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ABC DOMINGO 20 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL CENTRO COMO ESTILO N la política española la derecha no sólo está obligada a superar el doble rasero con que la mide respecto a la izquierda una gran parte de la opinión pública, sino que en buenamedidaseimpone asímisma unaexigencia en el escrúpulo que dice mucho de su requerimiento moral. Por eso mientras el socialismo purga sin miramientos a sus disidentes con la periodicidad que requieran las circunstancias- -Zapatero y Blanco acaban de despachar a los últimos guerristas, salvando al propio Alfonso por consideración casi zoológica- -y apenas paga por ello un coste electoral apreciable, en el esIGNACIO pectro del centro liberal CAMACHO cualquier depuración partidista somete a examen la credibilidad de un proyecto al que sus votantes y simpatizantes exigen un alto grado de compromiso y transparencia. Lejos de constituir un complejo, como sostienen algunos integristas, esta actitud de vigilancia revela un concepto intensamente evolucionado de la actividad política, entendida desde la excelencia antes que desde el pragmatismo, y desde la defensa de las ideas antes que desde el alineamiento con los prejuicios. Por eso un expediente como el de la exclusión de Ruiz- Gallardón en la lista delPP ha suscitado un debate tan intenso. No se ha tratado en él de los votos que el alcalde de Madrid puedasumar ala candidatura, sino delo querepresenta simbólicamente la decisión de prescindir de quien encarna, con fundamento o sin él, un determinado estilo de hacer y entender la política. Elcentrismo es una etiquetapolémica que irrita a quienes por situarse en un extremo dogmático se sienten alejados de ella, pero al margen desusvaporosasdefinicionesconstituye una voluntad de acercamiento al espacio en el que se identifican las mayorías sensatas, atenuando los perfiles de confrontación y abriendo la actividad pública a un diálogo sin arrogancias y exclusiones. Ésta es la vocación que define a la derecha liberal, y la que muchos ciudadanos aprecian como un valor de confianza frente a los discursos unívocos y las recetas falsamente contundentes que esconden temibles certezas autoritarias. Gallardón no es en modo alguno elúnico depositario de ese estilo, que a Rajoy le cuadra de un modo casi biológico, pero desde luego ha demostrado ser uno de sus más eficaces valedores, por lo que su humillante alejamiento ha consternadoa quienes esperan del PP una oferta de apertura convencida hacia el reformismo moderado. Al cortarle de manera tan abrupta las alas, anteelregocijo manifiesto de los extremistas, el líder del centro- derecha español se ha dejado también unas cuantas plumas de su propio ropaje y ha decepcionado a los que, más allá de forcejeos fulanistas, esperaban de él una oferta integradora. Rajoy- -que si cree en su propio discurso sobre Zapatero debería preguntarse por qué un gobernante tan irresponsable no llega a estas elecciones sin expectativa alguna- -ha actuado como esos entrenadores que, para demostrar su autoridad, sacrifican a jugadores díscolos pero brillantes y aceptados por el público; después de automutilarse, no le queda otrocamino queeldelavictoria. Peroincluso ganando, muchos ciudadanos reclaman el derecho a que el juego político se dilucide en un campo abierto a los mejores, y no sólo a los más sectarios. E PIZARRO O EL DINERO EN EL BOLSILLO ASEABA apuraíllo, sin un duro en el bolsillo, una tarde como otras, y se acerca un caballero, de corbata y de sombrero, por la calle La Pelota... Es el comienzo de una copla del Carnaval de Cádiz, que nos sabemos de memoria los aficionados, ya inmersos en la plata quieta de su concurso. Un pasodoble antológico. Lo sacó en 1984 la chirigota Los llaveros solitarios que iban disfrazados de ladrones. Lo escribieron Manuel García