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ABC JUEVES 17 s 1 s 2008 Miedo escénico del Comité Olímpico ESPAÑA 19 El COE tira la toalla y se desdice Alejandro Blanco justifica la decisión de retirar la letra del himno, que presentó hace menos de una semana s Alega que no ha sido ampliamente respaldada y ha generado controversia sin citar cuál B. T. MADRID. No parece fácil que vuelva a haber 7.000 paulinos dispuestos a invocar a las musas al compás de la Marcha Real después del monumental fiasco de la letra del himno nacional y del vapuleo público al que se ha sometido a su sufrido (y parado) autor. Tal y como adelantó ayer ABC, el Comité Olímpico Español recula y desecha la composición elegida por el comité de expertos refrendado por el propio COE y por la SGAE, porque, según resumieron los promotores de la iniciativa en una atropellada rueda de prensa a primera hora de la mañana, el texto no ha sido ampliamente respaldado y ha generado controversia y rechazo, en muchos casos Han bastado unas cuantas andanadas en diversos foros de opinión para echar abajo un proyecto que se ha revelado como escasamente sólido e incapaz de resistir el embate de una primicia, la de ABC, que lo sacó a la luz y quebró el calendario de puesta de largo previamente diseñado. Así lo reconoció ayer el presidente del COE, Alejandro Blanco, quien, tras admitir el mérito periodístico del adelanto de la noticia, opinó que la exposición pública de la letra al desnudo sin el vistoso ropaje de la música orquestal y la voz de Plácido Domingo, ha contribuido a su fracaso. Fue un esperado parte de defunción que, por otra parte, Blanco firmó sin apuntalarlo en datos concretos y mensurables: lo basó en la mera percepción de una acogida desfavorable, al tiempo que aseguró que no se ha recibido ni una sola presión institucional a la hora de adoptar decisión tan tajante. La nada airosa situación en la que ha quedado el autor, el manchego Paulino Cubero, a quien Blanco agradeció su contribución (qué menos) sólo se ha visto resarcida por las buenas palabras, justo cuando el creador de la letra se disponía a negociar la venta del copyright con vistas a su futura explotación: Lo he comentado con él- -apuntó- -y lo ha entendido Añadió Blanco, entre el escepticismo general, que esto no es un paso atrás sino que, simplemente, no se han cumplido los objetivos También explicó que no hay una decisión adoptada sobre si se volverá a promover otra letra a corto plazo, y que la cuestión se debatirá en la Ejecutiva del COE del próximo martes. Empeñado en salvar de la quema al jurado embarcado en la aventura independiente y de reconocido prestigio insistió) Blanco se refirió a la desprendida actitud que ha mantenido en todo momento Domingo. Agradeció el entusiasmo de los 7.000 ciudadanos que enviaron sus voluntariosas letras, así como el generoso respaldo del mundo del deporte. Y cuando en el fragor de las preguntas de los periodistas se cuestionó la idoneidad de la malograda elección, la regatista olímpica Theresa Zabell, miembro del jurado, terció y explicó que soy deportista, no música, pero los especialistas nos comentaron que lo normal al componer una canción es crear primero la letra y la música después. De modo que la casa la teníamos que empezar necesariamente por el tejado Argumentó que también estábamos condicionados porque era un himno nacional y, por tanto, no puede hablar de cualquier cosa. La letra no ofendía a nadie y nos pareció la mejor. Además, decía Viva España y creímos que esa expresión tenía que estar para que no fuera algo descafeinado El entusiasmo Alejandro Blanco, ayer, antes de confirmar que retiraba la letra del himno IGNACIO GIL MÁS VALE UNA RETIRADA A TIEMPO QUE UNA DERROTA La tarde del martes fue la más larga de su vida. Colgado del teléfono, sus conversaciones con Plácido Domingo fueron clave para la marcha atrás definitiva ENRIQUE ORTEGO MADRID. Un maestro en en artes marciales como él- -sexto dam en judo- -nunca se había encontrado un enemigo de esta naturaleza. Era un combate que estaba convencido de ganar. Su iniciativa para poner letra al himno nacional galopaba. Tenía el respaldo de los deportistas y la sociedad esperaba el texto elegido con la predisposición idónea. Nada hacía presagiar un revolcón de tamañas consecuencias. Cuatro estrofas le han dejado k. o. y aunque sigue pensando que el himno debería estar acompañado de una letra puede que no vuelva a enfrascarse en un combate de esta envergadura. Alejandro Blanco era ayer un hombre roto, destrozado, desilusionado. No se considera un ganador empedernido, pero había ganado los suficientes combates en su vida, sobre todo en el mundo del deporte, que pensaba que iba a colgarse la medalla de ser el inductor de que por fin el himno pudiera ser cantado en lugar de tarareado. Su carácter forjado en el tatami le hizo sobreponerse y afrontar más mal que bien la conferencia de Prensa. Sólo di- Si dijera el 10 por ciento de lo que dice la Marsellesa nos corren a gorrazos El compositor Tomás Marco, miembro del jurado, reconoció que era casi imposible que la gente se pusiera de acuerdo y recordó que si hubieran escogido una letra que dijera el diez por ciento de la Marsellesa o el himno alemán les hubieran corrido a gorrazos Podíamos imaginar la reacción porque sabíamos que era prácticamente imposible que la gente se pusiera de acuerdo en nada de lo que saliera, fuera lo que fuera explicó Marco en declaraciones a Ep. jo parte de lo que piensa. Sabe que más vale una retirada a tiempo que una derrota. Que hubiera sido mucho peor seguir adelante, desgastarse aún más en la recogida de medio millón de firmas para que después Las Cortes le dijeran que verdes, como las praderas de la letra, las han segado. De momento la idea estará aparcada unos cuantos meses y sólo una brillante actuación de los deportistas españoles en los Juegos con una saca de medallas podría devolverle la ilusión de ponerse el judogi y volver al cuerpo a cuerpo. Aunque prefiera callarse, la persona que más pudo influir en su decisión de retirar la letra fue Plácido Domingo con el que habló hasta cuatro veces la tarde del martes. El tenor, ilusionado con la idea, no estaba dispuesto a ser una víctima más del posible fracaso de la iniciativa. También tuvo en cuenta el presidente las palabras de Lissavetzky. Las interpretó como un mensaje político.