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ABC DOMINGO 13 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL NOMBRE QUE NO NOMBRA Y sonrío, y me callo, porque en último extremo uno tiene conciencia de la inutilidad de todas las palabras (Ángel González) EL RECUADRO INAUGURAN HASTA PUENTES ROMANOS ORQUE a Hispanoamérica no llegó Julio César, que, si no, dices que Chaves ha inaugurado un puente romano y te crees que ese Chaves se escribe con Z de Zapatero al final. Y no es guasa: los periódicos no me dejan por embustero. En Córdoba la llana, Chaves acaba de inaugurar el puente que hicieron los romanos. -Para cortar la cinta iría vestido de armao de la Macarena, naturalmente... Pues no, iba con el uniforme del cuerpo al que pertenece: con el traje gris de virrey del régimen que el PSOE implantó en Andalucía pues yo diría sin exageración que desde hace casi los mismos años que tiene Cádiz: tres mil. Cada vez son más los escolares andaluces que no conocen otra cosa que a Chaves en el poder. Hay que ser cuarentón para haber conocido al Sur de Despeñaperros un sistema de poder distinto a su régimen. Chaves ha inaugurado el puente romano sobre el que Góngora llamó gran río, gran rey de Andalucía Y el gongorino soneto a Córdoba que allí a la vera está esculpido en un mármol, con ese verso y los catorce restantes sobre el excelso muro y las torres coronadas, no lo inauguró también de puro milagro. Y el arANTONIO cángel San Rafael se libró por chiripa de BURGOS que lo inauguraran en su Triunfo. Y no sabe San Rafael con quién se juega los cuartos: éstos son capaces de declararle el pez en parada biológica o de entregárselo a una conservera marroquí a cambio de que los amiguitos tangerinos de González no nos manden más pateras a la playa tarifeña de los Lances, a fin de que ellos puedan seguir preocupándose muchísimo por los linces. La inauguración del puente romano de Córdoba me ha parecido de chiste. De chiste de Mingote. Hay en la colección de ABC un dibujo antológico del maestro don Antonio donde unos lugareños se lamentan no poder pasar por el puente inaugurado por el ministro de Obras Públicas de turno, en ruinas, mientras sobre los sillares del romano de toda la vida siguen pasando literalmente carros y carretas. Hubiera sido inauguración de chiste si en la P restauración (o desfiguración) del gongorino y arcangélico puente romano de Córdoba no nos hubiéramos gastado 13,5 millones de euros, a fin de ponerlo de acuerdo con la nueva cocina arquitectónica. Que en la arquitectura hay mucho Fernando Adrián y mucho José María Arzak, poniendo platos cuadrados en los sillares romanos y desestructurando la tortilla española del gótico y del románico. Como los puentes romanos estaban tan bien hechos que todo lo resisten, el de Córdoba ha aguantado no sólo que lo inaugure Chaves en vísperas de la campaña electoral, sino que el arquitecto José Cuenca, un genio, nos haya podido explicar cómo tenía que haberlo hecho Julio César. Esto es, con pavimento de granito rosa (quizá como homenaje a los matrimonios gays de la época romana) con farolas de diseño y con bancos a modo de silla romana. Ahora es cuando de verdad el puente es romano de toda romanidad, y por eso lo ha inaugurado Chaves. Los gritos de los conservacionistas, de los cordobeses clásicos y de los amantes de la ciudad llegan al cielo de los Califas del toreo, pero No Nada. Estamos en campaña. Chaves podía incluso exportar su tecnología inaugural electoral al resto de España para las generales. No pierdo la esperanza de que antes del 9- M, Zapatero inaugure la Catedral de León y el Puente de Alcántara. Y en cuanto a La Maleni, imagínense, con todo el Imperio Romano por delante, la que puede liar. Ya que no el Ave en Barcelona, podría inaugurar el romano Arco de Bará y de camino cortar la cinta de la Vía Augusta en Tarragona. Al fin y al cabo, es lo mismo que la mierda de letra para la Marcha Real que se han sacado sin saber por qué ni para qué. El Comité Olímpico y la Sociedad de Autores (que no sé qué pintan toqueteando los sagrados símbolos de la Patria) acaban de inaugurar la letra que para la Marcha Real escribió Pemán, el puente romano de su Viva España Letra que no es de tiempos de Franco, ojo, sino del reinado de Don Alfonso XIII. Y sin nada de alzad los brazos (eso lo manipuló la Falange) sino alzando la frente. Esa frente que ahora agachan estos tíos a los que parece que les da vergüenza de la Patria y que con tal de seguir destrozándola hasta inauguran puentes romanos. ADA nos gusta más a los españoles que una buena polémica estéril. Y nada hay más urgente, por lo visto, en la España de hoy mismo que debatir sobre la letra postiza del himno nacional. Ni ninguna necesidad más perentoria que la de poder cantar ese himno... en los campos de fútIGNACIO bol, único escenario en los CAMACHO que la palabra España todavía conserva algún significado. -Oiga, entonces, ¿a usted no le gusta la letra de marras? -Ni me gusta ni me deja de gustar. No veo por ningún lado la utilidad de meterse ahora en eso. ¿Por qué no probamos primero a ponernos de acuerdo sobre el concepto de nación española, y después decidimos sobre sus símbolos? -Hombre, es que la forma de sentir o percibir los símbolos dice mucho sobre lo que significan... -Precisamente por eso. No hay más que ver la que se ha formado en cuanto apareció la letra en la portada de ABC. La izquierda y los nacionalistas, en estado de alarma ante la expresión Viva España laderecha más rancia, echando de menos mayor contundencia dogmática. Unos añoran a Pemán y otros querrían a Sabina. Mire usted: en estos momentos de disenso absoluto, y hasta que no nos tranquilicemos un poco todos, es absolutamente imposible discutir con sosiego sobre nada que tenga que ver con la identidad nacional. Ni simbólica ni conceptual, ni abstracta ni concreta. -Pues a mí en un principio me pareció, en efecto, una letra descafeinada y tópica, pero visto el revuelo de intolerancia con que la han saludado tirios y troyanos, casi me empieza a caer simpática. Una cosa que fastidia tanto a los intolerantes tiene que estar bien orientada. -Ésa es otra cuestión. Hay tanto ruido y tanta agresividad, tanta bandería orillera, que cualquier propuesta que circule por la calle de en medio genera una cierta empatía solidaria. Pero seamos serios: se trata de una iniciativa extemporánea, y además es un subterfugio con mala conciencia. Si queremos un himno cantable, adelante, busquemos una letra, pero que no sea diciendo que es para los futbolistas y los aficionados. Eso resulta ridículo: significa aceptar que el único patriotismo posible es el del deporte. -Lo cual probablemente sea cierto. -Y triste. Pero ni eso, ahí está el debate de las selecciones autonómicas. El drama es que hemos llegado a un momento en que la palabra España, su sentido, se ha convertido en un problema. Y ya me dirá usted si es serio que una nación moderna no sepa qué demonios es ella misma. ¿Pero es cuestión de palabras o de sentimientos? -Déjeme responderle con otra cita de Ángel González, siquiera como homenaje póstumo: Cuando un nombre no nombra, y se vacía, desvanece también, destruye, mata la realidad que intenta su designio... N