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44 ECONOMÍAyNEGOCIOS Reportaje DOMINGO 13 s 1 s 2008 ABC Enrique Serbeto Arruinados, pero menos... Amancio Ortega, Alicia Koplowitz, Luis Portillo, Enrique Bañuelos y la familia Nozaleda son algunos nombres propios de afectados por la debacle bursátil. Las pérdidas que acumulan se cuentan por cientos de millones, pero siguen siendo ricos POR MIGUEL LARRAÑAGA MADRID. El boom inmobiliario español ha tocado a su fin y está arrastrando en su caída a algunas de las mayores fortunas españolas. En esta ocasión, la debacle ha atrapado a personajes tan importantes como Amancio Ortega, oficialmente la mayor fortuna de España, cuya posición en Astroc arroja unas minusvalías sonrojantes. Alicia Koplowitz aparece en el accionariado de Colonial, la última protagonista de un derrumbe bursátil. Por una vez, los pillados por una crisis bursátil tienen nombre y apellidos. Habrá miles de anónimos inversores con pérdidas mucho menos importantes en cantidad pero que, en cambio, les ha supuesto mayores quebraderos de cabeza, pero los 195,2 millones de euros que Amancio Ortega invirtió en comprar el 5 del capital de Astroc han quedado transformados en 19,8 millones. El fundador de Inditex compró, a través de Pontegadea, a 32,16 euros por acción y ayer cerró a 3,26 euros por título. En el momento álgido del boom inmobiliario, la participación de Ortega llegó a valer en Bolsa 440,8 millones de euros, lo que más que duplicaba su inversión, pero a día de hoy ha perdido un 90 de lo invertido. Sin salir de Astroc encontramos a su propio fundador, Enrique Bañuelos, que llegó a figurar como el segundo español más rico y que sólo unos meses más tarde ha desaparecido del primer plano y cedido la mayor parte de su participación en la empresa. Bañuelos mantiene una participación decreciente en el capital de la empresa y ha pasado de controlar la mayoría del capital a tener declarada en la CNMV una participación del 31,42 que se reducirá a la mitad cuando culmine el proceso por título. Los más de 500 millones de inversión total de la familia Nozaleda en Colonial valen hoy unos 344 millones de euros y Nozar ha reconocido mantener gestiones para intentar vender esta participación lo antes posible. También está presente en el accionariado de Colonial Alicia Koplowitz, que tiene un 9,06 del capital de la inmobiliaria que procede de una antigua participación en Inmocaral, la sociedad a través de la que posteriormente se compraron Colonial y Riofisa. Como el resto de accionistas, soporta una depreciación bursátil de más del 60 desde el pasado mes de diciembre y sus acciones valían al cierre del pasado viernes 188,5 millones de euros. El mayor accionista de Colonial, el sevillano Luis Portillo, hizo un excelente negocio con su participación en Metrovacesa, vendida en uno de los mejores momentos del boom inmobiliario, y se lanzó a la aventura en solitario. Compró Inmocaral y desde esa base realizó el asalto a Colonial y Riofisa. Todo pintaba bien, pero la crisis crediticia llegó en el peor momento para Portillo, cuando culminaba los flecos de la negociación de la financiación de las operaciones que han llevado a este empresario a liderar el capital de la cuarta mayor inmobiliaria europea. La caída del valor en Bolsa hace que la fortuna de Portillo haya bajado hasta los 840 millones de euros. Hace sólo un mes superaba con holgura los 1.300 millones y ahora incluso ha tenido que abandonar la presidencia de Colonial para tratar de atajar la sangría, mientras es señalado con el dedo- -junto a Nozar- -como culpable de que las entidades financieras vendieran acciones de Colonial como consecuencia de contratos de equity swap no atendidos. Curiosamente, Portillo y Abánades están unidos en otra aventura desastrosa, ya que ambos tomaron posiciones en la francesa Eiffage en pleno ataque de la también española Sacyr. La jugada está aún pendiente de resolución judicial, con sendas demandas de Sacyr y Rayet, pero el valor en Bolsa de Eiffage también ha caído como la espuma. Portillo tiene un 2 de Eiffage y Rayet un 4,1 pero la cotización bursátil del grupo francés se