Benedicto, Manuel Rocha y José María Jurado, con música de Juan Romero Caracol y Paco Rosado. Pasodoble ingeniosísimo, donde un caballero de corbata y de sombrero se acerca al carterista y le pregunta por dónde se va al barrio de La Viña. Y canta el pasodoble: Por la Viña preguntaba mientras yo lo aligeraba y le dije sonriendo... Y al cantar lo de mientras yo lo aligeraba en la suprema mímica castelarina de la oratoria carnavalesca, los chirigoteros hacían como que le quitaban la cartera al turista preguntón. Aligerar a un tío, en el habla gaditana del hampa, es quitarle la cartera... -Vamos, lo que ha hecho ZP con el poder adquisitivo del dinero de los españoles, que nos lo ha aligerado... ANTONIO Sí, pero sin la gracia y poesía de Los BURGOS llaveros solitarios que, tras quitarle la cartera, le decían al turista que siguiera su naricilla, que le iría marcando el camino por los olores de Cádiz: por las rosas frescas del día en la Plaza de las Flores; por los churros de La Guapa en la Plaza de la Libertad; por la Plaza de la Cruz Verde, donde el sentido se pierde que ya huele a Carnaval hasta llegar al aroma de cangrejos, burgaíllos y erizos caleteros de La Viña. Y en cambio, ZP nos ha aligerado, nos ha dejado sin un duro en el bolsillo y encima nos ha llevado a la desintegración territorial, a la perpetuación de la ETA, al desprestigio internacional de España y al desastre económico, en su obstinada política de tener un problema para cada solución. Me he acordado de Los llaveros solitarios cuando he visto que los españoles andábamos apuraíllos por la Calle de la Pelota en el Tejado de la subida de las hipotecas y del EL RECUADRO P galope desbocado de los precios, sin un duro en el bolsillo cuando se ha acercado un caballero de corbata y de sombrero Manuel Pizarro, y ha ocurrido justamente lo contrario que en la chirigota. Que en vez de aligerarlo nosotros a él, nos dice que sigamos la naricilla, que nos irá diciendo dónde podemos volver a encontrar el duro perdido de nuestros bolsillos. Pizarro, óle sus co... nocimientos de la economía, no quiere que los españoles estemos sin un duro en el bolsillo mientras las cifras de la demagogia macroeconómica cantan glorias benditas. Pizarro dice que donde tienen que estar los euros es en el bolsillo de los españoles, para crear riqueza y activar la economía, sin que le aligere la cartera la voracidad fiscal de un Gobierno despilfarrador, que ha tenido en la palma de las manos un par de agujeros por donde se ha ido a los baños el río de los dineros de la prosperidad que dejó el PP con su contención del gasto público. Y esto no lo dijo uno que estaba arando en un cortijo, sino el señor queconsiguió queaquellos accionistas deEndesa a los que iban a quitarle la cartera a 14 euros el pelotazo, lograran al final me parece que justo esos dos números, pero al revés: 41 euros. Ese dinero está ahora donde tiene que estar: en el bolsillo de los que tenían sus ahorritos metidos en Endesa, no en las arcas de unos matatías asustaviejas. Y todo esto lo dice además Pizarro sin avergonzarse de cuanto es. ¡Ya está bien de esa agallardonada derecha vergonzante que se ha pasado una legislatura pidiendo perdón por serlo, hombre! Lo que dice Pizarro es impopular, claro: Pico y pala, y a no despilfarrar el dinero público, y a ahorrar Y a sudar la camiseta, no a sestear en La Moncloa sin ocuparse de los verdaderos problemas de los que caminamos apuraíllos sin un duro en el bolsillo. -Lo que usted dice está muy bien, ¿pero por qué están tan mosqueados por lo de Gallardón precisamente los que no piensan votar al PP ni muertos? ¡Eso digo yo! Será que Gallardón les convenía más para que puedan seguir aligerándonos la cartera y que estemos otros cuatro años caminando apuraíllos, sin un duro en el bolsillo mientras ellos reparten subvenciones a peluz para que los votemos.