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ABC JUEVES 10 s 1 s 2008 MADRID 53 Cada miniatura está repleta de detalles. Hay que detenerse y fijarse bien para tener una visión completa de cómo era el comercio de Madrid El Madrid más castizo, en miniatura Rincones reúne 40 pequeñas maquetas del artista Miguel Yunquera para recorrer la historia del comercio típico madrileño. Ahí está la vaquería, la bodega, la clínica donde curan casi todo y la Editorial Calleja, sí, la de tienes más cuento que POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTOS SIGEFREDO MADRID. Si usted fue joven o niño entre los años 1940 y 1950 y quiere recordar el olor a betún, a pan caliente, a aceitunas y escabeche o, por qué no, al carajillo de los bares no tiene más que pasarse por la exposición Rincones del artista Miguel Yunquera, que estará hasta el próximo 31 de enero en el centro cultural Antonio Machado, en el distrito de San Blas. En el caso de que su niñez o su juventud fueran de otros años, no importa. Aquí disfrutarán con cuarenta miniaturas que recuerdan los establecimientos y los comercios habituales de aquel entonces. Tiendas, bares, ultramarinos, clínicas, cines- -como el Cinema Paradiso- vaquerías, librerías... Todas sus fachadas están ahí, con ese sabor tan familiar, tan entrañable y tan castizo. Me gusta conectar con la gente. Lo que quiero plasmar es un breve paseo por nuestra juventud y, además, trato de transmitir la estética de los comercios antiguos manifestaba ayer a ABC Miguel Yunquera, un ingeniero de Obras Públicas prejubilado que, hace no muchos años, sintió el pálpito de dedicarse a su gran afición: el trabajo, en madera, de miniaturas. na por desprenderse de sus obras. Se venden entre los 300 y los 1.000 euros pero, seguro, que el valor sentimental no tiene precio. Así ocurre con casi todas las obras que se hacen con las manos y, también, con el alma. Las vendo- -dice Yunquera- -porque ya no tengo sitio en casa para todas. Pero lo hago con todo el dolor de mi corazón. No vivo de esto de cántaros panzudos, aún tibia, recién ordeñada, de vacas que convivían en el patio del local. O, más allá, la taberna, detrás de su viejo cierre de madera donde, si afinamos el oído, aún se escucha hablar de toros, de mujeres y de la vida misma. Y esa maqueta de la clínica La Estrella La salud en tiempos difíciles reza en la cristalera- -en la que se informa, con toda rotundidad, de que ahí se podían curar sífilis, gonorreas, trichomonas ladillas o herpes genital. Y que también tenían tratamiento de lavajes, preventivos, análisis, venéreas y visitas médicas ¡Menudo alivio! Mención especial para la fachada de la Editorial Saturnino Calleja. Sí, la de tienes más cuento que Calleja Esa misma. Nos cuentan, incluso, su historia. Por lo visto, el padre de Saturnino, un tal Fernando Calleja, fundó en 1876 un negocio de librería y encuadernación en la calle Paz que, en 1879, compró su hijo Saturnino para convertirlo en la editorial más famosa de España. Saturnino Calleja tuvo el acierto de lanzar dos novedades. La primera consistió en publicar grandes tiradas de libros y cuentos con un margen de beneficio muy pequeño que abarató los precios. Segunda: ilustró profusamente todo con dibujos de los mejores artistas logrando textos muy atractivos que vendía a 5 y 10 céntimos de peseta. De camino a la salida, hay que pararse en otro de los Rincones mágicos: el de la Bodega Rosell. Aquí, queda escrito en la fachada, se despacha un exquisito vermouth y un rico Valdepeñas Que aproveche. Donde todo se cura No vivo de esto Este madrileño, nacido en la calle del Prado en 1951, siente pe- Entrar en Rincones es no saber por dónde empezar. Cada una de las cuarenta miniaturas llama la atención. Allí está la vieja vaquería, donde se vendía la leche por cuartillos des- El autor vende las obras expuestas, porque no me caben en casa entre los 300 y los 1.000 euros Valdepeñas y vermouth Un bar de la época, con su fachada de azulejos y puertas de madera