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4 OPINIÓN JUEVES 10 s 1 s 2008 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO LOS VOTOS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro VENCEN A LAS ENCUESTAS Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera L ÉXITO POLICIAL CONTRA ETA L ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, confirmó ayer que los dos miembros de ETA detenidos el pasado domingo por la Guardia Civil en Mondragón son, con seguridad, los autores del atentado de la T- 4 del aeropuerto de Barajas en diciembre de 2006 y, por tanto, los asesinos de los ciudadanos ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate. Estos terroristas formaban parte de un comando al que se atribuyen otras múltiples acciones delictivas y, según los datos de que dispone Interior, se disponían a cometer un atentado en la concurrida zona comercial de Azca, en Madrid, con la intención segura de causar más muertes. También se les atribuye la autoría de la explosión, el pasado 26 de agosto, de una autocaravana cargada con cien kilos de explosivos en la localidad castellonense de Cuevas de Vinroma, y son dos de los tres miembros de ETA que, encapuchados y con armas en sus manos, leyeron un comunicado de la banda en septiembre de 2006 durante un acto de homenaje con motivo del Gudari Eguna celebrado en el monte Aritxulegi de Guipúzcoa. Se trata, por tanto, de uno de los grupos de etarras más activos en los últimos tiempos, cuya localización y captura presentaba serias dificultades al formar parte de la nómina de terroristas considerados legales Indudablemente, el conjunto de la sociedad española dispone de razones poderosas para sentirse muy satisfecha de la eficacia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad que, con grave riesgo personal, luchan en primera línea contra criminales muy peligrosos y con notable capacidad para hacer año. En este caso, el éxito de la puesta a disposición judicial de los detenidos para concretar su responsabilidad en el atentado en el que perdieron la vida dos ciudadanos ecuatorianos se une a la naturaleza preventiva de una operación que, por fortuna, ha impedido a los terroristas consumar sus nuevos planes en la capital de España. Una vez más, y por encima de otras muchas consideraciones, E queda demostrado que la primera y principal fórmula para derrotar a ETA es la eficacia policial. En este sentido, la detención de miembros de la banda siempre tranquiliza a una sociedad que se siente mucho más segura cuando funciona la acción de las Fuerzas de Seguridad que cuando se emprenden irresponsablemente aventuras negociadoras de final incierto. Así pues, los responsables de esta operación contra ETA merecen el sincero elogio de todos los ciudadanos de bien. Independientemente del éxito que en materia de seguridad pública ha representado esta operación contra la banda, las investigaciones puestas en marcha para esclarecer las circunstancias en que se produjeron las detenciones de los etarras Martín Sarasola e Igor Purtu, así como el propio testimonio de uno de ellos y de familiares de ambos, van confirmado el rigor con el que actuaron las Fuerzas de Seguridad. Cualquier circunstancia que haya podido concurrir en este caso, como en cualquier otro, está sujeta a las reglas propias del Estado de Derecho, cuya vigencia en España queda plenamente asegurada por una legislación clara y un poder judicial independiente. La protección de los derechos fundamentales en nuestro ordenamiento jurídico está a la altura de los sistemas más exigentes del mundo. Por tanto, sería un error dar pábulo a operaciones de propaganda planteadas desde el entorno de los terroristas con la intención evidente de convertir una brillante actuación policial en una supuesta prueba de falta de garantías jurídicas. El imperio de la ley ha funcionado y seguirá funcionando para clarificar cualquier actuación de los poderes públicos. En todo caso, y con la única salvedad de quienes no ocultan su apoyo a ETA, es seguro que la inmensa mayoría de los ciudadanos sabe expresar su reconocimiento a los méritos y la eficacia de las Fuerzas de Seguridad en su objetivo de garantizar la vida y los derechos de todos en el marco de nuestro Estado Derecho. SIN MODELO DE POLÍTICA MIGRATORIA L Gobierno presentó ayer unas cifras sobre la lucha contra la inmigración ilegal en 2007 que, puestas en comparación con las de 2006, cierran un balance favorable. A simple vista, los datos son objetivamente mejores que los de 2006 y, como tal, hay que reconocerlos, pero la valoración general de la legislatura en materia de inmigración ilegal obliga a concluir que sigue sin haber un modelo político claro para afrontar este grave y preocupante desafío. La comparación entre 2007 y 2006 es legítima, pero políticamente intencionada, ya que la situación que se vivió en 2006 fue excepcional, derivada de una avalancha continuada de cayucos, especialmente hacia las costas canarias. La anormalidad de ese año haría bueno, en cualquier caso, el saldo del año siguiente, por mínimas que fueran las medidas adoptadas. Por otro lado, la comparación con 2005- -ejercicio que el Gobierno