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80 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos DOMINGO 13- -1- -2008 ABC Luto en el mundo de la cultura Luis García Montero Poeta Fue un amigo insustituible y uno de los grandes poetas del siglo XX. Estaba muy ilusionado escribiendo catorce poemas nuevos para un libro que ya no va a poder terminar Francisco Brines Poeta Era un poeta con una gran transparencia y precisión. Fue el que mejor utilizaba la ironía, junto a Jaime Gil de Biedma, pero también era un gran amigo, un hombre firme y natural Jaime Siles Poeta Su poesía siempre ha sido ética, crítica y de testimonio, una poesía que supera el discurso de la llamada poesía social y la convierte en poesía de testimonio Antonio Colinas Poeta Ha sido un maestro para buena parte de la poesía joven de los últimos años. Su poesía es escueta, intensa y muy sencilla; ha marcado la creación poética a lo largo de casi dos décadas Antonio Gamoneda Poeta Se mantuvo dentro del realismo con una gran dignidad, pero en sus últimos años se dejó manipular por gente de la que no merece la pena hablar y que se aprovechó de él Muere Ángel González, poeta de anchos espacios y largo tiempo Se fue a los 82 años sin molestar. Premio Príncipe de Asturias y pulidor de palabras, el 50 se queda sin su poeta de la vida ANTONIO ASTORGA MADRID. Ángel González, el poeta que quería ser feliz, abandona este áspero mundo después de trabajar el aire, entregarlo al viento, volar, deshacerse, volverse silencio: Por el ancho mar, por los altos cielos, trabajé la nada, realicé el esfuerzo, perforé la luz ahondé el misterio. Para nada, ahora, para nada, luego; humo son mis obras, cenizas mis hechos. ...Y mi corazón que se queda en ellos Cuando recibió el premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1985, quiso hablar como poeta, pero no pudo hacerlo sin contradecirse gravemente- -advertía- pues siempre sostuvo que los poetas no existen, salvo en la lectura: Si hablase como poeta- -dijo en el Teatro Campoamor el primer asturiano en recibir tan prestigioso galardón- -les hablaría desde la nada. El poeta Ángel González, si es, estará en los libros como una posibilidad, como una propuesta al lector, que será quien, en último extremo, decida su existencia o su inanidad. Aquí está tan sólo el hombre que ha tramado las palabras que le dan vida al poeta, palabras que no tendrían sentido sin el concurso de los otros Para que este hombre bueno en el sentido machadiano de la palabra bueno se llamara Ángel González (Oviedo, 1925) para que su ser pesara sobre el suelo, fue necesario- -como él esculpió en Áspero mundo (1956, Adonais) primer poemario- un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo mar y toda tierra, fértiles vientres de mujer, y cuerpos y más cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. Solsticios y equinocios alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de su carne trepando por los siglos y los huesos. De su pasaje lento y doloroso de su huida hasta el fin, sobrevivió a naufragios, y se aferró al último suspiro de los muertos: Yo no soy más que el resultado, el fruto, lo que queda, podrido, entre los restos; esto que veis aquí, tan sólo esto: un escombro tenaz, que se resiste a su ruina, que lucha contra el viento, que avanza por caminos que no llevan a ningún sitio. El éxito de todos los fracasos. La enloquecida fuerza del desaliento... Su muerte ha sido un seísmo que ha sacudido la línea de flotación de la poesía española. Si el día anterior se apagaba la memoria de la Generación del 27 con la muerte de Pepín Bello, ayer se le rompía el alma a la del 50 (felizmente disfrutamos de José Manuel Caballero Bonald y Francisco Brines) Hijo de un viejo republicano que murió cuando él todavía era casi álalo, con el alma herida por la revolución del 34, y la piel rasgada por la incivil guerra sus hermanos fueron compelidos uno al exilio de ultramar y otro al definitivo de la eternidad detalló su querido y llorado Emilio Alarcos) la miseria de aquellos tiempos le provocó a Ángel González una tuberculosis que le recluyó en las montañas leonesas. Criado por su madre, aseguraba su mantenencia con un sueldo de funcionario por oposición. Sin espe- José Manuel Caballero Bonald Poeta CUANDO ÉRAMOS PARTIDARIOS DE LA FELICIDAD e cuesta trabajo hablar en estos momentos de la obra literaria de Ángel González, aturdido por la pérdida de mi amigo del alma. Iniciamos la carrera literaria juntos hace ya más de medio siglo, nos conocemos desde que publicamos nuestros primeros libros, como su Áspero mundo, y desde entonces hemos estado unidos. Ahora, lo que me gustaría recordar son las confidencias con Ángel, los detalles de nuestras charlas hasta altas horas de la madrugada, como aquellas noches largas que pasábamos juntos, aquellas borracheras tomando copas y buscando el último bar de la madrugada, las risas, lo que queríamos ser entonces: partidarios de la felicidad. Ahora me importa él, Ángel; su obra la recordaré otro día, porque Ángel ha sido el compañero de toda mi vida literaria. Pero hablábamos muy poco de literatura porque éramos muy educados. Hoy será incinerado y acompañará a su madre. Era mi amigo del alma. M ranza con convencimiento (1961) expresa la pesadumbre del poeta ante el aún áspero mundo, pero proclamaba su fe en la palabra, sin la cual no hay poesía. Seguirían Grado elemental Palabra sobre palabra Tratado de urbanismo Abatido y harto de la España de la dictadura, que parecía que no iba a acabar nunca cansado de la burocracia ministerial, partió hacia América instado por su amigo Paco Ignacio Taibo. México, Maryland, Utah, Texas... y Alburquerque, donde se afinca en 1972 para enseñar Literatura Española en una Universidad que sí le honró como héroe: le concedió el honoris causa De la mano de la poesía de Antonio Machado ingresó en la Real Academia Española, donde petrificó los muros de la Docta Casa con una lección magistral: Las otras soledades En plena posguerra, con esperanza y convencimiento, González empezó a leer la lírica machadiana, y observó cómo entraba en polémica con Juan Ramón Jiménez y su estética, con los poetas puros, con los vanguardistas. El profesor republicano influyó en el poeta del 50 en la ética ante la vida. Y anotaba que en tiempos de Machado litigaron las sectas poéticas: Por ejemplo, el 27- -decía- que defendía de manera militante la poesía pura. Pero más tarde la historia lo rompe. En la república los poetas se politizan y cambian de actitud. Y con la guerra civil la pureza se hace añicos El poeta ovetense creía que la secta que más reivindicaría a Machado si viviera hoy sería la de la experiencia Pero a Machado la guerra le marcó radicadizándolo cada vez más hacia la izquierda, identificándolo con lo que él consideraba que era la causa del pueblo, que era la causa de la República, con la que él se comprometió sin ningún tipo de reservas. Murió nada más pasar la frontera, como un exiliado más. Se fue ligero de equipaje... y perdió Hace poco tiempo fue a despedirse a Collioure, a los pies de la tumba de su maestro de energía. Ángel González, premio Reina Sofía, licenciado en Derecho, periodista, ha ganado, y se ha ido repleto del equipaje de la amistad de poetas, músicos, académicos... que ayer le lloraban en el Tanatorio, intentando consolar a su viuda, Susana Rivera, que confesó que el poeta ha mantenido la vitalidad hasta su último latido. Ángel González será incinerado hoy en La Almudena, y sus cenizas reposarán en Oviedo, junto a su madre, que le procuró su vigilancia sororal. Largo es el arte; la vida en cambio corta como un cuchillo Pero nada ya ahora -ni siquiera la muerte, por su parte inmensa- podrá evitarlo: exento, libre