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12 ESPAÑA Precampaña electoral s Las listas del PP Manuel Fraga Senador del PP Pío García- Escudero Coordinador de campaña del PP Gabriel Elorriaga Secr. de Comunicación del PP JUEVES 17 s 1 s 2008 ABC Reacciones internas Rita Barberá Alcaldesa de Valencia La decisión de Mariano Rajoy de no incluir en la lista a Ruiz- Gallardón hará perder muchos votos Desea que reconsidere el primer impulso, se sobreponga y siga siendo una de las figuras del partido Recuerda a Gallardón que es una de las personas de más responsabilidad en la formación Estamos en un proyecto global, en un equipo y cada uno tiene que ejercer unas competencias Ni en tiempo ni en forma En la sede de Génova hay quien justifica que Rajoy ha tirado por la calle de en medio y ejercido su autoridad s Pocos creen que el alcalde abandone definitivamente la política C. DE LA HOZ Á. COLLADO MADRID. Somos únicos tapándonos las buenas noticias afirmaba ayer un alto dirigente de Génova, que durante la mañana intentaba asimilar lo ocurrido tras las paredes del despacho de Rajoy en la planta séptima de la sede nacional. Con estas palabras aludía al impacto conseguido con el fichaje del ex presidente de Endesa Manuel Pizarro. Lo que no preveía es que dicho impacto iba a quedar horas después disipado por uno mucho mayor. La decisión de Rajoy de excluir a Alberto Ruiz- Gallardón de la lista madrileña pilló prácticamente a todos los suyos con el pie cambiado, por mucho que se extienda la versión de que era una decisión tomada desde hace días, según difunden desde el entorno del presidente del PP. Y mucho menos esperaba nadie que se produjera en el contexto en que tuvo lugar, esto es, en una reunión a cuatro bandas (Rajoy, Acebes, Aguirre y Ruiz- Gallardón) que reventó mediáticamente con virulencia. El PP quiere mantener vivo el impacto del fichaje de Manuel Pizarro, que irá a su primer acto político el viernes No habla de estos temas con nadie. No sabemos qué pasa por su cabeza arguyen en el PP en referencia a Rajoy. Algunos lo dicen con un deje de reproche, otros con la normalidad que da el conocimiento del personaje. En general, el desconcierto es grande aunque su equipo habitual intenta salir en defensa de una decisión que, sin embargo, ni jalean ni parecen respaldar con entusiasmo. Entre los que han puesto buena cara al desconcierto general están las secretarias ejecutivas del PP Ana Pastor y Soraya Sáenz de Santamaría y el presidente del PP andaluz y aspirante a hacerse con el Gobierno de Andalucía, Javier Arenas. Uno de los pocos que se ha atrevido a criticar públicamente la exclusión de Gallardón ha sido el presidente fundador del partido y padrino político del alcalde de Madrid, Manuel Fraga, para quien la decisión de Rajoy hará perder muchos votos al partido. Pero en Génova intentan sobreponerse bajo el argumento de que el que nos iba a votar no va a dejar de hacerlo sólo por el hecho de que el regidor madrileño esté ausente de la lista. Otra cosa es que les pasen factura por el enfrentamiento interno, porque si hay algo que tienen calibrado los partidos es que los electores no soportan las luchas intestinas. Si perdemos, Esperanza y Alberto habrán contribuido a ello sentencian. En un acto de declarada empatía, hay quienes interpretan que al candidato popular se le han hinchado las narices y ha tirado por la calle de en medio Otro afirma, en la misma línea, que Mariano ha aguantado mucho tanto de Aguirre como de Gallardón. Es más, en contra de la generalizada sensación de falta de poder interno, hay quien llega a subrayar que se trata de un acto de autoridad de Rajoy donde no ha mediado ni chantaje ni órdago En los aledaños de la presidenta de la Comunidad de Madrid se aferran al ejemplo de otro barón territorial, Francisco Camps, que también hizo causa de la exclusión de Eduardo Zaplana de la lista valenciana. Si él pudo hacerlo, ¿por qué nosotros no? vienen a decir. Pero el semblante y el tono de voz de todos ellos cambia al admitir la extemporaneidad de la decisión, de que debiera haberse reaccionado antes IGNACIO GIL Cerrazón de Rajoy Nadie supo interpretar ni de las palabras, ni de los gestos, ni de las actitudes de Mariano Rajoy que esa iba a ser su decisión final, admiten el grueso de los dirigentes populares consultados por ABC. Lo malo es que ni siquiera lo sospechaba el aludido, Gallardón, quien en la tarde del martes elucubraba sobre el sexto, séptimo u octavo puesto que ocuparía en la lista de Madrid, asimilando con naturalidad que iría por detrás del portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Eduardo Zaplana. El ejemplo Camps En el entorno de Aguirre recuerdan que también Camps ha impedido que Zaplana vaya por Valencia hace unos meses y no en plena precampaña, sin dejar que el asunto se pudriera. Acaso Rajoy no supo calibrar la dimensión del enfrentamiento entre ambos ni los avisos que desde el sector de Esperanza Aguirre se comenzaron a lanzar en los últimos días sobre su disposición a presentar batalla hasta el final. Cuando surgieron filtraciones de que sopesaba dimitir como presidenta de la Comunidad para poder ir en la candidatura de Rajoy si lo hacía el alcalde, pensaron que se trataba de una boutade a la que no dieron ninguna credibilidad. ¿Y qué va a ser del futuro de Gallardón? Un dirigente que le conoce mucho asegura que anímica y humanamente es menos fuerte de lo que parece y no duda de la sinceridad de sus palabras, ausentes, dice, de cualquier otro tipo de cálculos. Irá matizando, se irá recuperando cuando lo aplaza todo a