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ABC VIERNES 11- -1- -2008 81 Los preparativos para la gala de los Globos de Oro en el Beverly Hilton se han detenido por la suspensión de la gala series y películas por Internet. Cabe recordar que el contrato entre la WGA, el sindicato de guionistas de Estados Unidos, y la Alianza de Productores Cinematográficos y de Televisión (AMPTP) expiró el pasado 5 de noviembre sin que ninguna de las dos partes llegase a alcanzar un acuerdo sobre dos puntos clave, los DVD e Internet. AFP En España, el 2 por ciento del presupuesto TULIO DEMICHELI MADRID. En España, hoy por hoy, los guionistas son la parienta pobre o la criada para todo en la gran feria audiovisual. Las estrellas son los directores y los actores, cuando en realidad son intérpretes de un texto escrito cuya autoría no les corresponde, es como si los muñecones le hubieran ganado la partida a los ventrílocuos. En España, a diferencia del mundo ansoglajón, donde sí se aprecia el talento y la inteligencia, no se han establecido parámetros mínimos para estipular los sueldos del guionista. Hoy los guionistas norteamericanos no están luchando por delimitar qué porcentaje han de percibir sobre el presupuesto total de un producto audiovisual, sino para reclamar los derechos de autor que les deben repercutir por la explotación de sus creaciones en los nuevos medios tecnológicos: DVD, internet, etcétera. Aquí estamos en la prehistoria. Hace pocas semanas se supo que el guionista de El orfanato había cobrado unos 30.000 euros por el libreto. La película costó entre tres millones y medio y cuatro millones de euros... y está rompiendo la taquilla. Es decir, menos del 1 por ciento. No parece justa la proporción, ni siquiera en el caso de que sea un novato. En el mundo anglosajón ese porcentaje podría situarse incluso por encima del 5 por ciento. Qué menos. A ese porcentaje seguramente no llegan ni los grandes escritores de nuestro cine, cuando actores y directores lo superan sino lo multiplican. Claro, ocurre que la producción es escasa y se acepta cualquier cosa a cualquier precio, sobre todo si se están dando los primeros pasos. Aunque ALMA, la entidad que agrupa y defiende a los guionistas, intenta hacerse oír, es muy difícil concienciar al personal. La aparición de las televisiones privadas también ha cambiado el panorama de la creación guionística. Al ser un régimen de producción continuada, las circunstancias son distintas. Por una parte, se encuentran el autor o los autores del modelo de la serie. Por la otra, los ejecutores de sus episodios o capítulos. Los primeros tienen, por así decirlo, el royalty Los segundos cobran la pieza, vienen a ser los llamados negros Las variaciones son múltiples, pues los primeros pueden, o no, realizar también el trabajo de los segundos. Más allá de las variables casuísticas, digamos que un capítulo de una serie, que más o menos se tarda en redactar unos quince días, puede ser retribuido con unos 6.000 euros sobre un presupuesto que se sitúa entre los 360.000 y los 420.000 euros. Vale decir, en torno al 2 por ciento, lo cual no estaría muy mal si en su factura sólo interviniera un guionista, pero no es así, pues suelen ser varios. Un producto que genera dividendos algunas veces astronómicos puede reportarle a un guionista a destajo un sueldecillo bruto de dos o tres mil euros al mes. Y es que en España un fontanero gana más que un ingeniero o un guionista. Bien parece que entre nosotros los muñecones les han ganado la partida a los ventrílocuos