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80 VIERNES DE ESTRENO www. abc. es cine VIERNES 18 s 1 s 2008 ABC La estrella de Oriente En el valle de Elah y Caramel iluminan con sus cámaras el Oriente más próximo y a la vez distante. El cine, una vez más, demuestra ser un medio idóneo para aportar sensatez allá donde el planeta parece haberse vuelto loco F. M. B. MADRID. Llegan esta semana a nuestras pantallas dos películas ambientadas en la zona más castigada del planeta. Oriente y Occidente coinciden, y es casi en lo único, en utilizar el cine como forma de acercarse a una herida abierta y enquistada, quizá la única forma de aproximarse sin causar más dolor ni acabar a tiros. En este sentido, no puede ser más significativa la mirada de la estadounidense En el valle de Elah donde prima el sentimiento de culpa, y de la franco- libanesa Caramel que lo que busca es mirar a otro lado, o mejor dicho, al lado más cotidiano en una realidad de la que parece casi imposible escapar. No es imprescindible encontrar un autor de la talla de Clint Eastwood para descubrir miradas antagónicas sobre un mismo asunto. El cine, en cualquier caso, es un medio de expresión privilegiado para plantar sus cámaras en cualquier orilla y orientarlas en la dirección que más convenga. O que menos. Paul Haggis, quien ya demostró con la oscarizada Crash que sabe enfocar los problemas desde el ángulo más incómodo y menos convencional, en aquel caso el racismo, parece partidario de arrancar el esparadrapo de un tirón y sanear la zona afectada mediante el saludable método de airear las miserias, aunque escuezan y ahuyenten a una buena parte del público. En su segunda película como director, el guionista de Million dollar baby y Cartas desde Iwo Jima sigue los pasos de un veterano de guerra, Tommy Lee Jones, que investiga la desaparición de su hijo, soldado destinado en Irak que se ha ausentado sin permiso de su base. El hombre, que llega a replantearse su carrera, cuenta con el apoyo de su mujer, Susan Sarandon, y de la detective Charlize Theron. Entre los tres descubren la cara más oculta de un conflicto que los medios de comunicación estadounidenses no han sabido ni querido iluminar en exceso. En Caramel la actriz y directora Nadine Labaki encuentra alivio en Beirut mediante el escapista método de fijarse en los problemas más triviales, bajo el prisma de la comedia, además. Cinco mujeres se reúnen en un salón de belleza, auténtico oasis de problemas menores, donde marujean sobre el adulterio, la virginidad y el miedo a envejecer. Entre permanentes y depilaciones, lo que callan adquiere una elocuencia que el mejor discurso no sabría alcanzar. Como terapia alternativa no tiene precio. Tommy Lee Jones y Charlize Theron, en una escena de En el Valle de Elah En el valle de Elah EE. UU. 2007 120 minutos Género- -Drama DirectorsPaul Haggis ActoressTommy Lee Jones, Charlize Theron, Susan Sarandon Guerra e Irak no son sinónimos E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Hay varias pequeñas señales en esta película de Paul Haggis (el hombre que pateó las previsiones del Oscar con Crash que la convierten en única dentro de ese pseudogénero tan de moda que es la guerra de Irak La más clara (y más im- perdonable, al parecer) es que no utiliza su dedo para acusar directamente a Bush sino para hilar un argumento más fino y para llegar al origen, al germen o al virus no de esa guerra, sino de cualquier guerra. En una escena directa, abismal y casi en los márgenes del argumento de la película, un soldado llora por teléfono a su padre y le pide que lo saque de allí; el padre, ya veterano de otras guerras, se preocupa de algo obvio: si hay alguien cerca que lo esté viendo llorar. Cuidado... Haggis utiliza la guerra como un más allá: ni siquiera la mira directamente, sino a través de unas cuantas imágenes sin elaborar, tomadas de cualquier modo y difundidas por teléfono móvil o Internet. Con la metáfora fácil, incluso facilona, del título y de la referencia a David y Goliath da por zanjado todo al arsenal demagógico que suele llevar este pseudogénero dentro... Ya no necesita recurrir más al tópico, y no lo hace: Lo cambia por un argumento policíaco, ensopado de tragedia (o tragedias, si alguien quiere profundizar) en el que un padre busca a su hijo desaparecido a la vuelta de Irak, en un permiso, y sin dejar otro rastro que un mensaje de teléfono, algún correo electrónico. La película consiste en conocer al padre, ex policía, minucioso, terco, perteneciente a un mundo que se esfuma y en el que todavía tiene un sentido crítico el modo en que se coloca una bandera. El personaje lo interpreta Tommy Lee Jones, un prodigio de actor en un prodigioso personaje que se muestra al espectador tan blanco y húmedo como una manzana recién abierta con un mero limpiarse las botas; pero también tan negro y seco en un par de escenas fa- miliares y profundamente trágicas: Susan Sarandon compone, junto a Tommy Lee Jones, una versión actualísima de La Pasión mientras andan por los pasillos de la morgue... Sólo la inteligencia y la puntería del cine de Haggis nos libran de las habituales diatribas y de las frases hechas y apologías sobre lo bueno y lo malo. No necesita más que una conversación a pie de coche, el rostro de un asesino que ignora que lo es, y frío, tonto e incapaz de albergar ni una mota de remordimiento, para llegar hasta el fondo de todas las guerras, o del mismo ser humano.