Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN DOMINGO 20 s 1 s 2008 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro NI SABIOS NI OPORTUNOS PETTIT Y OTROS: Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DUELOS ESTRATÉGICOS EN LAS LISTAS AS posibilidades de que el PP gane las elecciones el 9 de marzo siguen sobre la mesa de Mariano Rajoy en las mismas condiciones que antes de que se produjera la polémica sobre la candidatura de su partido en Madrid. El PSOE es consciente de que esta situación no ha variado a pesar de las turbulentas jornadas que ha vivido el principal partido de la oposición y, por esta razón, sigue enfrascado en atizar la discordia entre Mariano Rajoy y Alberto RuizGallardón y en descalificar, hasta límites injuriosos, a Manuel Pizarro. Para el PP, la disyuntiva es muy simple: o seguir dando vueltas alrededor de sus problemas internos o volcarse- -cada cual desde la posición que ocupe en este momento- -en la prioridad de hacer que Rajoy sea el próximo presidente del Gobierno. Lo principal para un partido que se presenta como alternativa de gobierno es no distraer al elector de los verdaderos problemas que éste debe juzgar a la hora de decidir su voto. Problemas que, para los españoles, siguen siendo los mismos que hace una semana, con la única diferencia de que hoy están un poco más agravados. En este momento, la victoria del PP depende de que sus siglas se asocien a una forma de gobernar España mejor que la del PSOE, no a una u otra polémica sobre la confección de las listas electorales. No es cuestión de negar la evidencia sobre los efectos perturbadores que tuvo la decisión de Rajoy acerca de la candidatura en Madrid, sino de que el PP sepa hacer un punto y aparte para retomar cuanto antes el discurso de un partido con vocación de gobierno. Fuera del PP, las cosas no han cambiado. La crisis económica- -esa que niega el Gobierno, pese a los datos del paro, la inflación, el pesimismo ciudadano o el frenazo de la vivienda- -sigue su progresión. El problema territorial no se ha resuelto, la educación no ha mejorado, la política exterior está vacía, las mujeres siguen siendo asesinadas y alcanzando cifras especialmente preocupantes y desconocidas desde hace prácticamente una década. El Gobierno sigue enredado en las consecuencias políticas de la pésima dirección del proceso de negociación con ETA. O dicho de L otro modo, está empezando a pagar la factura de las continuas falsedades con las que encubrió lo que realmente ha sucedido en la negociación con los terroristas. Pretender acallar todos estos errores- -de planteamiento político y de gestión- -tratando de rentabilizar en su favor la polémica suscitada en el PP con motivo de las listas es lícito y forma parte de las reglas del juego, pero tiene fecha de caducidad y en ningún caso es garantía de éxito para los socialistas. En este caso, aciertan las voces que en el seno del PSOE apelan a la prudencia, conscientes de que la euforia es probablemente uno de sus peores enemigos. Una euforia que, además, está injustificada porque el PP presenta candidatos con suficiente calidad política y trayectoria personal para desmontar, sin ninguna vacilación, la burda campaña de descalificación que está lanzando el PSOE. La vuelta de los socialistas a la tesis del miedo a la derecha o el retorno a los estereotipos de la izquierda más desgastada son un síntoma claro de que hay poco balance de gobierno que defender sin rubor después de cuatro años en los que el poder ha sido manejado con improvisación y ocurrencias, con el desprecio al contrario, con falta de transparencia y con una enorme prepotencia. Los duelos en los primeros puestos de las listas entre socialistas y populares que hoy analiza ABC- -el ejemplo Solbes- Pizarro es, sin duda, el más llamativo- -deberían preocupar al PSOE más de lo que demuestra porque a la hora de la verdad el voto de una importante bolsa de ciudadanos no sólo responde a criterios ideológicos o de mera imagen de los candidatos, sino a la solvencia que acreditan. Y de solvencia, el PSOE no está sobrado. No es fácil contrarrestar la propaganda socialista, cuando ésta apela a reacciones viscerales y utiliza descaradamente el cinismo, pero el Gobierno ha sido tan extremista en materias muy delicadas del orden político y social, que el votante ya no comulga con ruedas de molino más propias de hace veinte años. Es hora de que el PP sacrifique sus intrigas internas en pro de un proyecto político sólido e ilusionante. JESUITAS ESPAÑOLES EN PRIMERA LÍNEA OS acontecimientos simultáneos han puesto de relieve la vitalidad actual de la Compañía de Jesús en España. La Congregación General eligió ayer en Roma al palentino Adolfo Nicolás como nuevo superior general de la orden en sustitución del padre Kolvenbach, que renunció al cargo por razones de edad. El jesuita castellano, que no figuraba en ninguna de las quinielas previas, se sitúa así al frente de los 19.126 integrantes de la Compañía, la orden religiosa masculina que cuenta con más miembros. El nuevo Superior es el número 29 de los sucesores de San Ignacio de Loyola y es otro español más que accede a tan alta