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4- 5 S 6 LOS SÁBADOS DE VINO Y VINO Las ánforas de la decoración son nuevas pero envejecidas 5 años en el mar la sala Ícaro joven, rebelde y temerario, pero con una muerte temprana, recoge los rosados, vinos frescos y veraniegos, de corta vida; la dedicada a Ariadna simboliza los tintos jóvenes, porque Ariadna era un personaje de gran belleza, Fue esposa del dios del vino, Dionisos, y madre de Enopión, el primer humano, que se sepa, que hizo vino. La visita continúa por la sala dedicada a la crianza en barrica de los tintos, simbolizada por Dédalo, el constructor del laberinto. Se sigue por la sala Teseo (el héroe que mató al Minotauro) y que aquí representa la crianza en botella, algo que otorga a los vinos finura y complejidad. El pasaje dedicado al Minotauro (cuerpo humano con cabeza de toro) está unido a los reservas, y el de la isla de Naxos, a los grandes reservas. La visita acaba en la sala Dionisos con el Yllera Dominus, la joya de la casa. Lógicamente se trata de un figurado escenario del laberinto cretense para que el visitante pueda ir desarrollando el ovillo que Ariadna entregó a Teseo para acabar con el Minotauro, siguiendo la hermosa leyenda y pasando el hilo por los rincones donde duerme cada vino y, así, relacionarlos con la cultura en que han sido creados. La decoración está a tono con la época: ánforas envejecidas durante años en el mar, murales, mosaicos con escenas mitológicas... Todo lo necesario para crear un ambiente mítico, incluida la temperatura (unos 12 grados) pues en las salas hay muchas cancelas (respiraderos) dado que allí antes se hacía la fermentación del vino y las cancelas se abrían para que saliese el carbónico que el proceso despide. La restauración de la bodega ha durado cinco años, pero aún quedan muchas galerías por descubrir al ser Rueda un pueblo bodeguero. Todo empezó en los años cuarenta, cuando por los pueblos de la Ribera del Duero, en aquella Valladolid de posguerra, los viticultores metían su cosecha en pellejos de cuero y emprendían el duro camino del comercio. Entre aquellos paisanos estaban los dueños de la bodega Los Curros la familia Yllera que, con el fruto del dios Baco, salió adelante en el pueblo de Fuente el Sol. Pasaron los años y se trasladaron a Rueda, donde adquirieron las citadas bodegas, unas más íntimas y otras más espaciosas, pero todas entrelazadas. La producción fue creciendo y, de llamarse Los Curros, pasaron a denominarse Grupo Yllera y a elaborar vinos no sólo en Rueda, sino en Ribera del Duero, Toro y los de las Tierras de Castilla y León. Aunque aún no ha sido inaugurado oficialmente, el mítico paseo se lleva haciendo desde hace más de un año, y todos los días. Basta con pedir cita (www. ariadna grupoyllera. com) CASA DE LA ERMITA RESERVA 2003 Ficha: D. O. Jumilla Añada: 2003. Variedades: monastrell, syrah y cabernet sauvignon. Grado de alcohol: 14. Crianza: 13 meses. Precio aproximado: 10 euros. Calificación: 8. Dirección: Bodegas y Viñedos Casa de la Ermita Carretera del Carche, km. 11. 30520 Jumilla (Murcia) Tfo. 968 78 30 35 43 54 23. www. casadelaermita. com Permiso para disfrutar n olivo dorado es la marca de la casa. Jumilla, su hogar. Olivo cententario que te da la bienvenida. Recuerdos de oro que perviven en sus tierras, viñedos de monastrell. Riqueza. Es Casa de la Ermita. Palabras mayores en Jumilla, y ésta, de principio a fin, empieza a escribirse con mayúsculas dentro del mapa del vino de España. Oro, riqueza, mayúsculas... y eso que hablamos de vino. Quizá viva el exceso hoy en mí. Quizá sea este Casa de la Ermita, un reserva (no al uso) de 2003 y tres uvas: monastrell, syrah y cabernet sauvignon. Hogar, tierras, bienvenida... y eso que hablamos de bodegas. Quizá no haya excesos y compartamos tiempos sabios, vinos sabrosos, equilibrio. Compartir es una virtud, y en el caso que nos ocupa, virtud concedida por Casa de la Ermita. Permiso para saborear, recordar la dulzura de fruta bien madura cuando domina el equilibrio. Permiso para gozar de la paz que aporta esta elaboración, de la calma cuando otros vinos te llenan de dudas y asaltan tus sentidos. No hay error. Es equilibrio. Pecar por defecto es esperar que nuestra ilusión y esfuerzo por este vino sean de su agrado como expresa la bodega. Sí, es de nuestro agrado (y lo será del suyo) y más. Pero no es ilusión, sino cariño. No esfuerzo. Sí esmero. Permiso para disfrutar. De este reserva, de Casa de la Ermita, de Jumilla. Disfruten. jfc abc. es U Juan FernándezCuesta Cada pasadizo y rincón relaciona los vinos del Grupo Yllera con la mitología griega de Creta y el dios Dionisos