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4 OPINIÓN DOMINGO 13 s 1 s 2008 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO CHÁVEZ, PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro ABOGADO DE LAS FARC Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera D MEJOR UNA ALIANZA DE DEMOCRACIAS L presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, lepareció en su día discutido ydiscutible elconcepto de nación, pero ha demostrado no tener similares problemas intelectuales con el de civilización, hasta el extremo de que el único proyecto de política exterior por el que ha mostrado cierto interés- -quizá por la inanidad del mismo- -es la Alianza de Civilizaciones A partir del próximo martes, esta iniciativa personal de Zapatero, luego recibida por Naciones Unidas- -como sucediera con otrassimilares desarrolladas en décadas anteriores, sin resultado alguno- celebra en Madrid su primer Foro, al que asistirán, entre otras personalidades, los integrantes del Grupo de Alto Nivel que, en noviembre de 2006, emitió un informe sobre los objetivos y propuestas para promover la concordia mundial. El documento en cuestión era una sucesión de lugares comunes y simplezas políticas que minusvalora las responsabilidades del mundo musulmán por su propia situación de inestabilidad, falta de libertades, discriminación de la mujer, pobreza y atraso, y pone el énfasis en las culpas de las democracias y los medios de comunicación occidentales por la visión distorsionada que propagan sobre el islam. Con estas bases, la Alianza de Civilizaciones certificó su inviabilidad de origen como plataforma para favorecer una cultura de paz a escala global El mundo de diseño que han dibujado los redactores del informe obvia cualquier análisis crítico que explique el estado actual del mundo musulmán, desde Marruecos hasta Pakistán. No están en los papeles detrabajo de esta diplomacia onírica que ha impulsado el Gobierno socialista las razones que ayuden a entender las matanzas de Al Qaida en el Magreb, el continuo derramamiento de sangre entre sunitas y chiítas, el enfrentamiento civil entre palestinos, el acoso terrorista a la democracia israelí, la lucha del Líbano por emanciparse de la amenaza siriay tener un Estado sin la tutela deHizbolá, el desapegomusulmánporelretodemocráticoqueviveIrak, eldesafío nuclear de Irán a las democracias occidentales o la batalla que no cesa contra el terrorismo talibán. Dejando fuera de todo debate las responsabilidades de los musulmanes consigo mismos, difícilmente será posible promover una alianza con la civilización occidental. A También será difícil que esta iniciativa sea creíble si el Gobierno español mantiene el laicismo hostil desplegado contra la jerarquía católica. Hace unos días, la vicepresidenta primera del Gobierno advirtió a la Iglesia Católica de que ya no es tiempo de tutelas morales ni de morales impuestas Sin embargo, la alianza que propone Rodríguez Zapatero da por buena la tutela moral y política del islam sobre millones de ciudadanos, a los que ni siquiera se les llama así, sino musulmanes. Y ahí está, entre las figuras destacadas del panel, el ayatolá Jatamí, quien, a pesar de su fama de moderado- -siempre condicionada al término de la comparación- -representa exactamente un régimen basado en la imposición de la moral y de la religión. Cuando en un país musulmán, un gobernante- -sin riesgo para su vida- -pueda dirigirse a dos ayatolás o a dos imanes como lo hizo la vicepresidenta del Gobierno con los cardenales Rouco Varela y García Gasco, quizá pueda entonces hablarse de un cambio. Mientras tanto, lo que propone la Alianza de Civilizaciones es solemnizar los complejos europeos sobre su papel histórico en el ámbito musulmán- -sin que nadie se pregunte por la responsabilidad, por ejemplo, del imperio turco- hacerse perdonar las culpas que le dirige el imaginario integrista y legitimar ante la opinión pública europea la excepción musulmana a esas libertades y derechos individuales que distinguen a las democracias liberales de la sarta de dictaduras personalistas, democracias tuteladas, monarquías feudales y repúblicas teocráticas que jalonan el mapa del islam. Pronto habrá que sumar a esta lista, si no se conjura el peligro, los enclaves de intransigencia islamista que se están fraguando en las poblaciones musulmanas asentadas en Europa. La reinvención de un Al- Andalus multicultural es otro de los mitos interiorizados que contribuye a este fraude. Rodríguez Zapatero se siente cómodo, como es obvio, con la superficialidad política y ética que encarna el proyecto de la Alianza de Civilizaciones, porque da cobertura a su visión relativista y sin compromiso de las exigencias de la democracia frente a sus adversarios. También de la democracia en el islam, sostenida por muchos hombres y mujeres a los que la Alianza de Civilizaciones condena a la mera resignación. ALARMA ANTE LA INSEGURIDAD RECE la alarma social ante la ola de delitos violentos que proliferan en Madrid. Un día es el asalto a un domicilio privado; otro, el atraco a una sucursal bancaria. Las últimas