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ABC DOMINGO 20- -1- -2008 La tecnología Blu Ray se impone al HD DVD en la guerra de la alta definición 91 ¿Podemos hablar realmente de un libre albedrío? Las múltiples investigaciones realizadas a partir de imágenes (PET, MRI, magnetografía) del cerebro apuntan a que, de una u otra manera, en mayor o menor grado, estamos determinados biológicamente en nuestras actuaciones. Para Benedicto CrespoFacorro es muy difícil asegurar o hacer algún axioma de ésto con los datos que tenemos. Existen factores genéticos y factores personales que marcan los patrones del funcionamiento cerebral, pero a la vez hay también condicionantes genéticos y ambientales que marcan patrones, pero de una manera individualizada ¿Podemos hablar por tanto de libre albedrío, es decir, de una libertad total de la persona cuando decide fumar un segundo cigarrillo, estudiar una ingeniería o vengar violentamente una afrenta? Una idea contrastada y compartida en la comunidad científica- -dice Crespo- Facorro- -es que el cerebro es un órgano plástico, en el que todo está en una continua interfase en la que tanto la genética como las vivencias moldean el comportamiento cerebral. Podríamos hablar por tanto de una doble dirección de relación- causalidad miento violento pueden tener más que ver con la biología que con la educación y el ambiente en que se ha vivido aunque a pesar de ello no dejaba de reconocer que las raíces de la violencia son una mezcla compleja de naturaleza y educación Pero ¿qué sucede si en lugar de homicidas tomamos como muestra a un grupo de músicos? ¿Comparten un mismo patrón genético? Un estudio de 2002 llevado a cabo por científicos estadounidenses y belgas analizó mediante resonancia magnética el cerebro de ocho músicos, concluyendo que contenían más células neuronales en determinadas zonas del cerebro. En particular, en el área rostromedial. Esta zona, encuadrada dentro del córtex prefrontal es la responsable de almacenar los conocimientos sobre las relaciones armónicas de una pieza musical. Del mismo modo, existe un área, la dorsolateral del córtex prefrontal, cuyo nivel de actividad determina la capacidad para asignar diferentes grados de belleza a los objetos que observamos. Un estudio del Laboratorio de Sistemática Humana de Palma de Mallorca y el departamento de Neurobiología de la Complutense reveló en 2004 estos datos, sometiendo a magnetoencefalografía a ocho mujeres mientras observaban imágenes artísticas. Alguien que ha liderado estudios de este tipo en los últimos tiempos ha sido el lisboeta Antonio Damasio, Premio Príncipe de Asturias de Investigación en 2005. Damasio y su mujer, Hanna, demostraron en 1999 la importancia de la estructura de la corteza prefrontal en la incapacidad de muchas personas para aprender y asumir con racionalidad los principios morales y sociales imperantes. Ocho años más tarde descubrió, estimulando con electrodos y tomando imágenes por resonancia, la zona del cerebro donde se resuelven los dilemas morales: la corteza prefrontal ventromedial, demostrando que los daños en esta zona abocaban a la desaparición de la duda y los prejuicios. Pero estos descubrimientos son sólo la punta de un iceberg cognitivo en cuyo centro se espera encontrar una respuesta a por qué los seres humanos somos diferentes, y en qué grado ésto se ven afectado por la biología, por la educación o por el contexto. O cómo se suele decir, ¿El hombre nace o se hace fumador, consumidor compulsivo, artista, psicópata o funcionario? Biología de lo artístico Esther González y Christian Cabrera, ayer, junto a la pequeña Izel YOLANDA CARDO Soy doblemente feliz porque no he ganado una hija sino dos Nace en Barcelona una niña seleccionada genéticamente para ser una donante compatible de su hermana con leucemia ESTHER ARMORA BARCELONA. Los padres de Erine Cabrera, de cuatro años de edad y afectada de leucemia mielomonocítica, han logrado detener la cuenta atrás que consumía día a día sus esperanzas de ver crecer a la pequeña. Esther González, madre de Erine, dio ayer a luz en el Hospital San Juan de Dios de Barcelona a su segunda hija, Izel- única en lengua maya- cuyo cordón umbilical podrá utilizarse en un trasplante para su hermana, con la que es genéticamente compatible Después de tres años de periplo por varios centros españoles, el matrimonio CabreraGonzález optó por ir al extranjero. El pasado 24 de abril, Esther superó con éxito un tratamiento de fecundación in vitro en Bruselas. El análisis genético permitió a sus médicos elegir el embrión más compatible entre otros sanos y desechar el resto antes de implantarlo en el útero; un proceso que despierta reparos éticos, En declaraciones a ABC, apenas seis horas después de abandonar el quirófano, Esther González relata su experiencia. Aún dolorida por el parto, confiesa que nunca se había sentido tan feliz. Soy doblemente feliz. Primero, porque mi hija ha nacido sana, y segundo, porque gracias a ella podré curar a Erine. No he ganado una hija sino dos Tanto Esther, de 28 años, como su pareja Christian, de 25, confían en que la sangre extraída del cordón umbilical de la recién nacida sea suficiente De lo contrario- -explica la madre- deberemos esperar hasta que Izel pese nueve kilos y realizarle una extracción de médula Ahora, la sangre extraída deberá analizarse, para lo que se necesitará un mes. Transcurrido ese tiempo, se preparará a Erine para el trasplante, que se realizará en el Hospital del Vall d Hebron. Tras la entrada en vigor en España de la nueva Ley de Reproducción Asistida, esta pareja de Manresa se dirigió a la delegación en Barcelona del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) para recibir un tratamiento. La ley les avalaba, pero la comisión de reproducción asistida de Sanidad, que autoriza estos procedimientos, no les aceptó. Desesperados por la negativa, los padres de Erine fueron a Bruselas. Esther y Christian abandonaron sus trabajos para centrarse en su pequeña. Cuando sabes que tu hija vivirá como máximo hasta los nueve lo dejas todo en los enfermos alteraciones emocionales Precisamente, la influencia de estos factores biológicos en el espectro emocional o conductual de los seres humanos han dado paso a una miríada de hallazgos basados en investigaciones para las que se empleó algún método de imagen por resonancia: en 1998, un estudio dirigido por el psicofísico de la Universidad de Southern California Adrian Raine ligaba una disfunción en la corteza orbitofrontal derecha con la aparición en el individuo de ciertos impulsos homicidas. Tras analizar imágenes del cerebro de 38 asesinos divididos en dos grupos- -aquellos que habían sufrido de traumas en la infancia y los que habían crecido en entornos normales Raine llegó a la conclusión de que si se es antisocial pero de una familia normal, los motivos que llevan al individuo a desarrollar un comporta- Cuando sabes que tu hija de cuatro años vivirá como máximo hasta los nueve lo dejas todo