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ABC MIÉRCOLES 16 s 1 s 2008 Necrológicas AGENDA 69 Marcos García s Abad cisterciense de San Pedro de Cardeña Un monje muy querido en Burgos En el Monasterio cisterciense de San Pedro de Cardeña se inició el destierro del Cid Campeador El abad cisterciense de San Pedro de Cardeña desde julio de 1990, don Marcos García, murió ayer por la mañana a los sesenta y ocho años en el hospital General Yagüe de Burgos tras permanecer varios días hospitalizado por una afección cardiaca que sufrió a principios de año. Fue en el Monasterio de San Pedro de Cardeña donde se inició el destierro del Cid Campeador y también tuvo lugar, un 6 de agosto del siglo X, el martirio de los doscientos benedictinos que lo habitaban a manos de los alfanjes musulmanes. El prior de la comunidad formada por 23 monjes, José María Vidal, afirmó que la vida comunitaria seguirá con su rutina aunque para ellos la figura del abad es como la de un padre La misa de cuerpo presente y la inhumación tendrán lugar, según manifestó el prior, mañana jueves, a las 11 de la mañana en la iglesia abadial del monasterio. Antes del oficio religioso, que será presidido por el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, el cuerpo del abad permanecerá en una capilla ardiente en el recinto interior del monasterio. El prior estima que la elección del nuevo abad tendrá lugar dentro de unos dos meses, aunque la comunidad depende del abad de San Isidoro de Dueñas (Palencia) quien será el que tome la decisión definitiva. El abad de Santo Domingo de Silos, don Clemente Serna, era amigo personal del padre Marcos García y ha asegurado que era un auténtico monje muy sencillo al tiempo que ha expresado su tristeza y sorpresa Ha dado mucha vida al monasterio y a la comunidad con un mayor peso de cara al exterior, por lo que ha dejado un monasterio muy activo y con porvenir ha opinado el Abad de Silos. Por su parte, el vicario general de la Archidiócesis de Burgos, Pedro Sáez Vesga, destacó la figura del abad de San Pedro de Cardeña y recordó, además, que colaboró estrechamente con la iglesia diocesana en varios momentos durante su etapa al frente de la abadía. El alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio, manifestó que con la muerte del Padre Marcos García se ha perdido a un hombre muy sensible con el patrimonio cidiano y ha recordado la vinculación histórica del monasterio con la figura del Cid. Resaltó también la sencillez y discreción con la que vivió y ha muerto el abad de San Pedro de Cardeña, de quien dice que ha dejado un hueco en la sociedad burgalesa También el presidente de la Diputación Provincial de Burgos, Vicente Orden Vigara, ha destacado la hospitalidad y sencillez del abad de San Pedro de Cardeña, de quien ha alabado la disposición a colaborar con todas las iniciativas de la Diputación. Por su parte, el director general de Patrimonio de la Junta de Castilla y León, Enrique General Arévalo de hace poco viudo, Quintana fue ascendido a teniente general de Ejército en febrero de 1994 al ser nombrado jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire. Tras su cese como máximo responsable de la Fuerza Aérea, el Gobierno decidió en mayo de 1999 ascenderle a general de Ejército con carácter honorífico. Gerardo Turiel El Padre Marcos Saiz, ha lamentado el fallecimiento y expresó la preocupación del Padre Marcos García, por el futuro del monasterio y su proyección cultural El abad fallecido colaboraba desde hacía meses con la Dirección general de Patrimonio en la elaboración de un plan director de rehabilitación y puesta en valor del monasterio. FÉLIX ORDÓÑEZ General Ignacio Manuel Quintana Arévalo El general de Ejército del Aire Ignacio Manuel Quintana Arévalo- -jefe de Estado Mayor desde 1994 hasta 1997- -falleció el lunes en Valencia, según informó la Fuerza Aérea. Nacido en Burgos el 19 de julio de 1932, el general de Ejército Quintana Arévalo inició su carrera militar como soldado voluntario antes de ser caballero cadete