actuaciones están dirigidas hacia los concesionarios de coches de lujo. Alunizajes machetes puertas reventadas y persecución por las calles al estilo de las películas de acción son elementos que se repiten en las páginas de información local. Todos los indicios apuntan a bandas muy organizadas que proceden de ciertos países del Este y aplican técnicas paramilitares, con absoluto desprecio a la vida y a la integridad de las personas que se interponen en su camino. Es un tipo de delincuencia que lleva algún tiempo funcionando en otras zonas de España y que ahora ha trasladado su centro de operaciones a Madrid. Más allá del botín sustancioso que obtienen, estos malhechores provocan una fuerte sensación de miedo porque utilizan una violencia fría y sistemática con el objetivo de eliminar toda resistencia. Actúan, por tanto, con un componente profesional que exige de las Fuerzas de Seguridad un esfuerzo especial para contrarrestar una delincuencia sumamente peligrosa. C Como es natural, la opinión pública exige que los responsables políticos sean conscientes del problema y respalden la actuación policial con toda la energía necesaria. Desde esta perspectiva, cuando la delegada del Gobierno afirma que son cosas inevitables en una gran ciudad y que van a seguir pasando, es lógico que los ciudadanos reaccionen con perplejidad e indignación. Parece que ahora Soledad Mestre toma nota de la alarma social y estudia la creación de brigadas especiales para combatir un fenómeno que ofrece múltiples y complejas dimensiones. Lo principal es, por supuesto, detener a los culpables y ponerlos a disposición judicial. Hay que revisar también las políticas de inmigración que permiten la entrada en territorio español de individuos que- -con frecuencia- -tienen antecedentes en su país de origen. Es fundamental controlar los circuitos a través de los cuales obtienen rentabilidad económica de sus delitos, con la colaboración de cómplices y encubridores. La eficacia policial es una garantía de seguridad pública, imprescindible en un Estado de Derecho, y por ello los ciudadanos reclaman de las autoridades un serio esfuerzo para afrontar cuanto antes un problema que desborda los límites de la delincuencia convencional. ESPUÉS de traer a Caracas a las dos rehenes liberadas por la narco- guerrilla colombiana de las FARC, a Hugo Chávez le ha faltado tiempo para pedir que la Unión Europea borre a sus secuestradores de la lista de organizaciones terroristas del mundo. Se trata de la confirmación más evidente de que en este asunto Chávez no tiene una posición medianamente neutral, sino que se ha convertido en el mejor aliado y representante de los guerrilleros, a los que no cesa de atribuir cualidades de respetabilidad. Sin embargo, por más reconocidas que puedan estar sus gestiones, porque al fin y al cabo han recuperado su libertad perdida, incluso el testimonio de las rehenes Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo ha dejado sin argumentos al caudillo venezolano. Solamente con escuchar la impresionante relación del cautiverio de estas dos mujeres debería servir para anular cualquier propósito de considerar que hay algo de humanitario en los tratos de una organización criminal que tiene a cerca de un millar de cautivos; decenas de ellos, por cierto, venezolanos y por cuya suerte ni siquiera se ha interesado Hugo Chávez. La lista de organizaciones terroristas es un instrumento muy eficaz de la política exterior de la Unión Europea, y su utilidad no puede ser puesta en duda por las extravagantes actividades de un responsable político que pretende a toda costa tener relaciones expresas con los guerrilleros del tal Marulanda sin tener que pasar por las complicaciones políticas que ello le causaría. Si no existiera ese obstáculo, se puede pensar, sin temor a equivocarse, que Chávez habría desestabilizado ya, y de forma dramática, las relaciones entre Colombia y Venezuela. Algunos medios se preguntan en Venezuela si Hugo Chávez ha pagado un rescate por la libertad de las dos infortunadas cautivas, a la vista de la explotación pública que hace de su labor de mediación. Es evidente que ese precio existe: el favorecimiento de una negociación política con una organización criminal que no ha renunciado a seguir utilizando medios ilegales, violentos e inhumanos. Las presiones políticas sobre el presidente colombiano Álvaro Uribe van a ser gigantescas. Todo el mundo puede entender que la perspectiva de una liberación de sus seres queridos se puede anteponer a cualquier principio político. Especialmente importante será el caso de Francia, que ha seguido muy de cerca, pero discretamente, lo que ha sucedido en este rescate, ya que tiene intereses directos en la suerte que pueda correr la ciudadana franco- colombiana Ingrid Betancourt. El presidente Nicolás Sarkozy se va a tener que enfrentar al dilema de mantener firmes los principios de dignidad frente a los miserables secuestradores, o plegarse también a los intereses mediáticos. Chávez puede convencer a algunos de que actúa con buena intención, pero no es cierto. Busca la victoria de las FARC.