Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
82 VIERNES deESTRENO La estrella de Oriente VIERNES 18 s 1 s 2008 ABC Tiempos modernos El cine árabe sobrevive a las crisis políticas, los conflictos bélicos y los exilios. Lejos quedan ya los tiempos del Hollywood egipcio pero el relevo generacional y los nuevos tiempos hacen que las aguas del cine árabe bajen agitadas POR ALBERTO ELENA Profesor de Historia del Cine en la Universidad Autónoma de Madrid MADRID. Corrieron, sin duda, tiempos mejores para el cine árabe. Para el cine egipcio, ese esplendoroso Hollywood sobre el Nilo tantas veces evocado y con tan perdurable impacto en el imaginario popular, los años cuarenta y cincuenta fueron un periodo de bonanza económica y notable creatividad que hoy ya no cabe sino contemplar con nostalgia. La década de los sesenta marcaría, al hilo de los procesos de independencia (Argelia, particularmente) la maduración de un cierto cine de autor en los países del Magreb, cuyos ecos resonarían también en otros países de Oriente Medio (Siria, Líbano... para conformar lo que pronto se conocería como nuevo cine árabe y cuya onda expansiva irradió hasta comienzos de los ochenta. Autores como Yussef Chahine se erigirían en modelos para esta nueva generación, no tanto (o, al menos, no sólo) por su sensibilidad social y su compromiso político como por la insobornable libertad formal de sus obras. No es ésta la ocasión para evocar tales momentos de esplendor, comercial primero y autoral después, pero sí para necesariamente certificar el final de ambos y así poder comprender la cambiante cartografía de las cinematografías árabes en los últimos años. Crisis políticas, conflictos bélicos, exilios voluntarios o forzosos, pero también severas reestructuraciones industriales y el agotamiento de ciertos modelos expresivos conspiraron para obligar al cine árabe a tener necesariamente que reinventarse, de la mano de una nueva generación de cineastas con frecuencia formados en el extranjero, si es que no con pies en países distintos, alejados ya del cuasi- obligado referente de un cine de extracción realista y abiertos, en cambio, a nuevas influencias globales, de Tati a Tarantino, pongamos por caso. Elia Suleiman (Palestina) o Faouzi Bensaidi (Marruecos) podrían ser buenos exponentes de esta inflexión, pero desde luego no los únicos. Por supuesto, el relevo- -ostensible y significativo- -no implica que algunos de los cineastas más veteranos no puedan seguir en la brecha y propongan de facto discursos de gran relevancia. Aunque Heya fawda Le Chaos no se cuente, evidentemente, entre las grandes obras de Youssef Chahine, no por ello deja de ser un vigoroso revulsivo en el panorama del cine árabe contemporáneo por su descarada fusión de radicalidad política y formas expresivas heredadas de la tradición del más popular cine egipcio. Y, por no mencionar sino otros títulos de la cosecha de 2007, la vuelta del libanés Bourhane con Khalass tras más de dos décadas de inactividad en el campo del largometraje, constituye sin duda todo un acontecimiento para las cinematografías del Medio Oriente, en tanto que la insólita Out of Coverage del no menos veterano realizador sirio Abdelatif Abdelhamid, abre caminos al atreverse a tratar, por vez primera en el cine de ficción de su país, el problema de los presos políticos del régimen. Y no deberíamos tampoco olvidar los trabajos recientes de Daoud Abdel Sayed, Latif Lahlou o un espléndido Ahmed Al- Maanouni, de vuelta tras las cámaras tras un cuarto de siglo consagrado a trabajos alimenticios... Con todo y con eso, resulta difícil sustraerse a la impresión de que una profunda renovación generacional está produciéndose. No cabe aquí detenerse en el particular, pero algunos de los filmes más emblemáticos de los últimos años han venido, de hecho, firmados por cineastas muy jóvenes y aun debutantes (Yasmine Kassari, Laila Marrakchi, Hala Khalil, Michel Kammoun, Nadine Labaki... Detengámonos tan sólo en un caso bien singular: El Edificio Yacoubian la película egipcia más exitosa de los últimos tiempos, tanto a nivel de taquilla como de acogida crítica, es la opera prima de Marwan Hamed, nacido en 1977 y con experiencia básicamente en el campo de la publicidad. Cierto es que el revuelo causado previamente por la publicación de la novela de Alaa El Aswany en la que se basa contribuyó notablemente a hacer de la película un auténtico acontecimiento, no sólo cinematográfico, pero no lo es menos que el joven realizador supo manejar con pericia las riendas Nadine Labaki, protagonista y directora de Caramel del proyecto y ofrecer a la postre uno de los mejores títulos de la cinematografía árabe de los últimos años. Y, si vamos a eso, un filme alejado de determinadas pretensiones autorales para beber, una vez más, del filón de la rica tradición del cine popular de su país... Pero el éxito resonante de El Edificio Yacoubian no puede ocultar la duradera crisis industrial en que se halla inmersa la cinematografía egipcia desde hace ya unos cuantos años, habiendo perdido sin duda la condición, que otrora, inequívocamente, detentara, de epicentro de la producción en el mundo árabe. Lejos ya de las abultadas cifras anuales de su período de esplendor, pero sobre ABC Algunos de los filmes árabes más emblemáticos de los últimos años han venido firmados por cineastas muy jóvenes y aun debutantes todo de su capacidad exportadora y su influencia cultural, El Cairo parece haber perdido su aura a manos de otros, bien pujantes, recién llegados. Si Marruecos, con cerca ya de una quincena de largometrajes al año, pero también con una decidida política de apoyo al cortometraje, se ha convertido en un importante polo de producción y ha asistido a la eclosión de una nueva ola de fuerte impronta renovadora, festivales como el de Marrakech o, más recientemente, Dubai parecen cuestionar seriamente la tradicional hegemonía de los de El Cairo o Cartago. Como pocas veces en las últimas décadas, las aguas del cine árabe parecen provechosamente agitadas. ANDALUCÍA II 9,95 por sólo Hoy y durante el fin de semana Y TE ENSEÑAN LA MEJOR MANERA DE Si te has perdido alguna entrega de la colección puedes solicitarla en tu punto de venta habitual.