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6 OPINIÓN DOMINGO 20 s 1 s 2008 ABC AD LIBITUM PEDRO SOLBES Y CARY GRANT XISTEN personas a quienes hay que explicar que Cary Grant, el protagonista de Arsénico por compasión, no es hijo de Ulises S. Grant, el décimo octavo presidente de los EE. UU. Intentar que salgan de su error, suele ser tarea inútil. Sospecho que Pedro Solbes pertenece a ese tipo de individuos. Es, desde luego, el tuerto en el Gobierno de ciegos instaurado por José Luis Rodríguez Zapatero, pero eso no acredita la nitidez de su visión política. Quizá, alterado porque esperaba vérselas electoralmente con Juan Costa y tiene que enfrentarse a Manuel Pizarro, ha entrado en el dislate. Ha dicho, coM. MARTÍN mo un José Blanco cualFERRAND quiera, que no es lo mismo la situación económica del señor Pizarro que la de un mileurista que tiene que pagar una hipoteca Se habrá quedado calvo el andoba para llegar a tan profunda conclusión. Si alguien con la biografía del turolense estuviera instalado en el mileurismo sería cosa de correr hasta Barajas y tomar el primer avión. Aunque fuera para instalarse en el ámbito de Pervez Musharraf. Es posible que Solbes arrastre la confusión de sus orígenes. En su calidad de Técnico Comercial del Estado, alto funcionario, comenzó a vivir del Presupuesto antes de que Juan Vilá Reyes y su telar Iwer, sin lanzadera, protagonizara el asunto Matesa. Tuvo como grandes maestros en su especialidad a Faustino García- Moncó (ministro de Comercio) Juan José Espinosa San Martín (ministro de Hacienda) y Laureano López Rodo (ministro de Desarrollo) Tres nombres a los que debemos mucho en la transformación económica de España; pero muy distantes, los tres, de la tentación liberal. De ahí que Solbes abundara en la socialdemocracia en la que ha seguido profundizando, sin contraste alguno con la actividad privada, estos últimos cuarenta años. El éxito de Pizarro es un pecado para Solbes. El vicepresidente está tan lejos social, cultural y profesionalmente de un mileurista como pueda estarlo el número dos en la lista del PP por Madrid; pero se siente experto en pobreza, cual corresponde a quien soporta el capitalismo y la competencia como un mal necesario. Cuando Solbes reta a Pizarro para debatir sobre Economía y, lo que es más importante, sobre sus usos y diversas aplicaciones, está haciendo lo que debe, pero se acredita como temerario. Se sobrevalora. Si existiera una suerte de federación internacional de debates políticos, impediría el que propone el mejor de los hombres del presidente. Es tan distinta la diferencia de peso que parece cruel el enfrentamiento. A pesar de ello parece conveniente y será orientador que el debate se produzca. No por la humillación de un funcionario rancio, sino para que pueda manifestarse el esplendor de las ideas liberales a las que, cabe esperarlo, no renunciará Pizarro al incluirse en un grupito que tampoco tiene muy claro lo de Cary Grant. PROVERBIOS MORALES PATRIOTISMO zas ni la dulce Rioja, donde me gustaría terminar mi viESA redonda, el martes, en el Centro de Estuda. También el bilbaíno Azaola escogió por última residios Constitucionales, acerca de la figura y la dencia en la tierra Alcalá de Henares, que el joven Unaobra de José Miguel de Azaola, el escritor bilmuno frecuentaba para pasear con su confesor vasco, el baíno fallecido el pasado 8 de septiembre en Alcalá de Padre Landa, al que Azaola consagró una inolvidable Henares. José Ramón Recalde, que fue su más directo monografía. Pero creo que ni Azaola ni Caro Baroja ni discípulo, recuerda que Azaola le enseñó a no hacer del Michelena consiguieron imaginar la España del corapatriotismo un absoluto. Está bien, y resulta muy oporzón de modo distinto al que la evocaba en sus ensueños tuno recordarlo cuando se compite entre los políticos el intrépido marino vasco Shanti Andía. Yo, por ver quién es más patriota de boquilla. Pero tampoco. Nunca habrá un himno nacional que creo que Azaola, liberal y europeísta denodado, me emocione tanto como aquella estrofa con la se refería más al nacionalismo que al patriotisque el bardo Iparraguirre saludó a su tierra namo en sentido estricto. El patriotismo es un sental, volviendo del exilio: He ahí los montes quetimiento muy sano mientras no derive al nacioridos, he ahí las planicies, las hermosas aldeas nalismo, que consiste en pensar que nadie es blanquísimas, las fuentes y los ríos. Estoy en más patriota que uno mismo. Hendaya, arrobado, los ojos muy abiertos: he En mi intervención, hablo de Azaola como de ahí España, no hay mejor tierra en el mundo Y uno de los tres grandes maestros vascos de las JON estaba describiendo Guipúzcoa. generaciones de posguerra. Los otros fueron dos JUARTSTI coetáneos suyos, Julio Caro Baroja y Luis MiEn torno a este núcleo emotivo y carnal que chelena Elissalt. Como es sabido, Michelena era un nanos constituye- -de las patrias carnales hablaba Pécionalista vasco por su adscripción política, pero, como guy, un autor muy caro a Azaola- -organizamos nuesél se definía, antes demócrata que nacionalista y antes tra experiencia de la nación e incluso de lo que está demócrata que vasco. La única vez que habló de patriomás allá de ésta. Juan Pablo Fusi se refiere, en su turtismo fue para decir que de esas cosas no hay que hano, a los tres círculos concéntricos de las lealtades y blar, que se demuestran cuando toca demostrarlas, y preocupaciones de don José Miguel (Michel Azaola, punto. Yo no estaba de acuerdo con él en sus ideas polítipara sus paisanos de Bilbao) el País Vasco, España, cas, pero no he conocido un demócrata más entero. Mi Europa. No son amores excluyentes, aunque se modeVasconia y mi España son las todavía posibles que soñaran y relativizan mutuamente. ron Azaola, Caro Baroja y Michelena, la Vasconia y la En efecto, no de otro asunto trataba Azaola cuando España por las que infatigablemente trabajaron. Dos intentaba demostrar, a la manera socrática, que el paideales entre los que no había contradicción, porque triotismo no es cuestión de absolutos, sino de armonía eran la misma cosa. racional de afectos. Su pensamiento discurría por el El Shanti Andía de Pío Baroja decía que él no sabía cauce de la mejor tradición liberal europea: la que va de demasiado de España, pero que se consideraba patriota Humboldt a Berlín, pasando por Ortega, y que insiste a su modo. Que, lejos de España, se le ensanchaba el alen la necesidad de escoger y de contenerse. Una tradima cuando pensaba en ella e imaginaba los maizales ción que pone coto a los nacionalismos en aras de interevascos y el son del tamboril, y le subía a los labios un zorses superiores, como el equilibrio y la paz entre las natziko. Así me la imagino yo también: no las llanuras y el ciones. Una tradición antirretórica, en fin, que desconcielo de Castilla, que quiero con pasión. No las luminofía prudentemente de la sacralización de símbolos muy sas costas mediterráneas ni las gratas ciudades andalurespetables, pero siempre profanos. E M -No tiene justificación que un rico se incorpore a la política y robe. Al contrario que nosotros, que entramos pobres.