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Viernes 18 de Enero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.635. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Una eternidad sin Udi Karnit Goldwasser, de 31 años, llega a España para explicar con entereza su drama: la espera de una prueba de que su marido, soldado israelí secuestrado por Hizbolá el 12 de julio de 2006, sigue aún con vida TEXTO BORJA BERGARECHE FOTO ANGEL DE ANTONIO EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno NAUFRAGIOS H H ace un año y medio que vuelvo a casa y me encuentro una casa vacía, sin Udi Karnit Goldwasser, una joven israelí de 31 años, se dirigía ayer a un auditorio que participaba, con un respetuoso silencio, en un acto de fraternidad, tan judía como humana en palabras de Rafael (embajador de Israel en España) en homenaje a tres soldados israelíes secuestrados por Hizbolá y Hamás. No sabemos si están vivos, si les ha visitado un médico, si tienen un vaso de agua para beber, o una manta para protegerse del frío prosigue la invitada de la Comunidad Judía de Madrid. El 12 de julio de 2006, un comando terrorista de Hizbolá se infiltró en territorio israelí y atacó dos jeeps que patrullaban la frontera. Murieron tres soldados israelíes, y dos fueron secuestrados: Eldad Regev, de 26 años entonces, y Ehud (Udi) Goldwasser, de 31. Hacía diez meses que Karnit y él habían contraído matrimonio. Se conocían desde hacía diez años. Desde entonces, ni la familia ni la Cruz Roja han tenido noticias. La inmediata reacción israelí al ataque se convirtió, hace dos veranos, en una guerra de 34 días en la que murieron 116 soldados y 43 civiles israelíes y unos mil libaneses. Y desde entonces, las vidas de las familias de los desaparecidos se han unido en torno a una misma ausencia. Y su existencia discurre entre la normalidad imposible de cada día y la excepcional misión que les ha tocado desempeñar, que comparten con los familiares del tercer homenajeado, Gilad Shalit, otro soldado que tenía 20 años cuando fue secuestrado por Hamás, cerca de la franja de Gaza, el 25 de Karnit Goldwasser, mujer de un soldado israelí secuestrado por Hizbolá, en Madrid junio de 2006. A Udi le gusta tocar la guitarra y pasear en bicicleta. Estudiaba un máster en Medio Ambiente. Y le secuestraron cuando estaba a punto de terminar su turno en el Ejército para volver a casa explica su mujer. Vestida con una camisa blanca de rayas y un traje de chaqueta y pantalón negros, Karnit se dirigía ayer en hebreo a centenares de miembros de la comunidad judía madrileña que abarrotaban la sinagoga de la sede que centra su vida cívica y religiosa. ¿Qué hay? Shalom saluda un participante, ataviado, como el resto de hombres y jóvenes presentes, con la preceptiva kipa (gorro ritual) Elle est jeune, la femme (es joven, la chica) comenta, en francés, una anciana que llega con su marido del brazo. Le he pedido al ministro Moratinos que no se olvide de ellos cuando visite la región. Pero por si se olvida, les pido a ustedes que se lo recuerden siempre que puedan Esa es su misión. Recordar a otros que no olviden que su marido debería estar con ella. En casa. a empezado a llover en esta tarde de jueves de una manera sosegada, tibia y tranquila, mezclada con un aire del suroeste que calma más que sopla. Pero ha sido tal la galerna que por aquí ha pasado que los árboles se han caído en el monte, y en el mar se han levantado olas como montañas. Me asombra que salgan al mar los pesqueros en estas condiciones, o a lo peor estaban ya en el mar cuando sobrevinieron esos vientos de cizalla que daban vueltas sobre sí mismos y hacían sonar todas las ventanas mientras los rayos resquebrajaban la oscuridad del cielo, y los truenos las nubes. En estas terribles condiciones, suelen seguir a los pesqueros las que son nuestras más diminutas aves marinas y que llaman los marineros paíños del mal tiempo porque les gusta tanto el aceite que flota en el mar con los descartes de pescado, que los paíños les siguen entre las tempestades con un vuelo errático que recuerda al vuelo de las mariposas. Conocen tan poco esta aves marinas al hombre de tierra adentro, que cuando alguien descubre un nido de paíño en un islote de fuera de puntas, que es la roca que asoma más alejada de la costa, se da cuenta asombrado de que el ave no le tiene miedo, y se deja tocar tranquilamente las plumas, que desprenden un olor característico en esta ave pequeña como un gorrión que cuelga sus patas palmeadas sobre las olas. Más valientes que Álvar Núñez Cabeza de Vaca en su Naufragios me parecen estos hombres del mar que la otra noche, la más infernal de las noches, naufragaron frente a Cabo Prior, donde sólo consiguen sortear las tempestades, los diminutos e inocentes paíños del mal tiempo. www monicafernandez- aceytuno. com