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ABC VIERNES 18 s 1 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 79 El David podría mudarse a las afueras de Florencia La propuesta, presentada por el asesor toscano de cultura, serviría para ampliar el área turística de la ciudad VERÓNICA BECERRIL SERVICIO ESPECIAL ROMA. Cuando se piensa en Florencia, nos viene a la mente que se trata de una de las ciudades con más obras de arte del Renacimiento, y esbozamos una sonrisa al pensar en la genial escultura de Miguel Ángel, el imponente David de más de cuatro metros de altura que la Galleria della Accademia aloja entre otras muchas obras de arte. Pero ahora nos tendremos que acostumbrar a pensar de otro modo, porque el David abandonará su casa desde hace 135 años para instalarse a las afueras de la ciudad, según la propuesta presentada por el asesor toscano a la cultura, Paolo Cocchi. Florencia ha alcanzado un punto de insostenibilidad turística y la actual colocación del David en el centro es, desde el punto de vista logístico, infeliz escribió el asesor Cocchi en una carta dirigida al ministro para los Bienes culturales, Francesco Rutelli, y al alcalde de Florencia, Leonardo Domenici, pidiéndoles que el mármol de Miguel Ángel fuera colocado en las nuevas estructuras que se están construyendo para hospedar el nuevo teatro del Maggio Musical Florentino, ideado por el arquitecto Paolo Desideri. Con esta idea, Cocchi afirma que se descongestionarían las largas colas que se forman en la entrada de la Galleria y se ampliaría el área turística de la ciudad, dando beneficios a todos ¿A todos? Seguramente no para la propia Galleria della Accademia, que registra- -principalmente gracias a albergar el David- -más de 1,5 millones de entradas. Pero no sería la única en sentirlo, porque los comerciantes que se encuentran en la zona tendrían que dejar de vender la copia en miniatura del David, y los restaurantes verían disminuido su flujo de turistas. En fin, un gran daño para todos, pero sobre todo para el propio turista, que tendría que desplazarse de un lado a otro de la ciudad para ver los cuadros de la Galería de los Uffizi, el propio David, y el famoso puente Vecchio. Pero el asesor cultural no da su brazo a torcer y sigue con su batalla personal. Los flujos turísticos están destinados a crecer de forma rápida sobre todo gracias a las compañías aéreas de bajo coste, por lo que hay que plantarse los problemas de turismo sostenible que se pueden generar señaló Cocchi. Razón no le falta. Gracias a estas compañías cada vez son más las personas que se deciden a pasar un fin de semana en alguna de las ciudades italianas. Por lo que algunas medidas ya se han tomado. Por ejemplo, para ver al David se pueden comprar las entradas por internet, o reservarlas telefónicamente para evitar precisamente las largas colas con las que te encuentras en el museo. Pero lo que no tiene en cuenta el asesor cultural es que, quitando al David del centro, se elimina uno de los símbolos de la propia florencia. La Galleria della Accademia es un museo estatal, y en su seno el David ha dormido desde 1873, cuando se decidió que a la intemperie la estatua sufría demasiado, por lo que se colocó una copia en la entrada principal del Palazzo Vecchio, exactamente donde fue colocada tras haberla esculpido Miguel Ángel. Por ahora ni el alcalde de Florencia ni el propio Rutelli han contestado a la petición del asesor cultural de trasladar esta obra de arte del Renacimiento, pero éste último sigue convencido de su idea. El Parque de la Música que se está construyendo representa una solución a la altura del David sentenció. Por ahora, el David sigue en su casa y las colas a la entrada siguen entreteniendo durante horas, en algunos casos, a los turistas. Pero es que Italia está llena de colas. ¿Cómo trasladar cada recinto, cada monumento, que los turistas quieren ver? La solución ofrecida por Cocchi es llevarse el problema a las afueras de la ciudad, al nuevo recinto dedicado a la música que se está construyendo y que quedará inaugurado en 2011. El David, aunque sea música para los ojos, no se inserta en ese contexto de paraje musical, aunque no cabe duda de que se convertiría en una publicidad gratuita sin parangón. Gómez Rufo SIGEFREDO La gente confunde vivir con durar, y eso no es vida Antonio Gómez Rufo s Escritor El escritor madrileño novela el destino de un hombre que quiso jugar a ser Dios pactando con el diablo un futuro incierto en La noche del tamarindo ANTONIO ASTORGA MADRID. Antonio Gómez Rufo ha escrito una novela aplastante, demoledora, abrasadora, magnética. En La noche del tamarindo (Planeta) el cartógrafo de la balada triste sobre Madrid acaba con el mito de la eterna juventud porque el mito ya no es mito, sino realidad Su obra es un canto a la vida, un relato muy esperanzador: Los avances de la ciencia hace que podamos vivir durante muchísimo tiempo, y más que se va a poder vivir La noche... de Gómez Rufo también es provocadora, y generará discusiones científicas: ¿Por qué los gobiernos ponen problemas éticos al avance de la ciencia cuando en realidad la ciencia no debería tener ninguna traba, ya que ha avanzado de manera impagable, geométrica? Al principio del siglo XX la esperanza media de vida era de 35 años, ahora de 80. Los gobiernos se plantean cómo van a sostener las pensiones de los ciudadanos cuya vida media sea de 125 años. La excusa ética de esas trabas es económica Es un canto a la longevidad, no a la inmortalidad: Se trata de perder el miedo al envejecimiento, al deterioro a sabiendas de que cada vez la vida será más larga medida Gómez Rufo recuerda que cuando iba a ver a su padre, que vivió 90 años, le espetaba sentado en su illón: Yo, ¿qué hago aquí? Quiero morirme Llega un momento en que la vida está bien medida, salvo la tragedia de una muerte prematura. Hay que perder el miedo a nuestro proceso biológico. La gente confunde vivir con durar, y eso no es vida Cuenta Gómez Rufo que durante año y medio ha tenido la inmensa fortuna de aprender con los científicos para escribir La noche del tamarindo Viendo a través del microscopio cómo funcionan las células madre; al compartir esas horas con los científicos me he dado cuenta de que la longevidad está ahí. Nos moriremos de infelicidad, pero no de lo que nos estamos muriendo hoy. A la gente hay que transmitirle la idea de que que esté lo más conforme consigo misma, y con lo que le da la vida Novela en carne viva Gómez Rufo ha escrito su novela en carne viva. Llegó a meterse como un personaje, una pistola (la suya de agua) en la boca para ver qué sensación se experimenta, estuvo meses comprobando cómo las células madre se comían un cáncer Interiorizó un relato en el que el protagonista, Vinicio Salazar, uno de los hombres más ricos de la tierra, pacta con el diablo del futuro comprar su longevidad: Y se pregunta por qué hay una medicina para ricos, y otra para pobres, por qué desaparecen tantos niños, por qué hay tráfico de órganos... No podemos mirar para el otro lado