responsabilidad, después de otras figuras excepcionales, como la del padre Arrupe. Su larga estancia en Japón y su condición de delegado para Asia oriental y Oceanía en la Congregación son una buena muestra de la universalidad que caracteriza a los jesuitas. El peculiar método de murmuraciones sin candidatos ni campaña electoral previa, garantiza que la persona designada cuenta con el consenso general. El voto de obediencia al Papa, seña de identidad de la Compañía, hace especialmente importante el mensaje que Benedicto XVI dirigió a los reunidos en Roma, recordando la necesidad de una adhesión total a ciertos puntos neurálgicos de la fe que sufren hoy día un fuerte ataque de la cultura secular. Entre ellos, unos son de orden teológico, como los referidos a la fi- D gura de Cristo, mientras que otros atañen a cuestiones de primer orden en el debate social contemporáneo, como la teología de la liberación, el matrimonio o la homosexualidad. También ayer se celebró la consagración de Juan Antonio Martínez Camino como obispo auxiliar de Madrid. Es igualmente una novedad significativa, ya que se trata del primer jesuita nombrado obispo en España, en un acto al que la diócesis madrileña ha otorgado una solemnidad muy especial, como demuestra la presencia de 70 prelados y múltiples autoridades eclesiásticas y civiles. Asturiano de origen, el nuevo obispo es un notable teólogo, que ha tenido y sigue teniendo- -en calidad de portavoz de la Conferencia Episcopal- -un papel de primer orden en las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno a lo largo de esta conflictiva legislatura. Cercano a monseñor Rouco, todos los indicios apuntan a que está llamado a desempeñar importantes responsabilidades en la jerarquía de la Iglesia española. Su solidez intelectual se combina con una reconocida sutileza para la negociación y el entendimiento. No obstante, ni siquiera la mejor disposición anímica y espiritual puede evitar que el partido que sustenta al Gobierno haya decidido lanzar una operación electoralista contra la Iglesia. Mientras tanto, la Compañía de Jesús inicia una nueva etapa en su larga y brillante trayectoria histórica. A afición un tanto arbitraria y episódica de Rodríguez Zapatero hacia el mundo intelectual- -progresista, por supuesto- -está en el origen de una extraña ocurrencia que acaba de causarle un pequeño disgusto. Se reunió estos días en Madrid el panel internacional formado por catorce sabios de nivel bastante irregular, con algunas ausencias muy señaladas. La visita de los asesores a su pupilo presidencial no ha sido precisamente un éxito. Para empezar, no ha venido el principal de todos ellos, Philip Pettit, teórico del republicanismo cívico a pesar de la devoción que siente por él su discípulo de La Moncloa. Sin embargo, el mensaje que transmite en su libro Examen a Zapatero incluye algunas afirmaciones muy peregrinas. Por una parte, salva la cara del Gobierno en la negociación con ETA, pero también critica sin rodeos la dispersión de presos. Apoya a Zapatero en su lucha contra la Iglesia, pero le estropea el giro españolista cuando califica de inevitable que los niños en Cataluña no estudien en castellano. Alguna de sus opiniones merece apenas una sonrisa por su falta de rigor y solidez, mientras que otras resultan sencillamente intolerables porque habla de lo que no sabe acerca de asuntos muy serios para la democracia española. Pettit goza de un discreto prestigio en el ámbito de la filosofía política. Su obra está basada en algunos tópicos poco novedosos sobre la democracia participativa. Por eso, Zapatero debería saber que una cosa es el debate académico entre los expertos y otra la responsabilidad que asume un presidente del Gobierno a la hora de avalar unas ideas que carecen de sentido en el contexto de la política real. Dado el nivel que exhibe el sociólogo de origen irlandés es probable que en Ferraz echen de menos a otros autores españoles de cabecera al servicio de su ídolo Algún otro invitado de los que sí acudieron a la cita habló también más de la cuenta. El discutido premio nobel Joseph Stiglitz no parece estar en condiciones de dar lecciones en un momento tan complejo para la economía española. Torben Iversen, otro premio nobel, dejó caer algunos comentarios sobre el empleo femenino en nada coincidentes con las tesis defendidas por muchas mujeres en el PSOE. Entre imprudentes y ausentes, lo cierto es que al final, y pese a las propagandísticas expectativas que había levantado Zapatero, ha pasado sin pena ni gloria la clausura de los trabajos de este cónclave tan progresista, cuyos miembros ofrecen la imagen de haber disfrutado de una grata excursión por Madrid sin que sus aportaciones a la batalla de las ideas puedan tildarse de memorables. A estas alturas, deberían saber en Ferraz que hay cosas más importantes que hacer para atender a los problemas de los ciudadanos que prestar atención a este grupo heterogéneo que actúa al modo de una brigada internacional zapaterista. No hay visos de que el conjunto de afines reunido estos días, y calificado con suma generosidad como grupo de sabios vaya a contribuir mucho a que el PSOE gane las elecciones. L