en la Academia General del Aire. Ascendido a teniente en 1954, su primer destino fue el 23 Grupo de Fuerzas Aéreas y, posteriormente, realizó diversos cursos en Alemania, Reino Unido y Estados Unidos. El general de Ejército Quintana pasó gran parte de su carrera militar en la Base Aérea de Manises (Valencia) en el Ala 11 como piloto de caza y ataque. A lo largo de su carrera profesional acumuló más de ocho mil horas de vuelo y como miembro del equipo nacional de vuelo acrobático consiguió varios títulos a nivel europeo y mundial. Padre de cuatro hijos y des- Gerardo Turiel de Castro, abogado del ex minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras, condenado a 34.715 años de cárcel como cooperador necesario en los atentados del 11- M, falleció ayer de un infarto en Benalmádena (Málaga) donde pasaba unos días de descanso, informaron fuentes jurídicas. Su última actuación conocida como abogado ha sido la presentación ante el Tribunal Supremo, el pasado 10 de enero, del recurso de casación contra la sentencia de la Audiencia Nacional por la que Suárez Trashorras fue condenado a una de las penas más elevadas en relación con los atentados de Madrid. Además de su dedicación a la abogacía, principalmente en Asturias, donde era muy conocido, Turiel ejercía también como profesor de Derecho Romano en la Universidad de Oviedo. En memoria de José Luis de Ferrando López- Cordón Todavía recuerdo con horror y sorpresa la llamada de Consuelo: José Luis está enfermo, le quedan dos o tres años de vida. Desgraciadamente el diagnóstico era certero y transcurrido ese tiempo José Luis nos ha abandonado. Desde el momento en que le conocí, hace ya muchos años, me llamó la atención su impresionante vitalidad. Era un hombre lleno de energía, con unas desbordantes ganas de vivir que le hicieron disfrutar de la vida en toda su plenitud y transferir a los que le rodeábamos esa alegría que le rebosaba por todos los poros. Pero esa vitalidad por grande que fuera no podía esconder otras virtudes que adornaban su persona. Yo siempre me acordaré de su enorme generosidad. En una época en que nuestras circunstancias personales eran muy distintas, su extremada generosidad me permitió conocer el Madrid alegre y animado de los años setenta que se ofrecía ante los incrédulos ojos de un joven recien llegado de una pequeña ciudad de provincias. Su generosidad y sentido de la amistad estaban muy por encima del precio que debía pagar por estar con aquellos a quienes quería. Era un hombre entrañable, siempre rodeado de amigos, con los que a menudo estaba dispuesto a pasar un buen rato. Con unos hacia senderismo, con otros ocupaba los fines de semana en ir a pescar a lo largo de toda la geografía nacional, con otros pasaba ratos agradables disfrutando de una buena sobremesa. Siempre estaba dispuesto a darle a cada uno lo que necesitara. No quiero pasar por alto su profundo sentido familiar. Buen esposo, amante padre de familia, estaba orgulloso de su esposa Consuelo, y enormemente satisfecho de los éxitos personales y profesionales de sus hijos Patricia y José. José Luis hacia gala de estas virtudes con enorme sencillez. Jamás una palabra presuntuosa, jamás una palabra desagradable, jamás una palabra con mala intención. Su aspiración siempre ha sido hacer la vida agradable a todos, incluso durante su larga enfermedad, que ha soportado con ejemplar entereza, ha mantenido hasta los últimos días su espíritu alegre y conciliador, procurando no dar más tra- bajo del estrictamente necesario y descansando en el maravilloso esfuerzo de Consuelo que le ha tratado con una delicadeza y un cariño que sólo puede ser comprendido desde el amor que ambos se profesaban. En definitiva José Luis era un hombre bueno. Su esposa Consuelo, sus hijos Patricia y José, deben estar orgullosos de haber compratido su vida con José Luis. Yo solo le pido a Dios, que su recuerdo os ayude a desarrollar vuestras vidas con alegría y que viváis con la esperanza de reencontraros con él en el cielo. Manuel BOTELLA POMBO