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ABC MIÉRCOLES 16 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL MAORÍ M ¿QUIÉN COI ES EL COE? EL RECUADRO T ENGO un libro entre las manos. Quizás el más citado en los últimos años, pero el menos leído. ¿Cuál? La catedral del mar o La sombra del viento Ninguno de los dos, titi: la Constitución Española. En edición ya como de bibliófilo. La primera, de diciembre de 1978, salida de las prensas del BOE, cuando esa Carta a la que le ponen nombre de brandy, Magna, estaba recién nacida. Tan recién nacida, que la edición, en cuarto mayor, cartoné, encuadernada en falsa piel con estampaciones de oro, lleva en su cubierta ese escudo de España que ahora llaman preconstitucional Vamos, el del águila. Águila que es una pena que no haya andado lista y se haya ido a Doñana, en vez de andar protegiendo bajos sus alas las históricas armas del Reino. ¡Cualquiera le hubiera tosido a la pobrecita águila, que tantos tiros tiene dados, si en vez del águila del escudo de España hubiera sido la famosa de Doñana! Hasta Chaves la hubiera puesto en nómina, como tiene fijos en plantilla a los linces del mismo Coto de Doña Ana, así llamado clásicamente, sobre el que, por cierto, Carlos Morenés y Mariátegui, marqués ANTONIO del Borghetto, acaba de publicar una deBURGOS liciosa Historia ilustrada, en la que acaba de un plumazo con los topicazos de tantos oportunistas del ecologismo y de tantos vividores del águila imperial y del lince como allí anidan. Ya saben mi tesis: en Doñana hay más biólogos que linces y que águilas. Íbamos por la edición histórica de la Constitución de 1978 que tengo entre las manos. Tras leer el artículo de José María Pemán Domecq en el ABC de aye, miro su utilísimo indice analítico, y me digo: A ver qué dice nuestra democrática Biblia acerca de la Marcha Real, que a mayor incoherencia, himno nacional llamar suelen en este Reino Y me llevo la sorpresa de comprobar que en materia de símbolos de la Patria, la Constitución está cortita con sifón. Sólo el artículo 4 habla de la bandera. Bandera, por cierto, sin escudo alguno: ni el del águila, ni el de las columnas... ni el del toro de Osborne. Lo que dice sobre la bandera es tan breve y bello como los versos de Benítez Carrasco que recitaba Gabriela Ortega sobre los banderilleros en el redondel, uno, dos y tres La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja Del escudo, ni palabra. Y del himno, ni te cuento. El mal llamado Himno, esto es, la Marcha Real o Marcha Granadera, viene en la Constitución en el mismo sitio que el escudo de España: en ninguno. Y ni siquiera está regulado por una ley orgánica. sino por un real decreto, el 1560 1997, de 10 de octubre. Así, claro, ha podido venir el Comité Olímpico Español y con la complicidad de la Sociedad de Autores y Editores, que ésta es otra... Sí, la SGAE, antes Sociedad General de Autores de España y ahora Sociedad General de Autores y Editores, es una reinvención perfecta del sindicato vertical, que la gente admite como lo más natural, siendo casi contra natura. ¿Cómo la misma sociedad va a defender los derechos de los que crean, los autores, y de los que se lucran de su inspiración, los editores? Me suena a Sociedad General de Explotadores y Explotados. Como si en CC. OO. existiera el Sindicato de Albañiles y Promotores Inmobiliarios y la gente lo viera natural. Como si en la UGT hubiera el Sindicato de Jornaleros y Terratenientes, y dijeran encima que hace una gran labor. Así, claro, como el himno ni está en la Constitución ni regulado por ley orgánica, ha podido venir el Comité Olímpico y hacer con la Marcha Real lo que le sale de los balones. Es como si mañana la Real Academia de Bellas Artes dice que no le gusta el actual escudo de España y le pide a Mariscal que diseñe uno así como su cubertería. Lo malo no es que la pretendida letra de la Marcha Real sea un plagio de Pemán, que lo es. Lo peor es que cómo seremos aquí de patriotas, que el repeluco sentimental de la Marcha Real no está en la Constitución. ¿Quién coi es el COE para toquetear un símbolo de la Patria? iba a preguntarme. No me atrevo. Y las gracias hemos de dar a Dios encima, pues hay por ahí cierto ojijunto traidor pesetero que, si ello le sigue dando unas buenas perras en la telebasura, hasta es capaz de proponer que cambiemos la Marcha Real por el Himno de Riego. ENOS mal que ha venido Areti Metuamate. Sin Areti Metuamate no se podía empezar. En los momentos previos a la inauguración del gran cónclave, el majestuoso Foro de la Alianza de Civilizaciones, broche de oro de su rutilante gestión internacional, el presidente Zapatero no hacía otra cosa que buscar con la mirada líquida de sus ojos azules a Areti Metuamate. Tenía a su lado a Ban Ki Moon, el secretario general de Naciones Unidas, y al turco Tayip Erdogan, fervoroso aliado islamista, y al secretario general de la Liga Árabe, Amro Moussa (no confundir, por favor, con el Moro Muza) Estaba incluso Mayor Zaragoza, sin cuya luminosa asistenIGNACIO cia no se puede celebrar CAMACHO cumbre alguna. Pero no aparecía Metuamate. Tampoco aparecía Angelina Jolie, la bella, curva y comprometida embajadora de causas perdidas, pero esto a Zapatero no le causaba tanto desasosiego. Ni siquiera cuando le comunicaron que, a igual que George Clooney, ni estaba ni convenía esperarla, el líder emitió señal alguna de tribulación. Lo que quería era saber dónde estaba Areti Metuamate, dirigente de las juventudes maoríes, lumbrera del diálogo intercultural, pontífice oceánico del encuentro ecuménico. -Que localicen inmediatamente a Metuamate. Al fin un edecán presidencial disipó la zozobra del anfitrión, sacando a Metuamate del bar del Pabellón de Congresos. Ya se podía empezar. Pero entonces Zapatero, repasando con ansiedad el auditorio, reparó en otra ausencia insubsanable. ¿Dónde está la redactora del Moro Times Hubo gran zozobra entre los organizadores. Faltaba Amina Rasul, periodista filipina de imprescindible presencia en la reunión. Algunos de los seiscientos asesores de Moncloa se movilizaron para localizarla, y una vez encontrada le preguntaron al decisivo inspirador de la Alianza si echaba en falta alguna otra figura vital. -Pues claro. Buscad urgentemente a los delegados de los Boy Scouts. Y al director de la misión juvenil de Tonga. Y al párroco luterano de Vestre Aker. Sobre todo al párroco. Hasta que no comparezca el párroco no se empieza. El presidente sonrió a Jorge Sampaio, Alto Comisario de la Alianza de Civilizaciones, que se removía impaciente en su sitial de preferencia. Al fin aparecieron los ausentes, y fueron ocupando sus lugares entre la colorista concurrencia. Zapatero respiró hondo al ver la sala trufada de abigarradas túnicas, llamativos turbantes y un perfecto equilibrio racial. Su proyecto estelar estaba completo, en perfecto estado de revista para su puesta de largo. Entonces, un ayudante le acercó un teléfono. -Es del Elíseo, presidente. Sarkozy quiere decirle algo sobre Turquía y la UE. El gran líder carismático, el hombre que camina sobre las aguas, rechazó el terminal con un gesto- que llame más tarde miró con aire cómplice al maorí Metuamate y le dio la palabra a Ban Ki Moon, el sumo sacerdote de la ONU. La más grande Alianza que hayan visto los siglos estaba en marcha con un designio imparable.