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ABC VIERNES 11- -1- -2008 Hugo Chávez se apunta el éxito de la liberación de las dos rehenes colombianas 31 Del ensueño a la pesadilla La niebla obligó al presidente de Estados Unidos a sumergirse por carretera en la jungla de barreras israelíes, en su camino desde Jerusalén hasta la cisjordana Ramala. Abbás le esperaba con alfombra roja. La calle, con pancartas de odio POR LAURA L. CARO RAMALA. El clima se empeñó ayer en ponérselo difícil a Bush aún cuando todavía se encontraba en pijama. El presidente norteamericano había evocado en un par de entrevistas previas a este viaje por Oriente Próximo el ensueño de los amaneceres que en 1998 pudo contemplar en Jerusalén durante su primera visita a la ciudad, cuando era gobernador de Texas. Ocupaba, como ahora, un lujoso dormitorio en el hotel King David, con prodigiosas vistas sobre la muralla construida por Suleiman en torno al casco viejo. Y, ni corto ni perezoso, el Ayuntamiento- -en sintonía con las empalagosas atenciones que Israel brinda al mandatario en esta visita- -ordenó ayer a sus funcionarios dejar a oscuras a partir de las 4: 30 los barrios de medio Jerusalén Este, para que el exclusivo huésped pudiera deleitarse a las 5: 15 con una salida del sol limpia y natural, diseñada sólo para sus ojos. Pero lo que encontró Bush fue una niebla tupida, una cortina de vapor impenetrable, casi sólida, que le negó el encanto de la fantasía que esperaba reeditar. con Abbás, sin tomar contacto con la realidad de sus calles. Pero la niebla, tozuda, densa, devenida en nubarrón, impidió despegar al aparato, y el mismo Bush que imaginó empezar el día tomando el té ante auroras doradas, se vio viajando en coche entre las basuras del recorrido palestino. Sin banderas festivas ni gentíos de bienvenida a su paso como en Jerusalén. Sino calles desiertas y ventanas vacías, porque la Autoridad había registrado sus casas, decretado toque de queda, cierre de tiendas, que nadie se mueva. para garantizar el orden y quitarse de encima riesgos que molestaran la vista del ilustre invitado. El convoy con el presidente de EE. UU. a bordo fue conducido por el punto de control más amable, el de Beit El, sólo para privilegiados y emergencias. Pero, con todo, la comitiva no pudo por menos que atravesar decenas de barreras israelíes. Y Bush se permitió luego bromear sobre ello, y hasta mostrarse comprensivo con los check points Os agradará saber que mi cortejo de no menos de 45 coches pasó sin tener que detenerse; no estoy realmente seguro de que sea el caso del viajero común dijo. Y añadió: Comprendo la frustración de los palestinos por tener que soportar estos puestos de control, pero también comprendo que los israelíes quieran un cierto grado de seguridad mientras no se instaure una confianza entre una y otra parte Otro clima que no vio, el de los ánimos, despedía rayos, centellas y turbulencias no muy lejos de allí. Desafiando prohibiciones, acosados por la policía y disueltos a palos, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, el FIDA comunista y la organización Gaza en la mente clamaban Juzgar a Bush por crímenes de guerra y Bush tira el muro desde la céntrica plaza de Al Manar en Ramala y alrededores. Bush, ¿cruzaste las barreras israelíes? se preguntaba una pancarta sin saber que el aludido ya había contestado a eso. Pero la suntuosidad, por fin, esperaba al presidente en la Muqata, donde Abbás puso a sus pies la alfombra roja, a pesar de que el hastío de su pueblo da señales de alerta roja. A Bush debió parecerle que, después de todo, había valido la pena levantarse de la cama. Rafael L. Bardají BUSH Y LOS REYES MAGOS os Reyes de Oriente eran unos idealistas. Buscaban al Rey de reyes, la promesa de una vida mejor y la esperanza eterna. George W. Bush, dos mil y pico años más tarde, está siguiendo sus pasos en la misma región del mundo. Primera parada, Israel y la mitad de los territorios palestinos. Su visión, dos estados que convivan en paz. Su apuesta, que las actuales autoridades palestinas sean capaces de transformar la mentalidad imperante entre los suyos, que se mueve entre el odio a Israel y el victimismo. El reto, que eso se haga realidad sin mermar la seguridad de Israel, sometida día sí y otro también a los ataques con cohetes desde Gaza y a los intentos de atentados desde Cisjordania. Segunda etapa, los estados más occidentales del Golfo. América ha logrado en estos años que sus dirigentes comprendan lo que significa la amenaza del terrorismo yihadista y cooperen para ponerle fin, pero ahora le toca a Bush darles garantías frente a un Irán que se ha crecido en los últimos meses. No es casualidad que tras la publicación por su comunidad de inteligencia del informe sobre Irán en el que se decía que los ayatolás habían renunciado al programa de armamento nuclear en 2003, Arabia Saudí y Egipto hayan corrido a congraciarse con Ahmadineyad. Bush tiene que conseguir tranquilizarles e intentar recomponer un frente regional que salve las sanciones contra Irán y frene las ambiciones de Teherán en el terreno atómico. Los cínicos dirán que Bush busca una foto de oportunidad antes de marcharse de la Casa Blanca. Otros, dejar huella en la Historia promoviendo lo que nadie antes ha conseguido. Se equivocan. Bush es un idealista y ambiciona muchomás. Desdehace años viene promoviendo una profunda transformación de todo el OrienteMedio. Su creencia: opropagamos la libertad en la zona, ola violenciaserálo queseexpanda. En nuestra contra. Ésa es la doctrina Bush, oscurecida por laambigüedad dealgunos colaboradores. Sigue siendo válida y viaja para recordárnoslo. L Pero el clima fue más allá. Hasta llevar la contraria al grandilocuente nombre con que se había bautizado el dispositivo de seguridad tejido para proteger al inquilino de la Casa Blanca- Cielos despejados -y forzar al presidente a sumergirse de repente en la pesadilla de los puntos de control militar, el muro de hormigón, la alambrada de sensores y la mísera realidad de Ramala. George Bush pasará estos tres días en Israel como en una burbuja, sin enterarse siquiera de que Judea y Samaria (como los judíos designan a Cisjordania) ha sido clausurada y sus habitantes encerrados dentro para su protección lamentaba el miércoles el diario hebreo Maariv ante la perspectiva de que el mandatario fuera ayer hasta la Muqata en helicóptero a reunirse El final de la burbuja La niebla echó abajo la operación Cielos despejados que apagó Jerusalén para que Bush viera el amanecer La presencia de Bush en Ramala desató enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la Policía palestina AP