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ABC JUEVES 10 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA COSTILLA DE CAÍN EMOCRACIA deliberativa: que hagan una encuesta. Pregunta: ¿Le importa a usted mucho, poco, regular o nada la costilla rota del asesino de la T- 4? Y que hable el pueblo soberano. Es probable que muchos, muchos ciudadanos- -entre los que desde luego no me cuento- -diesen incluso por aceptable que esa costilla se la hubiesen partido al etarra en cuestión en el calabozo. Sí, ya sé, el Estado de Derecho no se puede someter a la demoscopia. Pero tampoco se puede someter la presunción de inocencia de unos agentes dela seguridad nacional a la malintencionada duda basada en la IGNACIO denuncia de un terrorista. CAMACHO Que, además de ser responsable (presunto, por favor) de dos asesinatos y de varios atentados más, iba armado y almacenaba en dos zulos una cantidad de explosivos más que suficiente para celebrar con una traca el Año Nuevo. Es aburrido y triste discutir sobre lo evidente. Pero vale, pongámonos estupendos para solemnizar lo obvio. Ningún éxito práctico justificaría moral ni legalmente que los detenidos hubiesen sido apaleados- -aun sin demasiada contundencia, a tenor del carácter poco grave de sus lesiones según el parte forense- -en el curso de su interrogatorio. Hasta ahí todos estamos de acuerdo. Pero también lo estaremos, espero, en que en ninguna parte está escrito que los guardias civiles deban dejarse matar en el cumplimiento de su deber. Y existen indicios razonables de que se trató de un incidente ocurrido en el fragoroso y nada sereno curso de la detención, momento en que los guardias civiles no tienen obligación de suplicar con buenos modales a dos sospechosos de terrorismo que llevan sendos revólveres a cuestas. Sí, se les debió escapar algún puñetazo, y alguna patada, y acaso más de una y más de dos. ¿Y qué? Se habría tratado, como la muerte de los dos ecuatorianos en Barajas, de un accidente. Un lamentable accidente que merece una disculpa como la que ETA dio a los familiares de Estacio y Palate en un comunicado: Ha sido sin querer, perdonen las molestias. Si hubieran muerto en el trance los agentes, como en Capbreton, habría grandes y heroicos homenajes, contritos pésames y caras compungidas, incluso las de esos mismos próceres del Gobierno vasco queprefieren dar crédito inicial a la palabra de los terroristas antes que a la de los representantes de la ley. Para algunos parece que los guardias buenos son sólo los guardias muertos. Pero, vaya por Dios, en Mondragón hubo unos que prefirieron detener a los asesinos en vez de morir ellos como por lo visto manda el reglamento. Elfinalfelizdelepisodio, con elapresamiento de los criminales y el desmantelamiento de sus planes inmediatos, supone para algunos quisquillosos pescadores de aguas turbias un modo de achicar la democracia. La democracia, según parece, es ancha y grande en el País Vasco, donde miles de ciudadanos viven amenazados y privados de sus derechos elementales. La democracia se expande amparando antes a los terroristas que a sus víctimas. La democracia no sufre ni se quiebra cuando sepisotea la libertad y se conspira contra la vida, sino cuando se fractura la delicada costilla de un (presunto, por supuesto) asesino. Quenoes precisamente la costilla de Adán, sino la de Caín. D EXTERIOR LOS ÚLTIMOS 200 AÑOS ACE 200 años el mundo despegaba en flecha, después de milenios de pobres avances. Grecia, Roma, la civilización del Nilo, del Indo, de Asiria, del Ganges o las grandes dinastías chinas eran fogonazos en la noche. Desde 1810, el crecimiento constante y lineal ha multiplicado por diez la riqueza (por 23 en Estados Unidos, por cuatro en el África subsahariana) Las desigualdades aumentan. Pero el desarrollo es asombroso. Lean el resumen de Martin Wolf en la página 9 del F. Times, 19 diciembre. Desde que la economía existe, es decir, desde