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ABC LUNES 14 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA DISCURSO DEL DISIDENTE E lo encuentro al mediodía del domingo, a la hora del aperitivo, vestido de ese sport como para ir de caza que lo retrata sociológicamente. Le provoco: ¿a ti no te han llegado los consejos del asesor de Rajoy? Entra al trapo: ni a mí ni a nadie, hay mítines en que parecemos un congreso de pijos Al verlo calentito le he metido el capote preguntándole si viene de misa de doce. Embiste de frente. Sí, de misa... electoral. De un acto en un pueblo, que es donde nos jugamos los votos y donde no rascamos bola. Estábamos unos cien, porque en muchos lugares de Andalucía IGNACIO la gentesigueteniendomieCAMACHO do de que le vean en una reunión del PP Pero ¿sabes? al menos desde ha. ce un tiempo más de la mitad de la gente que viene es nueva, personas a las que no habíamos visto antes. Yo lo interpreto como un signo positivo, siquiera para darme ánimos a mí mismo. Y están muy, muy cabreados. Demasiado, si quieres mi opinión sincera. Hay veces en que, al verlos tan calientes me pregunto qué van a sentir si perdemos Y, claro, tienes que dar el discurso oficial: serenidad y mucha economía. Es la consigna másreciente, poner todoelénfasisen loeconómico, en la cesta de la compra, en las subidas de las hipotecas. Pero eso ya se lo saben, mejor que la mayoría de nosotros, por cierto, desde luego mejor que los dirigentes que no van alsúpermás que cadacuatroaños, cuandollega la campaña y hay que hacerse la foto con la pescadera de turno. Te dicen: a mí me lo vas a contar, y te hablan del Estatuto de Cataluña, de la memoria histórica y de la negociación con ETA. Los estrategas del partido piensan que esos temas ya están cuajados, y que hay que hablar de lo nuevo, de los precios, que es lo que puede conseguir votos indecisos, pero los indecisos no vienen a los actos. Los que vienen te piden más caña. Es un círculo vicioso Mientras tanto, el PSOE nos moteja del partido del no. Mira, a mí me entran ganas de decir que sí, que claro, que del no a lo que hay quedecirqueno. Noalarupturadelmodeloterritorial, noa la rehabilitación delos terroristas, no a la reapertura de las fosas de la guerra, no al destrozo de la Transición... el discurso prohibido, jeje, el antipático. Que vengan los asesores de Rajoy a un pueblo y vean cómo está el patio. Por cierto, que mucho comprarle americanas modernas a Mariano, pero si hay que modernizarlo habría que hacer que se le viese en sitios donde no se le ve, no sé, en un teatro, en el cine, en la cola del Museo del Prado... digo yo. ¿Que es tarde ya para eso? Quizá, tendría que haberlo hecho durante todo este tiempo... No, no estoy desalentado. Tengo mis días, pero creo que se puede ganar, pese a todo. Hay mucho descontento. Hemos cometido errores, pero los socialistas también, y además desde el Gobierno. Aunque parece que ellos tienen más bula, que viven de un doble rasero. Y por eso encima nosotros tenemos que obviar todas las enormidades que han hecho a ver si nos podemoscolarporla gatera. Oye, entre tú y yo, ya sé que esto no lo puede plantear un político, porque nosotros tenemos que procurar ganarnos la voluntad de los ciudadanos pero... ¿no será que en el fondo tenemos un problema de autoindulgencia colectiva? M HÍMNICA E había prometido no escribir sobre este asunto. Que la única razón por la que se ha buscado una nueva letra para el himno nacional sea que puedan canturrearla once tíos en calzoncillos nos da una idea sobre la inanidad del debate. Si, además, consideramos que esos once tíos en calzoncillos son indefectiblemente unos mantas que, con himno o sin himno, se vuelven siempre a casa de vacío, tras hacer el ridi más espantoso, aceptaremos que el estrépito del debate posee los ribetes chuscos de aquel parto de los montes que cantó Samaniego: Con varios ademanes horrorosos los montes de parir dieron señales; consintieron los hombres temerosos ver nacer los abortos más fatales. Después que con bramidos espantosos infundieron pavor a los mortales, estos montes, que al mundo estremecieron, un ratoncillo fue lo que parieron España ha dejado de existir; y prueba irrefutable de ello es que la ocasión de cantar sus proezas sean los partidos de fútbol de un combinado plurinacional que cuenta sus participaciones en lizas internacionales por fiascos. La letra de Paulino el de Majadahonda es a la poesía lo que el tiquitaca de los discípulos JUAN MANUEL de Luis Aragonés es al fútbol: una cosa DE PRADA más bien inane, roma y previsible; pero tampoco era plan ponerse estupendos para que luego quienes la canten empaten a cero y con ayuda del árbitro. La letra de Paulino el de Majadahonda está trufada de formulaciones inertes, muy del gusto de la corrección política en boga, pero de vez en cuando desliza algún verso que guarda similitudes impremeditadas con la letra que José María Pemán concibiese allá por 1928, empezando por ese viva España que ha puesto de uñas a los progres, porque es como mentar la soga en casa del verdugo (aquí los ahorcados somos los españoles, que hemos de avergonzarnos de serlo para que los progres nos perdonen la vida) Pero despotricar contra Paulino el de Majadahonda ha debido de parecerles demasiado sangrante a los progres (a fin de cuentas, es un parado; y ya se sabe que el progresismo consiste en fabricar parados para El ÁNGULO OSCURO M que luego te voten, acojonaditos ante la perspectiva de dejar de cobrar el paro si gana la derecha) así que se han puesto a despotricar contra Pemán, tildándolo de señorito y de franquista. No ha habido en estos días plumilla progre que no se haya liado a papirotazos con la memoria de Pemán sin haberlo leído; pero es muy de progres eso de despachar desdeñosamente lo que se ignora. A fin de cuentas, si hay un académico que escribe en sus artículos Dios con minúscula; ¿por qué no va a haber plumillas que se líen a papirotazos con Pemán? Quienes hemos leído a Pemán sabemos que era un escritor muy alejado de esa imagen casticista y arcaizante con que lo han caracterizado los dispensadores de bulas y anatemas que manejan el cotarro cultural. Un escritor que, en su facilidad casi insultante para enhebrar palabras, quizá perpetró algunas páginas prescindibles o demasiado tentadas por el retoricismo. Pero, ¿de qué escritor bendecido por la facilidad no puede predicarse algo parecido? Pemán tiene poemas soberbios, traspasados por la música grácil de las influencias cancioneriles; y, cuando trata asuntos religiosos, su poesía alcanza cimas difícilmente superables (pero no se le puede exigir sensibilidad religiosa a quienes escriben Dios con minúscula) Pemán tiene cuentos soberbios, de una consistencia delicada y elegíaca que deja temblando en el ánimo del lector la sombra de una emoción (pero no se le pueden demandar emociones a quienes tienen el alma de piedra pómez) Y tiene, sobre todo, crónicas y artículos condimentados con las especias del humor y la piedad, escritos en una prosa diurna en la que parece relumbrar el cielo purísimo de su Cádiz natal; una prosa ágil, esbelta como una columna dórica, salpimentada de ese estoicismo jubiloso del hombre que se ríe de las calamidades del progreso con una nostalgia que apenas dice su nombre. Los lectores más veteranos de ABC saben bien a lo que me refiero, pues en este periódico dejó Pemán lo mejor de su talento. No debe extrañarnos que los progres se líen a papirotazos con un escritorazo así. Ni que un país que ha dejado de existir se niegue a cantar la letra del himno que concibió allá por 1928. www. juanmanueldeprada. com