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6 OPINIÓN LUNES 21 s 1 s 2008 ABC CONVENIENCIA DE RAJOY Y ÚLTIMO BAILE EN EL TITANIC DE ZAPATERO Nadie puede entender que en la antesala de la campaña Rajoy haya propiciado una seria crisis en el PP con el argumento de que es lo que mejor le conviene 170 escaños podría permitir el regreso del PP al poder. Ahora bien, si Rajoy vuelve a perder las elecciones o no logra los escaños suficientes para gobernar, el actual presidente del PP (de ahí su discurso de lo que mejor le conviene a él y sus dos lugartenientes, Acebes y Zaplana, volverían a ser los portavoces estelares de otros cuatro años de oposición, al margen de lo que pueda ocurrir en el obligado y futuro congreso del PP. Y, en ese caso, la semilla del enfrentamiento o la escisión en este partido, que acaba de ser sembrada en este episodio de las listas de Madrid, crecerá en busca de ese idílico espacio del centro por el que, precipitadamente y sin claro proyecto político y liderazgo, pugnan los seguidores de Albert Rivera y Rosa Díez, que han detectado el decidido abandono del centro españolista por la parte del PSOE, y estaban a la espera de un brusco giro a la derecha del PP. Un golpe de timón a estribor con el que Rajoy y compañeros conjurados- -mediáticos también- -han subido a Gallardón en el pedestal del centro. Lo que, en caso de empate electoral en escaños entre el PSOE y PP, situaría al alcalde de Madrid como activo indiscutible en una gran coalición del PSOE y del PP, para hacer frente a la centrifugación del Estado que propugnan los nacionalistas, y de la que ya alardean los primeros dirigentes de CiU, PNG y BNG, convencidos de que tendrán, una vez más, LA CRÓNICA DEL LUNES Pablo Sebastián L dramatismo nacional que el Partido Popular ha pretendido proyectar, a lo largo de la legislatura, sobre las consecuencias de un segundo mandato de Zapatero en la unidad y cohesión de España, la familia, el laicismo y la negociación política con ETA, o sobre la fractura de la solidaridad regional en el beneficio de los nacionalistas, o la falta de previsión ante la inminente recesión económica, ha quedado reducido a una táctica electoralista del PP, con dosis de exageración. Porque, de lo contrario, nadie puede entender que, en tan graves circunstancias y en la antesala de la campaña electoral, Rajoy haya propiciado una seria crisis en la dirección del partido, con el argumento de que es lo que mejor le conviene a él Todo ello, bajo la celosa amenaza de Esperanza Aguirre, quien, como la madrastra del cuento ante el espejito mágico y obsesionada con Gallardón, ha proyectado su verdadero rostro, frente a sus pretensiones propias de la locura de Dorian Gray, el inolvidable relato del genial escritor irlandés Oscar Wilde, a quien se refirió, en estas mismas páginas, Juan Manuel de Prada, para realizar su propio y magistral retrato de esta tragicomedia del PP En la que, probable. mente, han colaborado otros notorios actores, para fulminar al alcalde, como Aznar, Rato, Cascos, Acebes y Zaplana. Los abanderados de la derecha sin complejos a los que, taimadamente, consultó Rajoy para cubrirse las espaldas a la hora de culminar, en un teatrillo que fue amañado de antemano, la humillación de Gallardón y su eliminación de la lista del PP al Congreso de los Diputados, una vez que, in extremis había conseguido para número dos de la lista madrileña a Manuel Pizarro. Los mismos actores, que fueron corresponsables de los errores que llevaron al PP a la derrota electoral de 2004, y que olvidaron las maneras y políticas de centro que los llevaron a las victorias de 1996 y 2000, se han alineado contra Gallardón (y, por supuesto, también contra Rajoy) para entregar el poder del PP en manos de Aguirre, convencidos de que la victoria de Rajoy es imposible. O, en el mejor de los casos, pidiendo un milagro que ilumine al votante español, si percibe con nitidez los graves disparates de Zapatero, pero a sabiendas de que sólo una mayoría de diputados de E Menudo regalo le acaba de ofrecer a Zapatero la dirección del PP cuando al PSOE se le están cayendo, uno a uno, todos los decorados de la legislatura. Y cuando su primer actor se ha quedado a la intemperie en la escena, ensayando el monólogo del miedo a la derecha ancestral en sus manos la llave de la gobernabilidad. Y, también, para afrontar, desde una mayoría estable, la crisis económica y social que avanza sin cesar. Crisis económica frente a la que Rajoy ha presentado a Manuel Pizarro en el papel de Lancelot, como su caballero dispuesto a combatir y debatir con Pedro Solbes, el paladín que Zapatero creía invencible en tiempo electoral. Convencido Rajoy de que el impetuoso aragonés hará olvidar pronto las cuitas internas del Partido Popular porque la economía apremia y Zapatero, como el capitán del Titanic, no podrá alcanzar el puerto de las elecciones sin que el pasaje de la nave española perciba que el iceberg de la recesión abrió una vía de agua en el costado del buque, en cuyos salones y cubiertas continúa la fiesta de una alegre travesía. Menuda responsabilidad le han colgado en la espalda al bravo empresario Pizarro, al que el PSOE y los nacionalistas catalanes acusan de no haber entregado Endesa a Gas Natural ¡a mitad de precio! y en pago por el apoyo de CiU al Estatuto catalán, y al que Rajoy ha sentado a su mesa para asistir, en su estreno, a una bronca monumental entre sus primeros invitados. Y menudo regalo le acaba de ofrecer a Zapatero la dirección del PP cuando al Partido Socialista se le están cayendo, uno a uno, todos los decorados de la legislatura. Y cuando su primer actor se ha quedado a la intemperie en la escena, ensayando el monólogo del miedo a la derecha ancestral para ver si moviliza a sus huestes y retiene a los votantes del centro que en 2004 le ofrecieron una, luego fallida, oportunidad. -Estamos en empate técnico. Mis ocurrencias pueden darte a ti el triunfo, y las tuyas hacer que gane yo.