ha despeñado desde los casi 130 euros que llegó a marcar en abril del año pasado a los 58,03 del viernes. EL COCHE BARATO SALE CARO eguramente se han fijado en la presentación esta semana del coche más barato del mundo en el salón de Nueva Delhi. La marca Tata pondrá en el mercado antes de fin de este año el vehículo que hará el papel del seiscientos en la India. ¿Buena noticia? Eso depende. Para las familias indias que hasta ahora no podían tener más medio de locomoción que un ciclomotor eel que hacían malabares tres o cuatro personas a la vez, es en efecto una buena noticia pensar que pronto podrán adquirir por unos 1700 euros un vehículo de cuatro ruedas. Pero esas mismas familias descubrirán muy pronto que los atascos de motocicletas que conocen ahora no serán nada comparados con los megaembotellamientos que se van a tener que tragar dentro de poco. Y eso por no hablar de la contaminación. Ese camino ya lo hemos recorrido nosotros en Occidente hace décadas y ya sabemos que no lleva muy lejos: ahora mismo nosotros estamos recuperando la bicicleta como medio de transporte urbano en las sociedades que consideramos más avanzadas. Naturalmente, otro de los efectos del famoso coche de todo a cien (no les extrañe que los chinos hagan una copia aun más barata) es que la demanda mundial de petróleo seguirá aumentando, porque a las sociedades hiperpobladas de Asia les queda aún mucho recorrido en este modo de vida basado en el automóvil personal. Puesto que es tan barato, es probable que- -como pasó con el teléfono móvil- -pronto habrá uno para cada miembro de la familia. Para nosotros significa gasolina más cara. Unos piensan que por eso no tardaremos mucho en ver en Europa también ese coche Tata. Pero el modelo basado en los automóviles de motor de explosión está acabado. Para la energía hay que buscar otro sistema radicalmente diferente pero realista. El Gobierno socialista ha hecho lo que ha sido siempre la peor de nuestras maldiciones, ir a Paris y comprar electricidad nuclear a Francia para no tener que mojarse en un asunto que repele a sensibilidades que datan del rancio progresismo de los tiempos del seiscientos: es decir, otra vez ¡que inventen ellos! S Alicia Koplowitz Luis Portillo Amancio Ortega Amancio Ortega sigue siendo uno de los más ricos del país de fusión de Astroc con Landscape y Rayet Promoción y Rayet haga efectiva la capitalización de un crédito comprado al propio Bañuelos. Tampoco ha salido mucho mejor parado Félix Abánades, principal accionista de Rayet, aunque gracias a un contrato de opciones suscrito con el propio Bañuelos logró evitar la catástrofe total. Aún así, invirtió 247,21 millones por el 5 de Astroc, que luego, tras un nuevo acuerdo, quedó en 197,21 millones por el 10,1 del capital. A día de hoy, el valor de esta participación es de 39,9 millones. AFP Félix Abánades Enrique Bañuelos Nozaleda, en dos frentes Caso aparte es el de la familia Nozaleda, accionista de control de la promotora inmobiliaria Nozar. No sólo están en el capital de Astroc, sino que también se encuentran con una participación relevante en Colonial, la última víctima de la crisis inmobiliaria en su vertiente bursátil. En Astroc tomaron posicio- nes comprando un 5 en la opv, a 6,4 euros por título, a lo que añadieron otro 5 comprado en el mercado a 19 euros. Posteriormente vendieron un 3 de estas acciones y obtuvieron una plusvalía tal que el 7 que conservaron les salió gratis y aún ganaron unos 20 millones de euros. Pero posteriormente compraron a Bañuelos otro 17,36 del capital por 261 millones de euros. A día de hoy, la participación total de la familia Nozaleda en Astroc tiene un valor bursátil de 98,4 millones de euros, con lo que la minusvalía roza los 145 millones. En Colonial, Nozar ha visto cómo la última semana de diciembre y la primera de enero reducía el valor de su participación en más de un 60 Comenzó su entrada en la inmobiliaria a través de la antigua Inmocaral acudiendo a una ampliación de capital y tomando el 10 del capital por aproximadamente 268 millones de euros y culminó su toma de posiciones el pasado 14 de diciembre comprando un 4 a 3,41 euros