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78 JUEVES deESCENA JUEVES 10 s 1 s 2008 ABC SEIS RECOMENDACIONES PARA TODOS LOS PALADARES La torre de la défense Hasta el día 20 de este mes de enero sigue en cartel en la sala Fabià Puigserver del Teatre Lliure barcelonés esta obra de Copi que dirige Marcial di Fonzo Bo, y que es una comedia de enredos e histerias Festival de Teatro de Málaga El espectáculo de la coreógrafa barcelonesa Marta Carrasco J Arrive inaugura mañana la XXV edición de este certamen, que se desarrollará en el teatro Cervantes hasta el 9 de febrero, Una pareja de miedo Tras varias semanas fuera de combate por una operación de apendicitis, Florentino Fernández regresa al escenario del teatro Reina Victoria de Madrid para protagonizar, junto a Josema Yuste esta comedia CRÍTICA Autores: José Ramón Fernández, Luis Miguel González y Ángel Solo. Dirección: Luis Miguel G. Cruz. Iluminación: Miguel Ángel Camacho. Escenografía y vestuario: Silvia de Marta. Compañía: Teatro del Astillero. Intérpretes: Francisco Vidal, Chema Ruiz y Daniel Marcos. Lugar. Teatro Galileo. Madrid Treinta grados de frío En tierra extraña JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Cumplidos sus primeros diez años de existencia en 2005, el Teatro del Astillero ha abierto lo que denomina un nuevo ciclo de producciones basadas en la figura de encargo con el objetivo de adentrarse en los secretos de la narración escénica. Una de esas nuevas producciones es Treinta grados de frío que firman tres de los miembros del Astillero, José Ramón Fernández, Luis Miguel González y Ángel Solo, y dirige el segundo. La comedia se centra en una de las etapas de la vida diplomática del escritor egabrense Juan Valera (1824- 1905) quien entre diciembre de 1856 y enero de 1857 acompañó a San Petersburgo, El montaje recoge el viaje y las peripecias de Juan Valera junto a Mariano Téllez- Girón, cuyas fastuosas fiestas en la Rusia imperial financiaba de su propio bolsillo El Teatro del Astillero abre con esta obra un ciclo de producciones basadas en la figura de encargo En el capítulo interpretativo, Francisco Vidal borda el personaje del duque como secretario de embajada, a Mariano Téllez- Girón, duodécimo duque de Osuna y doce veces Grande de España, que llevaba la misión de reestablecer las relaciones entre España y el imperio ruso, rotas desde la muerte de Fernando VII. De todo ello y de la personalidad desbordante, epicúrea y derrochadora del riquísimo noble español da cuenta Valera- -que se jubilaría en 1858 para dedicarse a la escritura y a la buena vida- -en el primer volumen de su suculento epistolario, lleno de datos, anécdotas, sentido del humor y muy bien escrito; una copiosa delicia publicada por Castalia en siete tomos al ciudado de Leonardo Romero Tobar. El montaje recoge el viaje y las peripecias de Valera junto al fabuloso personaje, cuyas fastuosas- -nunca mejor aplicado el adjetivo- -fiestas en la Rusia imperial financiaba de su propio bolsillo, lo que, entre otros dispendios, contribuyó a que en 1882 muriera casi en la ruina. Con la noticia del fallecimiento del duque arranca la obra que desarrolla la evocación de los días petersburgueses por parte de Valera, mientras dicta a su secretario una carta de condolencia. Los viejos fantasmas se aposentan en el espacio escénico convertido en desván de la memoria donde trajes, maniquíes y enseres inteligentemente utilizados llevan la acción a un vagón de tren, un trineo en la estepa helada o un lujoso salón. Luis Miguel González Cruz salpica el espectáculo de juguetones detalles de dirección y guiños metateatrales, como la descacharrante discusión entre los actores sobre la pugna entre razón histórica y razón dramática. Acertadamente iluminado por Miguel Ángel Camacho, que encuentra el matiz preciso para cada episodio, Treinta grados de frío es un buen trabajo teatral cuya mecánica se repite en exceso durante casi dos horas, prolongando una representación que tal vez ganara en vuelo recortando reiteraciones. En el capítulo interpretativo, Francisco Vidal borda el personaje del duque, muy bien acompañado por el sobrio Chema Ruiz como Valera y Daniel Marcos, que demuestra su polivalente comicidad en multitud de personajes. Gerardo Malla y Jeannine Mestre, en Delirio a dúo Ionesco y Neil Simon, en pareja El Centro Dramático Nacional estrena en el María Guerrero Delirio a dúo del padre del teatro del absurdo, y al Lara llega Descalzos por el parque una de las comedias más populares del dramaturgo estadounidense J. B. MADRID. Coinciden estos días los estrenos de dos textos sin otra cosa en común que contar la historia de una pareja; sus autores son dos relevantes y distintas figuras de la dramaturgia del siglo XX: Eugene Ionesco y Neil Simon. Aquel fue uno de los padres del denominado teatro del absurdo, y el segundo es uno de los grandes pilares de la comedia estadounidense. Gerardo Malla- -protagonista junto a Jeannine Mestre de Delirio a dúo la obra de Ionesco que sube hoy al escenario de la Sala de la Princesa del María Guerrero- dice que éste es un montaje que merece la pena. Y no es algo que diga siempre Salva Bolta es el responsable de esta producción, que ha tomado cuerpo debido, asegura Malla, por la pasión de Bolta por la obra (no representada antes en España) de Ionesco. Una curiosa pregunta: La tortuga y el caracol, ¿son el mismo animal? es el punto de partida de Delirio a dúo una pieza corta, que no menor -según Bolta- -y que recoge la conversación- discusión de una pareja en el salón de su casa. Ionesco no habla ni más ni menos que de la vida dice Malla, que rechaza que ésta sea una obra sobre la lucha de sexos. Rotundamente, no. Es una reflexión sobre la vida, la muerte, la guerra, la ternura... Es una parodia de géneros- -añade Jeannine Mestre- para quien este espectáculo representa un tour de force Trabajar en un espacio tan pequeño como la Sala de la Princesa- -apenas un centenar de espectadores, y un escenario mínimo- -es, aseguran los dos actores, una maravillosa experiencia es como hacer teatro en el salón de tu casa, algo único, y que obliga a los actores a un alto grado de concentración dice Malla. La obra- -apoya Bolta- -es técnica y dramatúrgicamente muy difícil, porque comienza como una comedia y se va retorciendo De muy distinto signo es Descalzos por el parque una de las más populares comedias de Neil Simon. Se estrenó en