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4 OPINIÓN SÁBADO 12 s 1 s 2008 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO ZAPATERO PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro IMPROVISA CON CATALUÑA Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera ESPAÑA Y SU HIMNO L jurado designado por el Comité Olímpico Español y la Sociedad General de Autores y Editores ya ha elegido la letra no oficial del himno nacional, que será interpretado el próximo día 21 por el tenor Plácido Domingo, como informó ayer ABC en exclusiva. Aunque, en efecto, dicha elección no es oficial, se trata de un primer paso necesario para colmar una laguna en los símbolos nacionales de España. El deporte- -en concreto, la tradición de las aficiones de acompañar la música del himno con un tarareo- -ha sido el motor de esta iniciativa, pero, sin duda, la utilización de la nueva letra pronto desbordará los acontecimientos deportivos para convertirse en una expresión espontánea del sentimiento nacional de los españoles. Poco importará entonces que el Gobierno de turno haya aprobado o no la letra que ayer ABC dio a conocer, aunque los poderes públicos, antes o después, habrán de asumir la necesidad de oficializarla, sea ésta u otra parecida. Es un texto que, como el de todo himno nacional, contiene una exaltación patriótica de España. Y así ha de ser. No hay himnos con letras neutrales ni con mensajes vacíos, aunque esta sea una manifestación de esa corrección política que parece obligada a devaluar los rasgos de las grandes naciones, no así las ficciones históricas de los nacionalismos locales. Todos los himnos, de una u otra manera, resumen la identidad de cada nación, incorporan visiones épicas del pueblo o la patria y glosan sus símbolos permanentes y fundacionales. La letra elegida por el jurado- -de entre 1.400 textos remitidos al COE- -no incurre en un ningún exceso folclórico, pero no huye tampoco de adecuarse a la finalidad patriótica y simbólica de todo himno, uniendo el enaltecimiento de España a valores que todos los ciudadanos comparten, como la libertad, la justicia y la democracia. Hay que dar por seguro que esta letra no gustará a quienes, en ningún caso, habrían mostrado su conformidad con un texto que, aun cuando no sea oficial, está destinado a reforzar el sentimiento nacional español. Los nacionalistas ya han acre- E ditado que lo suyo no es España, ni la constitucional de 1978, ni la histórica. Por tanto, ni esta letra ni ninguna iniciativa que tenga que ver con los símbolos de la nación española debe quedar condicionada al visto bueno de grupos nacionalistas cuyo relación con la idea de España se basa en la deslealtad y en la negación de elementos comunes entre todos los pueblos que la integran. Otro tanto sucede con la extrema izquierda- -y a veces no tan extrema- -republicana, retratada en la reacción absurda de Gaspar Llamazares, osado hasta el extremo de calificar como rancio -lo dice quien representa a una izquierda residual y fosilizada- -el texto seleccionado. Más preocupantes son algunas críticas procedentes del PSOE, que desgraciadamente ratifican los problemas de concepto que tiene buena parte de su clase dirigente con la idea nacional de España. Precisamente, la exclusión de toda mención a la Corona es el reproche que merece el texto elegido por el jurado, porque no es coherente con la referencia que sí se hace a otros valores claramente constitucionales. Libertad, patria o democracia son principios que, sin la Corona, piedra angular del sistema constitucional, no consiguen cerrar el círculo de la actual identidad nacional española. No es una exigencia monárquica, sino estrictamente constitucional, con la que se terminaría de dar pleno sentido al propósito patriótico de la nueva letra. El presidente del PP, Mariano Rajoy, propuso en su momento la inclusión de la Corona en el texto del himno. Mención que, por otro lado, no sería nada extraña en comparación con las letras de los himnos de otros estados europeos, como Gran Bretaña, que se inicia con la popular invocación Dios salve a la Reina Los españoles aprecian la Monarquía como una institución que garantiza la estabilidad y la convivencia, que preserva la continuidad del Estado por encima de las ideologías y las alternancias partidistas y que actúa como un nexo vertebrador de la historia nacional. EL ESPAÑOL Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS A lengua española es una riqueza cultural de primer orden, con una notable proyección en el ámbito económico. Cuatrocientos millones de hablantes en España y en Iberoamérica, una demanda creciente como segundo idioma y una literatura del más alto rango universal son la mejor prueba de una realidad ya consolidada. Las nuevas tecnologías son el reto al que se enfrenta ahora nuestra lengua en el marco de una globalización exigente y competitiva. De ahí que merezca el mayor elogio la creación de wikilengua, un ciberespacio abierto a la consulta y la participación de todos aquellos que sienten la inquietud por