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ABC SÁBADO 19 s 1 s 2008 Elecciones en EE. UU. s Las primarias INTERNACIONAL 33 Juan Pedro Quiñonero MUJER, NEGRO O MORMÓN uizá no sea imprescindible ser experto en comunicología para advertir el alcance planetario de la elección de un (a) presidente (a) de los Estados Unidos mujer, negro o mormón... La elección de un presidente mormón parece descartada. Pero, ¿cómo dudar que la llegada de un presidente de la República imperial (Raymond Aron dixit) a una cumbre del G 8, acompañado de seis o siete señoras, robaría el estrellato a la previsible pareja Sarkozy- Carla Bruni? La nostalgia de Mrs. Thatcher, o la influencia de Frau Merkel, no nos impedirán apreciar la importancia simbólica de Mrs. Clinton poniendo una corona de flores en la tumba del soldado Ira Hayes en el cementerio de Arlington. Con un pequeño matiz: Mrs. Clinton pertenece al dorado establishment que lanzó la guerra del Vietnam y apoyó calurosamente la guerra de Irak. En el caso del candidato Barack Obama, pura y sencillamente: no hay una sociedad ni cultura europea capaz de facilitar la forja de un destino nacional, quizá mundial, con unas raíces étnicas, religiosas, culturales, tan diversas, complejas y mestizas. Y una fibra patriótica tan ejemplar, hasta hoy, al menos. La sociedad norteamericana consiguió saldar la herencia del largo conflicto de Vietnam y sacar frutos culturales muy hondos. La misma sociedad conseguirá saldar la herencia de Irak, bebiendo en las fuentes bautismales de una sólida arquitectura moral, que bien refleja la miríada de candidaturas presidenciales, cuando nosotros vivimos perseguidos por la sombra de nuestros fratricidios. A la luz de nuestra actualidad, un escritor catalán se pregunta irónicamente si no debiera España pedir a Washington el ingreso en la Unión Europea. Viejo proyecto carpetovetónico... los comuneros del Cantón de Cartagena (1873 74) ya escribieron al presidente de los Estados Unidos anunciándole que una asamblea popular había decidido romper con el Estado centralista español, solicitando el ingreso de la ciudad murciana en la federación norteamericana. En esas estamos. Q El candidato republicano John McCain, en un mitin ayer en la localidad de Sumter; abajo, a la derecha, su hija Meghan AP Carolina del Sur vuelve a hacer gala de su tradición de campañas marrulleras Ante las reñidas primarias que los republicanos tienen previstas para este sábado, se multiplican las insidiosas tácticas de manipulación de votantes PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Pese a toda la fama sureña de modales, costumbres y caballerosidad a la altura del siglo XIX, algo pasa en Carolina del Sur que parece estimular los instintos más bajos en las campañas presidenciales de Estados Unidos. De cara a las reñidas primarias que los republicanos tienen previstas para este sábado, la primera gran cita electoral del Sur no ha fallado en su bellaca tradición electoral con una insidiosa sobredosis de correos electrónicos anónimos, falsas encuestas con fines difamadores y demás trucos sucios como los que en el año 2000 consiguieron la victoria de George Bush sobre el senador John McCain. Toda esta insidiosa tradición en Carolina del Sur es vinculada a uno de sus nativos: Lee Atwater. Al legendario estratega electoral de los republicanos se le atribuye la creación de una serie de modernas técnicas para hacer campaña negativas, empezando por el inolvidable anuncio de televisión en las presidenciales de 1988 que vinculaba al demócrata Michael Dukakis con el permiso carcelario de un fin de semana otorgado a un preso afroamericano que aprovechó su libertad temporal para cometer adicionales brutalidades. Esa propaganda contribuyó a la victoria electoral de Bush padre, aunque el propio Atwater, antes de sucumbir en 1991 por un tumor cerebral, pidió perdón a Dukakis. Dentro del maléfico espíritu de Lee Atwater, los trucos sucios de este año incluyen llamadas de teléfono automatizadas que con la excusa de realizar una encuesta están sirviendo para cuestionar las claras posiciones anti- aborto de candidatos republicanos como el ex senador Fred Thompson. Además de campañas por correo que acusan al senador McCain, héroe de la guerra de Vietnam que se pasó cinco años como prisionero de guerra, de haber traicionado a sus compañeros de cautiverio. Sin olvidar la falsa felicitación de Navidad del mormón Mitt Romney ensalzando la poligamia y repartida entre la gran población evangélica de Carolina del Sur, que considera el mormonismo como una secta. El consenso de analistas políticos apunta a que este tipo de artes marrulleras se ha visto estimulado y multiplicado este año por la falta de un candidato favorito en el bando republicano, con tres ganadores diferentes en Iowa, New Hampshire y Michigan. Es una situación tan disputada como abierta, que estaría sirviendo como aliciente para toda clase de grupos y activistas con dinero y dispuestos a recurrir a descalificaciones. Además, aunque en otras jurisdicciones electorales estos trucos suelen ser contraproducentes, Carolina del Sur tiene un historial de respaldar a aquellos candidatos que utilizan tácticas negativas. Empezando por el caso de John McCain hace siete años, que después de ganar en New Hampshire, perdió en Carolina del Sur al ser víctima entre otras cosas de una ofensiva de falsos rumores que le atribuyeron una ilegítima hija negra. Todo es muy personal La primera gran cita electoral sureña tiene fama de recompensar y alentar a las campañas más negativas Esta vez, el senador McCain ha intentado no tropezar dos veces en la misma y siniestra piedra de Carolina del Sur. Para contrarrestar ataques nefandos, su campaña ha organizado la brigada de la verdad que incluye al fiscal general estatal, para responder rápidamente a tácticas de manipulación de votantes. Candidatos del Partido Demócrata, que tienen previstas sus primarias en Carolina del Sur el 29 de enero, también han empezado a aplicar estrategias preventivas. Como Barack Obama, con un panfleto específicamente diseñado para desmentir que sea un secreto agente islamista. Como ha explicado Trey Walker, director ejecutivo de los republicanos en Carolina del Sur entre 1993 y 1999, la política aquí ha sido desde el principio, casi desde los tiempos coloniales, una especie de deporte de sangre. Somos un pequeño Estado y todo el mundo conoce a todo el mundo, y todo es muy personal