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92 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo Pantalla de vídeo MIÉRCOLES 16- -1- -2008 ABC Los científicos utilizaron un macaco Rhesus en Carolina del Norte para controlar un robot en Japón. Registrando su actividad cerebral, mandaron las señales al robot vía internet consiguiendo que éste caminase casi sincronizado con el mono Un macaco hembra de 80 centímetros de alto y 5,5 kgs de peso, llamado Idoya, fue entrenado para andar erguido sobre una cinta andadora, dispuesta ante una pantalla de vídeo TRANSMISIÓN DE ÓRDENES CEREBRO- MÁQUINA 1 5 El mono observaba al robot mediante un enlace de vídeo, y era recompensado cuando le hacía andar. Una hora después, la cinta andadora del macaco fue detenida, pero su cerebro siguió controlando al robot haciéndole caminar por medio de su actividad cerebral MOVIMIENTO REMOTO Mono MARCHA REAL Robot CB Electrodos Señales cerebrales Las señales controlan al robot cerebro monitorizaron la actividad de 250 a 300 neuronas, todas situadas en el área del cerebro encargada de la movilidad (corteza motora) 2 Electrodos implantados en su 3 Las señales cerebrales fueron procesadas y se utilizaron para predecir los movimientos de piernas del mono, con una precisión del 90 y previendo estos movimientos 4 segundos antes de que ocurrieran Lecturas del sensor 4 Losdatosfuerontransmitidosmediante una conexión de internet de alta velocidad desde Carolina del Norte al robot CB, diseñado en Kioto y con una habilidad extraordinaria para imitar la locomoción humana La mente de un mono mueve un robot Expertos en neurociencia computacional logran que un macaco haga caminar a un robot empleando sus señales cerebrales s Este descubrimiento puede abrir nuevas vías en la transmisión de órdenes a las máquinas directamente desde el cerebro humano POR ANTONIO VILLARREAL MADRID. Científicos de la Universidad estadounidense de Duke han conseguido que un macaco Rhesus logre mover con sus señales cerebrales a un robot a miles de kilómetros de distancia. Concretamente, desde Carolina del Norte (Estados Unidos) hasta Kioto (Japón) Puede casi parecer ciencia ficción, pero para muchos seres humanos que no pueden servirse de sus extremidades es una sólida baza para teñir de esperanza lo oscuro de su futuro, la posibilidad de mover un miembro con la única ayuda de su pensamiento. Al igual que la mona Idoya, que así se llama el macaco. El experimento, dirigido por el físico brasileño Miguel Nicolelis, consistió en entrenar durante dos meses a Idoya para caminar erguida sobre una cinta andadora, obteniendo recompensas en forma de pasas o cereales cada vez que lograba caminar a distintas velocidades sobre la cinta. Mientras Idoya caminaba, unos electrodos situados en la corteza motora de su cerebro registraban la actividad de entre 250 y 300 neuronas. Algunas se activaban al mover la rodilla, otras con el tobillo... y otras más se iluminaban en el panel de los científicos anticipando algún movimiento del primate. Vídeos de la mona caminando, que recogían los movimientos precisos de sus piernas y los datos de su cerebro, se combinaron traduciéndolos después a un código informático. A partir de ahí, entran en juego al otro lado del Océano Pacífico los Laboratorios ATM de Neurociencia Computacional de Kioto. El robot CB- -1,52 de estatura y 92 kilos de peso- capaz de imitar casi a la perfección la motricidad humana al andar, bailar o incluso al sentir distintos tipos de suelo, ya que también dispone de sensores en sus pies, fue el encargado de recibir las órdenes emitidas desde la Universidad de Duke por el cerebro de Idoya. El objetivo era hacer que el robot caminase al mismo paso que el primate, y casi simultáneamente gracias a los datos enviados por una conexión de internet de alta velocidad. Durante la prueba se dispuso una pantalla de vídeo ante la cinta andadora de Idoya, que recibía una dulce recompensa siempre que conseguía que el robot se sincronizara con su propia marcha. Cuando el macaco comenzó a andar, el robot hizo lo mismo. ¡Camina! -exhortó Nicolelis, según confesaría luego al New York Times se trata de un pequeño paso para un robot, pero es un gran salto para un mono Sin embargo, el descubrimiento más relevante llegó una hora después de comenzar a sincronizar los pasos de Idoya y del robot CB. Los investigadores detuvieron entonces la cinta andadora del mono y se mantuvieron a la expectativa. Albricias. Sus ojos seguían enfocados como locos en las piernas de CB dijo el físico. El robot andaba todavía y la mona tuvo una generosa ración extra de pasas. Lo relevante no ha sido descubrir que en el cerebro de Idoya hay neuronas que controlan sus piernas, ya se sabía, sino que otras neuronas son capaces de controlar los movimientos del robot. Estas últimas se habían compenetrado con las piernas de la máquina tras una hora de práctica y respuesta visual, haciéndola caminar. El doctor Nicolelis y su equipo esperan en un futuro próximo microestimular también neuronas relacionadas con el sentido del tacto, por lo que estos primates podrán sentir tal vez cómo el robot pisa el suelo. Para aplicar al ser humano estos hallazgos todavía es pronto, aunque los científicos planean demostrar a finales de año que un ser humano puede manejar un exoesqueleto con sólo sus pensamientos- -el cerebro mueve la máquina- lo que un colaborador de Nicolelis, el doctor Manoel Teixeira, ha reconocido como ciencia ficción cobrando vida Al mismo paso que el macaco Perfeccionada esta técnica, el hombre podría manejar con el pensamiento prótesis o exoesqueletos Movilidad para miembros humanos paralizados Personas que han perdido la movilidad de un brazo o una pierna también han probado experimentalmente los efectos de la neurociencia computacional. El doctor Manoel Teixeira, colaborador de Nicolelis, ensayó un método para mejorar el malestar en pacientes con miembros paralizados en los que, sin embargo, perseveraba un dolor crónico debido al desgarramiento de los nervios. Con el implante de electrodos en el área cerebral adecuada, se estimulaban los receptores correspondientes al miembro afectado y el dolor desaparecía. Insertando más profundamente esos electrodos, en la región cerebral motora, sería posible inducir la actividad que interviene en el movimiento del miembro. Por medio de un exoesqueleto motorizado se lograría moverlo con el pensamiento. Más información sobre la investigación: htto: www. dukemednews. org new s article. php? id 7100 ABC C. Aguilera Fuente The New York Times MARCHA PREVISTA