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76 CIENCIA FUTUROsSALUD y www. abc. es salud SÁBADO 12- -1- -2008 ABC TÉCNICAS DE ESTIMULACIÓN CEREBRAL La neurocirugía utiliza diferentes técnicas para enviar impulsos eléctricos al cerebro con fines terapéuticos Cerebral profunda La más extendida. El electrodo profundiza en el interior del tejido cerebral. Utilizada para paliar los síntomas del párkinson, las distonías y otros trastornos del movimiento. Se empieza a utiliza en el tratamiento de la depresión grave o el trastorno obsesivo compulsivo Cortical El electrodo se coloca en la superficie del cerebro, en la corteza cerebral. La estimulación es menos intensa, pero la cirugía es menos agresiva. Utilizado para el tratamiento del dolor facial atípico o neuralgia del trigemino Magnética transcraneal Estimula el cerebro por medio de una bobina magnética exterior. Los campos magnéticos creados por la bobina inducen corrientes eléctricas diminutas dentro del cráneo. La técnica ha sido usada como una herramienta de investigación, pero también se explora su uso en el tratamiento de depresiones, epilepsia, párkinson... Curar con estímulos eléctricos Empezó a utilizarse en el tratamiento del párkinson. Pero la colocación de electrodos para estimular el cerebro con impulsos eléctricos se ha convertido en la última esperanza contra los casos más graves de depresión, trastorno obsesivo, adicción o anorexia N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. ¿Qué hacer cuando todo falla, cuando los enfermos psiquiátricos no responden a los fármacos ni a ninguna terapia conocida? Neurocirujanos y psiquiatras han empezado a explorar una nueva vía para ofrecer una solución a los enfermos de peor manejo, los que resisten a cualquier tratamiento conocido. La última esperanza se llama estimulación cerebral, una técnica que utiliza los impulsos eléctricos para actuar en zonas dianas del cerebro. No es una terapia nueva. Los enfermos de párkinson y los que padecen algún trastorno del movimiento (distonías) llevan años beneficiándose de esta técnica quirúrgica para controlar los movimientos involuntarios de su cuerpo. Ahora algunos neurocirujanos y neurólogos están convencidos de que podría revolucionar el tratamiento de los desórdenes psiquiátricos más graves. Las formas de depresión severas y los trastornos obsesivos compulsivos están entre los primeros objetivos. Pero algunos expertos empiezan a pensar que también podría ser eficaz en otras condiciones, desde la anorexia, la adicción a las drogas o incluso en el ictus. La estimulación cerebral se ha convertido en una técnica en expansión que pretende demostrar su poder. Se basa en la idea de que estos desórdenes están provocados por una actividad errónea en ciertos circuitos cerebrales que pueden corregirse con electricidad. Aún no se ha autorizado para la práctica clínica en Europa, pero empiezan a tratarse enfermos en el marco de la investigación. Ya no es una aproximación teórica. Los primeros ensayos clínicos con un número reducido de pacientes empiezan a ofrecer resultados. Personas con depresión y trastorno obsesivo compulsivo que habían intentado suicidarse y estaban profundamente afectados han vuelto a trabajar y a renudar sus relaciones familiares. Los enfermos con trastorno obsesivo padecen una de los problemas de ansiedad más complicados de tratar. Se obsesionan con ideas e imágenes y con rituales domésticos, como el lavarse las manos de forma repetida hasta hacerse daño o encender y apagar las luces sin parar. Si no se conoce a nadie con ese trastorno es fácil imaginar un comportamiento tan extraño como el que representaba Jack Nicholson en la película Mejor imposible La cinta contaba sus manías (se llevaba sus propios cubiertos al restaurante, no podía pisar las rayas del suelo cuando caminaba, no le podían tocar... con bastante sentido del humor. Pero la vida real para estos pacientes se puede volver insoportable, para ellos y sus familias. La Universidad de Lovaina (Bélgica) fue la primera en recurrir a los electrodos de la cirugía del párkinson para tratar este desorden en 1999. Lo hizo en cuatro pacientes; tres de ellos mejoraron. La compañía Medtronic que desarrolla los equipos de estimulación cerebral, después puso en marcha ensayos más amplios. En 26 pacientes y tras siete años de seguimiento, casi dos tercios de los enfermos experimentaron una mejoría que se mantenía a largo plazo. Otros grupos de investigación como el de la Universidad de Toronto (Canadá) han dirigido la estimulación cerebral hacia los pacientes con depresión clínica severa que no respondían a fármacos; ni siquiera al electroshock, una terapia que se ha recuperado en los últimos años. Los ensayos se han realizado con la colocación de electrodos en diferentes zonas del cerebro. La energía eléctrica se ha dirigido hacia el área subgenual- -una zona que puede estar metabólicamente muy activa en personas con depresión severa- -y hacia el núcleo accumbens, donde está el sistema de recompensa y gratificación. Esta última zona es una de las dianas preferidas. Algunas personas con depresión profunda pierden la capacidad de sentir placer, por lo que se piensa que el núcleo accumbens y el siste- Elegir la diana Aún no se ha establecido la zona del que debe estimularse para conseguir mejores resultados Entre el entusiasmo y la cautela La estimulación cerebral está en plena expansión. Es la nueva promesa. Pero los expertos se dividen aún entre el excesivo entusiasmo y la cautela. El neurocirujano de la Clínica de Cleveland (EE. UU. Ali Rezai es uno de los más entregados. Para él, la estimulación con impulsos eléctricos del cerebro ayudará a millones de personas. Los pacientes volverán al colegio, se casarán y reintegrarán en la sociead y dejarán de estar aislados por su enfermedad declaraba recientemente a la revista New Scientist Otros expertos prefieren ser más cautos. El doctor Schlaepfer, uno de los médicos que ha ensayado la técnica con pacientes con depresiones severas, es consciente de que no es la panacea, pero ahora tenemos algo que ofrecer a enfermos que no habían mejorado con elt ratamiento disponible. La técnica de momento debe sortear numerosos obstáculos. Uno de ellos es encontrar la zona del cerebro que debe estimularse en cada trastorno y poner límites a sus posibilidades terapéuticas. Probablemente no sirva para todos los problemas con los que hoy se sueña tratar. Por ejemplo, la adicción a las drogas- -en China se ensaya con adictos a la heroína- -o el tratamiento de la anorexia. En España, el neurocirujano Jorge Guridi cree en su aplicación para los casos más severos de depresión y trastorno obsesivo compulsivo. Ve más futurible su utilización en otros campos como la anorexia nerviosa, el ictus o la adicción a drogas. El neurólogo de la Clínica Universitaria de Navarra José Obeso, con amplia experiencia en la utilización de esta técnica en párkinson, también prefiere ser cauto. No hay que caer en el excesivo entusiasmo. Aún queda un largo camino por recorrer y por investigar ABC CG. Simón Fuente: New Scientist