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ABC MARTES 22 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA MÚSICA DEL TITANIC N la más pura y tópica tradición de la orquesta del Titanic, el Gobierno toca la música del bienestar mientras se hunde la economía cotidiana y cunde el pánico entre el pasaje de un barco cuyo capitán ha bajado del puente de mando para hacerse el simpático bailando valses en el salón. Ayer se desplomó la Bolsa, sacudida por el oleaje de la incertidumbre en los mercados internacionales, y al contramaestre Solbes sólo se le ocurrió decir que no hay que exagerar los efectos de la caída cuando los inversores corrían despavoridos buscando un boIGNACIO te en el que salvar los resCAMACHO tos maltrechos de sus caudales volatilizados. Los estrategas de la campaña socialista diseñan maniobras de emergencia para echarle la culpa a Bush si las cosas se ponen realmente feas, y de paso buscan la manera de aprovechar la confusión para salpicar a Manolo Pizarro con sus tretas de propaganda asimilativa. Pero el malestar va cuajando, y a cada proclama oficial de tranquilidad sucede un espasmo de crisis. La tormenta arrecia y los ciudadanos sospechan que la bodega del buque se está inundando. Ya no se trata sólo de la cesta de la compra. De esos tres euros que cuesta cada visita a la panadería, de esa leche que sube sin necesidad de hervirla, de esos tomates que parecen regados con lágrimas de oro o de esos cafés que según el vicepresidente son el epítome de una inflación mal interiorizada Ni siquiera de la hipoteca que rebaña cada mes los rincones desnudos de la cuenta corriente. Ahora les toca a los ahorradores, a los protagonistas del capitalismo popular, a los accionistas anónimos de bancos, eléctricas, telefónicas y constructoras, que se asoman angustiados a las cotizaciones on line para contemplar cómo se disipan sus reservas en el misterioso agujero negro de las turbulencias financieras. Y pronto llegará el turno al empleo, a esa mano de obra que cualquier día recibirá una carta de despido o rescisión de contrato enviada desde desesperados consejos de administración que no saben cómo cortar la hemorragia de pérdidas. Ya está ocurriendo, desde hace unos meses, en el sector inmobiliario. Estaba sobredimensionado, sí. Que se lo explique Solbes al encofrador que trabajaba en una obra interrumpida, al fontanero rumano que ha dejado de enviar remesas a su país, al peón magrebí que se ha quedado mano sobre mano a la intemperie. Esto va en serio, y la gente lo sabe. Ya no es un vago rumor de inquietud en círculos especializados. Ahora sí que se está interiorizando el miedo, la inestabilidad, la zozobra, ese clima viscoso de nerviosismo que incuba los grandes movimientos sociales. En situación normal, los Gobiernos procuran minimizar el pánico mientras preparan medidas de choque, pero en vísperas de elecciones la tentación consiste en tapar las vías de agua con colchones de propaganda para ganar tiempo. Está por ver a quién le va a tocar, pero en alguna capa del subsuelo electoral, quizás a una profundidad aún indetectable para las sondas de los sociólogos, ha comenzado a rifarse una bofetada. E LISTAS ABIERTAS ISLAM RADICAL EN BARRIO CHINO RA inexcusablequelos últimos en reconocer lacapacidad de captación del islamismo radical en Cataluña fuesen los responsables de la Generalitat. Han exigido las prerrogativas del poder simbólico y presupuestario, peronoasumen con tanta presteza elejerciciodelaautoridad real y el deber de garantizar la seguridad de los ciudadanos mientras Eurabia va tomando figura en el paisaje humano y social de Europa. El experimento multiculturalista del Raval- -el antiguo Barrio Chino barcelonés- -ha resultadono ser lomismoquesubvencionarelteatrodevanguardia o pretender la identificación de Barcelona con la trasgresión estética. Darse un paseo por la Rambla y creerse epicureamente en El Cairo ha sido, a todas luces, una frivolidad. Además de las recientes detenciones en Barcelona, las últimas noticias de Túnez o de Marruecos acrecientan la inminencia del riesgo. Es contra Europa que el Euroislam crece mejor. El Euroislam crece mientras la Europa de siempre envejece, no mejora ni mucho menos su productividad y consiente su propio debilitamiento moral y vital aun a costa de que la tentación relativista cada vez gane más territorio. La Europa del colesterol no quiere ver su verdadero VALENTÍ rostro demográfico en el espejo. La Unión PUIG Europea no tan sólo no va a ser una entidad geopolítica en expansión, sino que- -como ya advirtió lúcidamente el historiador Niall Ferguson- -puede dar síntomas de atrofia institucional. En 2050, la edad media de los europeos habrá pasado de los 38 a los 49 años. Especulaciones más optimistas considera que el envejecimiento de Europa puede ser contrarrestado con cambios en la edad de jubilación y la reforma de los mercados laborales. Pero por ahora las bajas tasas de natalidad obligan a abrir las puertas a una inmigración que en porcentajes significativos no se integra, sino que nutre el Euroislam. Todo eso predicaban los imanes de las mezquitas deBarcelonaen el adiestramiento de futuros terroristas, como ocurrió en Madrid antes del 11- M en 2004. La inconciencia de la izquierda gobernante en Cataluña añadeelementos de vértigo al riesgo porquerevela unacierta complicidad huidiza con todo lo que sea ajeno a la idea de Occidente. Es el triunfo insano del eufemismo como inhibición ante el peligro de derrota. Véanse los virtuosismos retóricos en el caso de la petición turca de ingreso en la Unión Europea. Generalmente, la oposición que se formula es tibia y meliflua. De vez en cuando, alguien expone que la Europa fundada por Adenauer, Schuman o De Gasperi todavía es una entidad cristiana, pero- -dice Ferguson- -la realidad es que las sociedades europeas en realidad son sociedades postreligiosas. Así se explican muchas cosas. Minimizar o incluso edulcorar la amenaza del terrorismo islamista en España es una irresponsabilidad política inmensa, mucho más después del 11- M y después de las detenciones consecutivas de islamistas radicales dispuestos a lavoladuradenuestrasociedad. Tantavulnerabilidadreclamaría haber aprendido algo, saber reaccionar ante la máxima alerta, no negar las evidencias del terror. Por una parte, una izquierda antisistema, antiamericana y judeófoba cree que en la pureza de voluntad del Islam hay un germen regenerador para la humanidad saqueada por el postcapitalismo. De otro lado, una izquierda buenista propone la sentimentalizacíon del mundo para que no existan más guerras ni enemigos, por decisión unilateral. En este caso, la decisión unilateral sería extrañamente por parte de los atacados, en Nueva York, en Londres, en Madrid. El mismo argumento ha pretendido respaldar la negociación con ETA. Crisis de crédito, hipotecas basura, impactos bursátiles negativos: ahí fuera sopla la galerna. Sólo falta que, además, un ejercicio de pusilanimidad agrave las posibilidades del naufragio. Europa va transformándose, como demuestran los trayectos ferroviarios de alta velocidad o como indica la todavía incipiente cooperación antiterrorista, tan fructífera cuando es algo operativo y no ornamental. Ni está escrito que Europa vaya directamente a la decadencia ni, por supuesto, que sea el actor principal del siglo XXI. De hecho, las poblaciones europeasseguramente seconformarían con vivir en seguridad, sin los vastos guetos de Eurabia, con la certeza de que la política consiste en solventar los problemas que tienen solución y no en maquillarlos con un matrimonio concertado a la usanza musulmana. vpuig abc. es E