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68 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos SÁBADO 12- -1- -2008 ABC Pepín Bello, a la entrada de la Residencia de Estudiantes en mayo de 2007, donde celebró su 103 cumpleaños ABC Muere, a los 103 años, Pepín Bello, alma y último latido de la Generación del 27 Siempre a la sombra de genios como Lorca, Dalí y Buñuel en la Residencia de Estudiantes, fue el inspirador de Un perro andaluz TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. El hombre que hoy será enterrado a las 11.30 horas en el cementerio de La Almudena junto a sus padres murió durante la madrugada del pasado miércoles. Según su sobrina Rosa, aunque estaba muy mal no esperábamos un final tan inminente El anciano de 103 años- -el 13 de mayo habría cumplido los 104- -ha fallecido a la vieja usanza: en la serenidad de su casa. Ese piso en el que con simpatía y amabilidad- -podrían destacarse entre sus mejores dones (no eran pocos) -recibía a sus amigos. El último superviviente de la Generación del 27 era de conversación amena, participativa y medida en el gozo de unos recuerdos que lo hacían dichoso. Pero, cuidado, nunca fue, a pesar de no alcanzar la celebridad, un hombre en la sombra o a la sombra de genios como Lorca, Dalí, Buñuel, Ochoa o Alberti, si bien este último visitaba la Residencia de Estudiantes, aunque no llegó a vivir en ella. ¡Qué institución aquella! ¡Qué centro regido por el humanismo, ya planeara sobre la literatura, la ciencia, la música, la pintura! Su fundador, el malagueño Alberto Jiménez Fraud, puso los cimientos de su inteligencia y su pasión por la cultura en un lugar que sigue elevándose en la colina de los chopos que tanto amó Juan Ramón. José Bello (Huesca, 1904) decía a ABC en 2001, con motivo de la inauguración de las obras de rehabilitación del edificio que en sus tiempos era más austera y espartana Quede para su historia que el precio de la habitación era entonces, ¡ay! de 6 pesetas diarias. Su don de gentes le impedía mostrarse cansado ante las preguntas sobre un pasado glorioso de nuestra cultura. Siempre conocido como Pepín Bello, en los últimos años quería ser llamado José hasta el punto de pedírselo incluso a aquéllos con los que tenía más confianza. Haber conversado con él basta para saber que nunca supo no ya de envidias- -nació incapacitado para ello o se hizo- sino de celos por mínimos que fueran. De hecho, él fue, de entre los jóvenes de la Residencia, el que llevó hasta sus amigos Lorca y Buñuel- -los que más quiso- -la genialidad de Dalí. Se diría que se enorgullecía de estar rodeado por aquella corte de genios, ante los que, eso también es obligado mencionarlo, confesó no sentirse el patito feo Autopiropearse no estaba entre sus aficiones y con una humildad no exenta de humor se definía- -perenne en su rostro la abierta sonrisa- -como alguien insignificante, si bien llevaba a gala haber conseguido que entre sus célebres compañeros siempre reinara la fraternidad. Su modo de ir por la vida lo define una decisión: Escribí mis memorias, pero las destruí La discreción, he ahí otra de las parcelas que cultivó con éxito y denuedo. Antonio D. Olano, que durante 30 años visitó a Bello todos los días, le contaba ayer a este periódico que le daba más importancia a los demás que a sí mismo De José tiene anécdotas para contar y no acabar. Para romper el fuego vale la que narra que fue mánager del primer y último combate de boxeo que en Madrid peleó Luis Buñuel. El se encargó de tirar la toalla al ring resume. Lo evoca, asimismo, como actor en el Don Juan Tenorio que se representaba en El Escorial año tras año. Hizo todos los papeles excepto el de protagonista Comenta que Bello, Captó la ya mítica imagen del homenaje a Góngora en el Ateneo de Sevilla en 1927, acto que se consideró como el fundacional de la Generación del 27