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ABC DOMINGO 20 s 1 s 2008 MADRID 61 La globalización moderniza el timo Las nuevas tecnologías han revolucionado el mundo criminal. Las bandas de estafadores han sido una de las primeras en ponerse al día a los típicos timos del tocomocho o la estampita se suman las cartas nigerianas, de envío masivo por internet POR CARLOS HIDALGO MADRID. ¿Quién dijo que el timo era cosa sólo de paletos y del paisanaje cervantino? Cualquier persona puede ser destinataria de una de las llamadas cartas nigerianas, una modalidad de fraude en auge gracias a la popularización de internet. Los mugus o víctimas de este timo se cuentan por miles, y en todo el mundo. Aunque bandas de este tipo se han asentado en capitales europeas como Madrid. La reciente operación Liana en julio, destapó las conexiones de estos grupos, muchos de ellos africanos- -de ahí que se les llame cartas nigerianas o el timo 419, por el artículo penal de aquél país- -con otro tipo de delincuencia: ofrecían, mediante correos electrónicos enviados indiscriminadamente, falsos premios de lotería, que es uno de los tres tipos de cartas nigerianas. Para poder cobrar los premios, las víctimas debían pagar unas tasas e impuestos. Un matrimonio polaco cayó en las redes del oga -cabecilla- pues les ofrecían la friolera de 815.950 dólares americanos, y vinieron a España a tramitar el cobro. Soltaron 35.000 euros a la banda por la tramitación del falso premio. Los agentes de los Grupos de Estafas y Tráfico Ilícito de Vehículos de la Policía Nacional desenmarañaron la trama, en la que quedó al descubierto, además, el tráfico ilegal de vehículos de lujo robados. Otro de los tipos de cartas nigerianas más conocidos es el llamado de los billetes tintados o wash wash Consiste en ofrecer a la víctima, generalmente un empresario, fajos de billetes oscurecidos con tinta. Arguyen que se trata de dinero que han tenido que sacar de esa manera para no pasar la aduana, bien porque es dinero negro o porque se trata, por ejemplo, de un país en guerra. Así, el empresario sólo deberá los costes de los productos químicos que se utilizan para lavar los billetes y devolverlos a su estado original. Pero, una vez más, la avaricia rompe el saco, y ni el líquido es mágico ni los fajos son de billetes. Eso sí, él habrá perdido una cuantiosa suma. En aquella operación, de noviembre pasado, la Policía se incautó por primera vez del material que usan estas bandas en sus quehaceres delictivos: cofres metálicos con los fajos de papel, cartulinas, polvos, almohadillas de tinta... Aquel nigeriano detenido se conocía el truco de las cartas nigerianas al dedillo, tanto, que, además del wash wash le daba al timo de la herencia o del tío de América otro clásico en versión on line un ciudadano suizo recibió una de las cien mil cartas nigerianas; en ella se le informaba de que un pariente lejano le había dejado una herencia. Claro, la cosa no salía gratis, y había que abonar las correspondientes tasas. El suizo pagó los primeros 5.000 euros, pero le pedían otros 5.500. Las sospechas de la víctima le llevaron a denunciar los hechos a la Policía madrileña, y arrancó la operación. Precisamente, los investigadores creen que se dan muchos más casos de los que se conocen; sin embargo, el miedo de las propias víctimas- -muchos empresarios- -a que queden al descubiertos sus propias actividades ilícitas para el blanqueo de dinero o la simple vergüenza de haberse convertido en el primo de una estafa, las llevan a no denunciar. La incidencia de estos fraudes ha llevado a Loterías y Apuestas del Estado (Onlae) a advertir, en su página web, de estos delitos, cometidos por unas bandas de delincuentes de nacionalidades diversas, que están utilizando fraudulentamente el prestigio y los nombres comerciales de la lotería española en varios países No LOS TIMOS MÁS FRECUENTES El tocomocho Un primer estafador asegura a la víctima que tiene un billete de lotería premiado, pero que, por alguna razón, no lo puede cobrar. Un segundo delincuente aparece con el listado de números premiados debidamente falseado. Entonces, la víctima pone dinero para comprar el supuesto billete premiado, que no es tal. Cartas nigerianas Los también llamados timos nigerianos, que suelen tener como herramienta principal cartas enviadas indiscriminadamente a través de internet, tienen tres vertientes: Billetes tintados: se ofrecen fajos de falso dinero cubiertos con tinta oscura que, al lavarlos vuelven a su estado original. Se piden cantidades altas a cambio de este dinero falso y de los productos para