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86 CULTURAyESPECTÁCULOS Un cómic narrará los hechos probados del 11- M DOMINGO 20 s 1 s 2008 ABC (Viene de la página anterior) Conocemos las conjeturas de la teoría de la conspiración. Pero no son ni un recurso ni una fuente de información. ¡Ellos sabrán! Para nosotros la única fuente es la de los hechos probados en la sentencia, que ordenamos con rigor Viñetas del cómic El 11- S: una adaptación gráfica publicado en EE. UU. por el dibujante Ernie Colón y el guionista Sid Jacobson en 2006 lecturas- -prensa, libros, documentos- -y también vamos a entrevistarnos con algunos testigos y, en su caso, algunas víctimas. Además, pensamos realizar el viaje en el mismo tren y a la misma hora de los atentados Sólo dos personajes ficticios El cómic que abrió los ojos de América Hemos decidido que estamos en este negocio para clarificar las cosas dijeron los autores del cómic basado en el informe del Congreso de EE. UU. sobre el 11- S. Lo que parecía sacrilegio se convirtió en idea genial ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Visto en perspectiva, siempre parece fácil ser un genio. Ahora todo el mundo tiene claro el gran acierto que fue coger el informe de la comisión independiente que investigó los atentados del 11- S y hacer con ello un cómic. El informe del 11- S: una adaptación gráfica vio la luz en 2006 y se convirtió en un best- seller inmediato en los Estados Unidos. En cierto modo, abrió los ojos de América. No es que no hubiera críticas ni recelos. En embrión, la idea debió parecer casi un sacrilegio. Se le ocurrió a Ernie Colón, el dibujante del fantasma Cásper. Descolgó el teléfono y le contó la idea que había tenido a su amigo y colega Sid Jacobson, guionista y editor de la Harvey. Juntos fueron a la editorial con la siguiente propuesta: Hemos decidido que estamos en este negocio para clarificar las cosas ¿El cómic, un instrumento de clarificación? Ernie Colón estaba acostumbrado a dibujar cómics educativos, para familiarizar a los niños con algo como ir al dentista, o para enseñarles de manera rápida y entretenida la historia de un edificio. Entonces se le ocurrió dar la misma medicina a los adultos, para enseñarles a familiarizarse con el 11- S. Explicarles paso a paso y viñeta a viñeta lo que sucedió. El primer impulso estaba en el mismo informe de la comisión del 11- S. Contrariamente a lo que suele suceder, éste había sido redactado con un lenguaje ameno, incluso, por momentos, con empuje literario. La idea era atraer y no espantar lectores. Aún así, la densidad de la información era tanta que no resultaba fácil tenerla toda en la cabeza. No en esta era de la hiperinformación, en que los datos rebosan, abruman y se neutralizan mutuamente, casi impidiendo pensar. Esa fue la intuición de Ernie Colón: vamos a dibujarlo, a ver qué sale. Lo que salió fue formalmente una obra clásica del cómic americano de superhéroes, con sus vivos colores y su ritmo trepidante. Pero en el fondo era un reloj suizo. Una síntesis asombrosa de las conclusiones de la comisión (585 páginas de informe se convierten en 133 páginas de comic) lo bastante fiel y lo bastante convincente como para que ni los familiares de las víctimas tuvieran, Habrá, además, como recurso narrativo, dos personajes ficticios: un periodista y un familiar de una víctima, que podrán servir de nexo o de hilo conductor en aquellos momentos en los que el hálito narrativo lo precise, sin renunciar a la firme decisión de no mostrar víctimas reales. Guiral expresa contundentemente su apego a los hechos y su desdén hacia las conjeturas que han manchado de polémica un asunto tan central de nuestra historia reciente. Conocemos la teoría conspirativa, estamos perfectamente informados. Pero no es ni un recurso ni una fuente de información. ¡Ellos sabrán! Para nosotros la única fuente es la de los hechos probados ¿Por qué tan firmemente? Porque esperamos que la gente recuerde esta parte de la historia, a los que murieron y a sus familiares, y también queremos que, a quienes no han podido leer los 700 folios de la sentencia, o tienen dudas y confusión, nuestra obra les aclare lo que pasó, y para ellos ordenamos los hechos y los principales protagonistas con rigor En realidad la historia comienza hace un año, cuando Panini publicó el cómic basado en el Informe oficial de la Comisión del Congreso estadounidense encargada de investigar los hechos del 11 S. El director editorial de cómic de Panini, Alejandro Martínez, recuerda que nada más tenerlo en las manos, pensamos que en España podría hacerse algo tan bueno con el 11- M Pero no hubo conclusión digna de llevar ese nombre tras la comisión parlamentaria española. Ni la autocrítica, ni la eficacia ni la ecuanimidad comparecieron. Por eso hubo que esperar a la sentencia. Ya están trabajando. La densidad mayoritariamente, motivo de queja. En el cómic aparecen cosas no poco polémicas. Por ejemplo, se afirma que George W. Bush negó que su predecesor Bill Clinton le advirtiera específicamente contra la amenaza de Al Qaeda. Poco después vemos un flash- back con Clinton y el globo que sale de su boca es inequívoco: le dice a Bush que se cuide de Al Qaeda. Todo ello podría ser motivo de aguda controversia de no basarse al pie de la letra en lo que dice el informe del 11- S. El superior impacto del cómic no se debe sólo a que su lectura es evidentemente más atractiva y más fácil. Lo visual permite una visión más simultánea de los acontecimientos y ayuda a atar cabos que por escrito quedaban más sueltos. Por ejemplo, presenta en toda su gravedad el hecho de que el avión United 93 llegara a despegar, cuando ya había conocimiento de secuestros en marcha. Para no dar un paso en falso, los creadores del cómic- -que trabajaron mano a mano por Internet, uno desde Los Angeles y el otro desde Long Island, en Nueva York- -tuvieron que emplearse a fondo. Los guiones tenían que ser de hierro. Los dibujos tenían que estar muy medidos. Costó dibujar a un Dick Cheney que no pareciera un villano por definición. Cheney tiene una mueca que le da fácilmente una apariencia desdeñosa, entonces, es muy fácil caricaturizarle, pero por eso mismo es más difícil dibujarle en serio contaba Colón en 2006, en pleno éxito del cómic. Sin duda les acompañó el momento: ya habían transcurrido cinco años desde los atentados, ya eran posibles las primeras y cautelosas revisiones del trauma, desde la novela de Don Delillo hasta la película de Oliver Stone. La elección del cómic confirmaba una tendencia que ya apuntaba en otras partes del mundo, también con realidades muy difíciles de desenmarañar. Ahí está el éxito de la novela gráfica Persépolis una mirada rica como pocas hacia la situación de las mujeres en Irán.