madrileño, un grupo de cantantes mexicanos, con sus trajes charros y típicos sombreros. Como no le vieron muy mal de moral- No me siento demasiado herido. La verdad que no. No. ¿Me han clavado un puñal? Bueno, pero las heridas cicatrizan respondió al reportero televisivo que le cosió a preguntas- los mariachis cambiaron de tema y atacaron con No estaba muerto, que estaba de parranda mucho más adecuado a las circunstancias. Desde las ventanas cercanas y de algunas personas que pasaban por la calle pudieron escucharse aplausos, gritos de apoyo y algún ¡alcalde, no pierdas la esperanza! de múltiples significados. El regidor madrileño ha preferido, en vista del éxito de sus gestiones para llegar al Congreso, dar un paso atrás y guarda estos días un discreto silencio. Es consciente de que todo lo que haga y diga- -y también lo que no haga y no diga- -tendrá diversas lecturas e interpretaciones. Muchos ojos le contemplan y él no piensa romper su mutismo hasta que pase el 9- M. A los cánticos, los plañidos y los aplausos populares se unió ayer otro que sin duda el regidor no esperaba: el del presidente peruano, Alan García. El político hispanoamericano- -perteneciente a una corrien- Por la boca... No olvide usted lo que Napoleón dijo a sus ejércitos cuando había perdido todas las expectativas: Es cierto que vengo de perder una batalla, pero antes de que caiga la noche puedo ganar otra le dijo Alan García, presidente de Perú, al alcalde al recibir la Llave de Oro. No me siento demasiado herido. De verdad que no; no respondió el regidor a la pregunta de un presentador de televisión. Alcalde, ánimo, no pierdas la esperanza gritó un ciudadano anónimo a Gallardón en el centro de Madrid. dad en la que, recordó durante su discurso, vivió durante varios años en su época de estudiante, razón por la cual se siente madrileño Durante su alocución, improvisada- -únicamente seguía tres notas recogidas a bolígrafo en una cuartilla- Alan García no se privó de aconsejar al alcalde por su delicada situación política actual. Así, tras alabar las obras continentales que realiza el Ayuntamiento, entre ellas esa autopista bajo el río Manzanares le recordó las palabras con que Napoleón se dirigió a sus ejércitos en la batalla de Marengo, en la que había perdido todas las expectativas: Es cierto que vengo de perder una batalla, pero antes de que caiga la noche puedo ganar otra La frase, acogida por el alcalde y el público entre risas, no fue la única. El presidente peruano continuó su arenga: He pasado diez años de mi vida como exiliado, como paria, perseguido por una dictadura, por gobiernos menos inteligentes y aquí estoy Sus consejos al alcalde madrileño: La constancia y la fortaleza; ni un paso atrás; nunca debe cejar Porque los políticos no somos más que eso, políticos, y estamos hermanados por el deseo de trabajar por los otros La vida, concluyó, es así: el que cree en la política, no debe cejar Napoleón Aplausos por la ventana Ojalá que te vaya bonito Los mariachis tocaron Ojalá que te vaya bonito y luego No estaba muerto, que estaba de parranda Apoyo de Alan García te política cercana al centro- izquierda- -acudió, durante la visita oficial que realiza estos días a España, a la Casa de la Villa para recibir de manos del alcalde la Llave de Oro que le entrega la ciudad. Una ciu-