lavarlos Lotería: se comunican, a través de internet, con personas de todo el mundo haciéndoles saber que han ganado un premio de lotería. Piden grandes cantidades a sus víctimas para la tramitación del pago del premio. Herencia: se hace saber a la víctima, también mediante un correo electrónico, que es beneficiaria de la herencia de un pariente lejano o de un amigo. Solicitan grandes cantidades para la tramitación del pago de la herencia. El nazareno Se utiliza el nombre de una empresa que ya no ejerce su actividad, aunque sin estar de baja, y solicitan a la sociedades pedidos que abonan con pagarés sin fondos. Luego, el material obtenido se vende amitad de precio. El pinchazo Los estafadores avisan a un conductor de que se le ha pinchado una rueda del coche. Cuando la víctima se baja a comprobarlo, los delincuentes, pistola en mano, le roban. Timo del pariente El timador se hace pasar por un pariente de la víctima y le pide dinero para una deuda o un negocio falsos. Timo del padrón municipal La víctima recibe una llamada telefónica en la que se le informa de que ha ganado un sorteo realizado mediante el padrón municipal. Le solicitan los datos bancarios para abonarle el importe del premio. La estampita Un estafador con supuestamente mermada su capacidad intelectual (el tonto en el argot) aborda a la víctima con un sobre lleno de billetes, creyéndose que son estampitas. Un segundo timador, el listo se ofrece a la víctima para engañar al tonto dándole dinero por las estampitas. Cuando lo hacen, la víctima se da cuenta de que no son billetes, sino recortes de papel. Timo del banco Un falso cliente entra apresuradamente en un banco y dice que lleva prisa. Por su buena apariencia, los empleados confían en él, les da un número de cuenta (que no es el suyo) y les pide una cantidad de dinero, que se la dan. Advertencia de la Onlae La Policía cree que la mayoría de los fraudes no se denuncian porque las víctimas blanquean dinero Un matrimonio polaco pagó 35.000 euros a una banda por tramitar un falso premio de 815.950 dólares en vano, el carácter trasnacional de estos grupos es una de sus características, tanto por su origen- -Nigeria, Camerún, Costa de Marfil- -como por donde se radican- -Europa, Emiratos Árabes- Al margen de esta modernización del sector persisten los timos tradicionales, como el de la estampita o el tocomocho El mes pasado, la Policía Nacional realizaba dos operaciones que tenían el tocomo- Tocomocho en Coslada Clases y conferencias a jubilados para evitar timos La tercera edad es, sin duda alguna, uno de los colectivos más victimizados por las bandas de timadores. Por ejemplo, el llamado timo del pariente tiene a los ancianos como principales objetivos: el estafador, bastante más joven que ellos, se les presenta asegurando que se trata de un sobrino u otro pariente que hace mucho tiempo que no ven. Una vez convencida la víctima de este extremo, el delincuente le pide una importante cantidad de dinero para pagar una deuda o adquirir algún enser. Si la víctima pica el anzuelo, pagará el dinero de su pensión. Situaciones como ésta llevaron hace años a ayuntamientos como Alcobendas y Torrejón de Ardoz a organizar clases y ciclos de conferencias para evitar estas prácticas ilegales. En ellos también se les advertía de algo que comenzó siendo un timo y que, con el paso del tiempo, ha pasado a llamarse el cogotazo Delincuentes que, a las puertas de un banco, manchaban a sus víctimas cuando salían de cobrar la pensión y, al intentar limpiarles, les arrebataban el dinero. Ahora, estas bandas se han vuelto más violentas y golpean a sus víctimas. cho como eje. En Coslada se perpetró uno de estos tipos de la manera clásica: una joven, aparentemente analfabeta, se acercó a una mujer en la calle con varios cupones de la ONCE que, supuestamente, estaban premiados. Un segundo individuo apareció con una lista, manipulada, en la que aparecían esos cupones como premiados. La estafadora ofreció a la víctima poner dinero conjuntamente para comprar los cupones. La acompañaron a por la cartilla del banco y a que sacara el dinero. En otro caso, en Fuencarral, a la víctima le pedían entre 500 y 4.000 euros por la compra del falso premio. En la década de los años 90 se hizo famoso un delincuente llamado Capitán Timo un individuo especializado en el fraude del nazareno usaba los nombres de empresas que, pese a no estar dadas de baja, carecían de actividad comercial. En ese timo, se solicitan a otras sociedades pedidos que se pagan con pagarés sin fondos. El material obtenido en la operación se vendía a mitad de precio. ABC