la aparición de la escritura, unos 8.000 años, la historia se componía de avances y retrocesos. De 1780 acá, la vida de los pueblos, casi todos los pueblos, ha sido interrumpida por catástrofes y guerras: pero el crecimiento ha sido casi ininterrumpido. Ese ejercicio de suma ha acabado con la esclavitud legalizada y con la servidumbre. Ha alumbrado el descubrimiento de las vacunas, el fin de los imperios, la extensión de la democracia y la información cotidiana. Esta radical transformación coincide, es un modo de hablar, con la implantación de la energía derivada del sol y con la circulación, cada vez más intensa, de un antiguo producto, las ideas. Wolf llama DARÍO energía del sol fossilised sunlight al VALCÁRCEL carbón, petróleo y gas, guardados en el subsuelo, extraídos por el hombre desde 1800 e industrialmente explotados. El carbón o el petróleo son, en gran parte, materias vegetales transformadas en el seno de la tierra por el factor tiempo, millones de años. El cambio crecientemente acelerado que origina la extensión social de las ideas, más la transformación introducida por las nuevas energías, es la doble base que revoluciona el mundo. Europa reanudó la marcha en el siglo XV y pisó el acelerador a fondo en el XVII, para lanzar el procesoen queestamos hoy. La democracia lleva a los europeos a acabar con dos antiguas plagas, la represión en el interior de Europa y el pillaje en el exterior. El siglo XIX impone en Norteamérica y en Europa el pacto político: acuerdos articulados entre grandes fuerzas, luego transformadas en partidos, surgidas de la base o de lo alto del sistema, acaba por convertirse H en norma de las sociedades avanzadas. A veces habrá que pactar con partidos menores y necesarios. Las dos energías combustibles, el carbón y la inteligencia, dan vida al mundo moderno. Posiblemente el debate intelectual, generador de grandes sistemas organizativos, ha servido de base a la extensión de las energías fósiles, generadoras de la nueva industria, multiplicadoras de la riqueza. En 1905, Albert Einstein mantenía un coloquio con sus alumnos de la universidad de Friburgo. Sus intuiciones sobre la base primordial de la materia fueron expuestas ante los doctorandos. Los espacios subatómicos, lo que existe entre los corpúsculos que viven dentro de los átomos, está compuesto por dos elementos distintos de lo que entendemos por materia. La materia menos material está compuesta por la energía de un lado, de otro la inteligencia. Dos componentes que desde el origen del mundo organizan la vida. Hay que ser atrevido para resumir en este recuadro algo tan complicado, pero no todos los argumentos se desarrollan con sencillez. Escribimos desde el sur de Indochina, entre Battambang y la antigua Saigon. El mundo ha de enfrentarse, de pronto, a un enorme desafío, para muchos inesperado. Los bienes fósiles que han permitido el progreso han puesto al hombre contra las cuerdas. El calentamiento de la Tierra reclama el concierto entre científicos, políticos, diplomáticos, economistas. El preacuerdo de Bali muestra el camino. La desertización provocaría seísmos sociales en más de medio mundo. Las nuevas energías- -viento, placas solares, biocarburantes, nuclear, entre otras- -han de sustituir a las energías fósiles. Toda energía tiene su origen en el sol. Antes de 40 años, la mitad de las emisiones deberán reducirse al 50 por ciento. La inteligencia, hasta hoy, ha sabido hacer frente. De nuevo la inteligencia organizadora de los espacios subatómicos habrá de enfrentarse a la humana imbecilidad. Los profesores deben explicar trigonometría, los niños deben comprar helados. También en esta asignatura el presidente Bush ha sido el peor alumno de la clase. Pero grandes sectores de América son hoy un modelo a seguir. Una vez más, son los nórdicos, suecos, noruegos, finlandeses, daneses, respaldados por Alemania, Reino Unido y Francia, quienes dirigen el cambio.