compartir sus conocimientos. La iniciativa, promovida por la Fundación del Español Urgente, ha sido desarrollada por la agencia EFE, con el patrocinio del BBVA y el aval científico que le otorgan la Real Academia Española y el mundo universitario. Se trata, en definitiva, de un instrumento ágil y eficaz, concebido como una auténtica enciclopedia participativa en la que el usuario no se limita a actuar de forma pasiva, sino que se constituye en el auténtico protagonista de la lengua real. La suma de esfuerzos entre los poderes públicos, las instituciones financieras, los expertos más prestigiosos y el conjunto de la sociedad invita al optimismo acerca de un proyecto cuya evolución habrá que seguir con todo interés. L La sociedad de la información y del conocimiento es a día de hoy una realidad que nadie puede ignorar: los datos comparativos del uso de internet en España respecto a otros países europeos no siempre son satisfactorios, pero las cosas no han dejado de mejorar razonablemente en los últimos tiempos. La red ofrece a la lengua unas posibilidades excepcionales, porque es la única forma de responder en tiempo real a la dinámica imparable del habla cotidiana. Permite, además, acercar los usos del español en nuestro país y en Iberoamérica, un ámbito determinante para el presente y el futuro del idioma de todos. Wikilengua. org es un mecanismo interactivo para compartir conocimientos y poner en común experiencias, ya que está abierto no sólo a los usuarios registrados como tales, sino también a quienes desean permanecer en el anonimato, que tendrán también la posibilidad de formular propuestas y comentarios. Ojalá se confirmen las buenas expectativas que ha suscitado en la opinión pública la presentación del nuevo ciberespacio en un marco tan apropiado como la Casa de América y en un ambiente de optimismo contagioso. La lengua española se beneficia así de las nuevas tecnologías, todo ello al servicio de una función de alto interés social y cultural que abre las puertas a un siglo marcado por la revolución de las comunicaciones. L Gobierno quiso compensar ayer el fracaso de la Comisión Bilateral Estado- Generalidad de Cataluña anunciando la adjudicación del túnel por el que el AVE atravesará Barcelona. Sin embargo, el apresuramiento de esta polémica decisión- -que cuenta con una amplia oposición social y política por los riesgos que representa para la seguridad de la Sagrada Familia- -no es suficiente para ocultar las desavenencias que se pusieron de manifiesto en la citada comisión, fundamentalmente en el traspaso de competencias sobre la red de Cercanías. Es posible que el desacuerdo entre los gobiernos central y catalán también se haya amplificado por ambas partes para generar una mayor apariencia de tensión que permita a cada cual cultivar sus propias estrategias electorales: a Zapatero, la de no ser obsequioso con el tripartito presidido por Montilla, y a éste, la de no ser un subalterno del PSOE en Cataluña. En todo caso, la situación actual no es la prometida por el presidente del Gobierno, sino todo lo contrario: el jefe del Ejecutivo asumió el poder con la vocación casi taumatúrgica de poner fin a la discordia de Cataluña con el Estado. Lo cierto es que su mandato termina con un escenario especialmente conflictivo en la comunidad catalana. Su socio preferente, Esquerra Republicana de Cataluña, está convertida en el hooligan de la política española y se ha sumado a la moda separatista de poner fecha a una consulta por la autodeterminación. Al mismo tiempo, el PSOE desliza el mensaje de que, después del 9 de marzo, querrá pactar con Convergencia i Unió, la oposición a Montilla. No se cumplen los plazos del AVE- ya mismo dijo la ministra de Fomento, hace unos días, que iba a llegar a la capital catalana- -y la red de Cercanías no conoce un día sin parones, retrasos o incidencias. En este contexto, el nuevo estatuto de autonomía- -hibernado incomprensiblemente por el Tribunal Constitucional- -ya parece superado por la polémica permanente de la clase política catalana, reincidente en su victimismo, sin autocrítica y atrapada en los tópicos anticentralistas de siempre. A dos meses de las elecciones generales, cabría preguntarse no sólo por la idea que Zapatero tiene de España- -una incógnita sin despejar a pesar de sus cuatro años de Gobierno- sino también del modelo de relación que quería establecer entre Cataluña y el Estado, porque lo que hay ahora no funciona, con el agravante de que el Estado ha sido despojado por el estatuto catalán de recursos legales y financieros para asegurar políticas solidarias y de cohesión. Tanto más preocupante es la duda por cuanto a Zapatero parece importarle poco el impacto de su política territorial en la estabilidad institucional del Estado mientras el juego de alianzas con los nacionalismos extremistas le garantice la mayoría parlamentaria. Este diseño de un poder político afianzado sobre el deterioro del Estado es uno de los factores que habrán de juzgarse en las urnas de los próximos comicios generales. E