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Miércoles 16 de Enero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.633. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany LA FRAGANCIA SOCIALISTA H Sobre estas líneas, mapa de Zara, en Turquía. A la derecha, aspecto de la sede central de Zara en Arteixo (La Coruña) REUTERS Todos queremos ser Zara Un pueblo turco con el mismo nombre del buque insignia de la empresa creada por Amancio Ortega trae de cabeza a la Oficina de Registro de Marcas de aquel país, pero el problema se repite en más sitios MAITE VÁZQUEZ DEL RÍO lgunos empresarios del pueblo turco de Zara quieren aprovecharse del éxito y prestigio logrado por Amancio Ortega en todo el mundo. Ellos lo tienen aún más fácil justificando la procedencia del nombre de sus empresas, porque son de Zara. El empresario gallego, dueño de la mayor fortuna de España, tercera de Europa y octava del mundo- -según la revista Forbes- -poco podía imaginarse allá por el año 1975, cuando abrió su primera tienda Zara en La Coruña, lo que se avecinaba. Sólo recordar algunos datos: 9.196 millones de euros de facturación; 1.002 millones de beneficios; 3.131 tiendas, de las que 1.129 son marca Zara y más de 70.000 empleados repartidos por 68 países de cuatro continentes en 2006. ¿No es para aprovechar el tirón de la marca? La Oficina de Registro de Marcas turca no deja de atender los procedimientos administrativos de Zara en defensa de su marca frente a las empresas que utilizan el nombre del pueblo natal, situado en la Anatolia Central en recuerdo de un granjero armenio llamado Zaro. Amancio Ortega se inventó el nombre. No es un acrónimo, no significa nada, ni recuerda nombres de antepasados ni de meigas por eso de que también existen. La leyenda no oficial de Zara es que Ortega intentó registrar el nombre de su empresa como Zorba- -a secas- -y no le dejaron porque ya estaba registrado. Más de tres décadas después ahora muchos quieren llamarse Zara, no sólo en Turquía sino en muchas partes del mundo. Y eso que el empresario gallego quería pasar desapercibido y hasta la salida a Bolsa de su grupo Inditex, estuvo obsesionado por el anonimato hasta el extremo de que nadie le conocía ni en foto. Pero en Turquía se valen de otros argumentos. Incluso el presidente de la Cámara de Comercio de la provincia donde se encuentra Zara (Sivas) Osman Yildirim, explica que llamó Zara Lens a su primera fábrica de lentes de contacto por haber nacido en Zara. Los procedimientos administrativos abiertos le llevaron a cambiar el nombre por ZarAccom y tampoco sirvió, y ahora está pendiente de que le acepten el de Zar Accom según explicó al diario turco Hürrivet informa Efe. No ha sido el único: otro empresario de la zona llamó a su empresa de comunicación utilizando su apellido Zarakol y tampoco ha servido. Como tampoco a una empresa textil, Zaranism Pero el problema suma y sigue, porque algunos nativos de Zara han emigrado a Estambul, abriendo sus negocios con el mismo nombre... Resulta sospechoso este interés surgido después de que haya 22 tiendas de Zara en Turquía. A ay fragancias que se van, como el aroma a juventud, a verde rama, a ruismo y a alambicada intrascendencia del anti- artista Pepín Bello, o como el perfume a haces de leña, a caído fruto, a tarde lenta y rosa o a enloquecido desaliento del poeta Ángel González, que se ha muerto y ahora, palabra sobre palabra, ya será un violinista en el tejado. Y hay fragancias que vienen, como la que desprenden esas bolsitas que el PSC acaba de sacarse del mortero para ponerle olor a su campaña. O sea, a falta de un ave, la gallina. El nuevo producto electoral, tan transparente y sigiloso que se le podría haber ocurrido al propio Montilla, y tan delicado y poético que se le tendría que haber ocurrido al vate Bermejo, mezcla un sinfín de esencias: albahaca, bergamota, artemisa, pimienta blanca... Olores que, como todo el mundo sabe, representan la igualdad, la justicia o el progreso, con toques de pasión y confianza. Es decir, los valores socialistas. Como tales valores no siempre resultan claramente identificables por sus conductos naturales, quien quiera percibirlos tendrá que practicar la sinestesia. Si es cierto que los españoles razonamos con el hígado, amamos con el estómago y votamos con las entrañas, la fantasiosa iniciativa no caerá en saco roto, y hasta puede que siente precedentes. Como ya hemos pasado de valorar el mérito a valorar la imagen, ¿por qué no decidir con el olfato? A lo mejor las urnas nos daban la sorpresa, porque efectivamente hay palabras que huelen. Algunas a carnuzo, y otras, a putrefacto. Con todo, la fragancia merece una risueña bienvenida. Augurémosle humor y larga vida. Como dijo el poeta, el éxito de todos los fracasos T E L E V IS I Ó N C I N E I N T E R N E T PASATIEMPOS, DVD S, MÚSICA, VIDEOJUEGOS, TECNOLOGÍA... PORQUE ES MÁS. TODO EL OCIO TECNOLÓGICO EN EL QUE TE MIRAS LOS VIERNES CON