celebró en su día como un éxito en la lucha contra la inmigración ilegal- -demuestra que en 2007 no se recuperó, en absoluto, la situación anterior a la crisis de los cayucos, ni mejoró la política de repatriaciones en proporción a los medios aplicados a este objetivo durante el pasado año. Más allá de lo que reflejen las estadísticas, siempre propicias a una confección a la carta, el Gobierno ha demostrado una carencia manifiesta de proyecto político serio y solvente para la inmigración, en particular para la de carácter ilegal. En poco más de tres años se ha pasado de una regularización masiva de cientos de miles de inmigrantes E irregulares a transmitir mensajes encriptados a líderes europeos sobre la supuesta intención del Gobierno de organizar repatriaciones colectivas. El cambio de ciclo económico revela que el desempleo de inmigrantes creció un 24,57 por ciento en diciembre de 2007 respecto al mismo mes de 2006, y que el gasto por prestaciones de desempleo por este concepto aumentó un 54,6 por ciento. La regularización masiva de Zapatero no sólo supuso una actuación unilateral contraria a los intereses comunes europeos, sino un llamamiento a las mafias del tráfico de trabajadores. Con los datos de 2006, es imposible negar que la regularización tuviera un efecto llamada Y si lo que se perseguía era un efecto estadístico sobre el desempleo, cuyo porcentaje se vería modificado por la incorporación masiva de nuevos trabajadores con empleo a la población activa, ahora empiezan a aflorar las consecuencias de aquella política oportunista y coyuntural, pues el desempleo está creciendo por su sector más vulnerable y menos cualificado, que es el de los inmigrantes. Sin duda, hay motivo para valorar positivamente la mejora de la lucha contra la inmigración en 2007 frente a la crisis de 2006, pero se sigue registrando mucha inmigración ilegal sin que exista una estrategia política de consenso con la oposición y de cooperación europea, realidad a la que ya hay que sumar el impacto incipiente, pero muy nítido, del desempleo de los inmigrantes, un problema agravado para el que la legislatura concluye sin soluciones. OS sondeos prelectorales de opinión son similares a las predicciones meteorológicas: a veces se cumplen y a veces no. El principio sagrado de la democracia de un hombre, un voto significa que nadie- -ni siquiera con los medios científicos más avanzados- -puede suplantar la decisión personal, ejercida por cada individuo frente a la urna. El mundo democrático está lleno de ejemplos que confirman esta tesis. En el caso de las primarias demócratas de New Hampshire, previas a la elección presidencial en EE. UU, los expertos atribuyen a los sollozos de Hillary Clinton frente a las cámaras la víspera de la consulta la diferencia entre la victoria que ha obtenido y la derrota que le habían pronosticado, lo que no quiere decir que si su adversario Barack Obama hiciera lo mismo obtendría el mismo efecto. Ahora se vuelve a pronosticar la victoria de Obama en los caucuses de Nevada y las primarias de Carolina del Sur, pero más le valdría al candidato que dice abanderar la propuesta del cambio no volver a fiarse de los pronósticos y mantener su campaña por el camino de convencer a los electores de que puede ser el mejor candidato. En una sociedad tan competitiva como la estadounidense, los medios de comunicación están añadiendo un plus de premura, casi deportiva, a un proceso para el que aún falta mucho tiempo: en las próximas cuatro semanas tienen que votar veinticinco estados, y aún quedarán casi otros tantos pendientes de decidir. Ni siquiera contando con la posible inercia de los primeros resultados, cuando en la convención demócrata se haga el recuento final de delegados, los de Iowa o New Hampshire tendrán solamente el peso que les corresponde, es decir, muy poco. Por el momento, Obama ha demostrado que, a pesar de sus conocidos puntos débiles, puede dar la batalla porque tiene un respaldo electoral serio, y Hillary Clinton sabe ya que es vulnerable, y que no es cierto que su campaña vaya a ser una marcha militar, pero también que mantiene una innegable capacidad de llegar al corazón de los electores, especialmente al de las mujeres. Para los republicanos, la elección es todavía más complicada porque ninguno de los candidatos proviene de la Administración saliente, a la que los costes de la guerra de Irak han dejado en una posición de la que a todos conviene alejarse. Así se explica que en Iowa ganase Mike Huckabee y que en New Hampshire quedase tercero, bastante lejos del vencedor, el senador MacCain. Las estadísticas señalan que hasta ahora ningún aspirante que no haya ganado una u otra circunscripción ha logrado llegar a la candidatura republicana, pero en este caso las predicciones pueden chocar con la táctica de Rudolf Giuliani, que ha decidido no gastar su munición en estados sin relevancia numérica y prepararse a fondo para llevarse el pastel de uno grande, como Florida. Los especialistas en sondeos pueden hacer las previsiones que deseen, pero la tozuda realidad demuestra una vez más que hasta que no se recuente el último voto no se sabrá si se han vuelto a equivocar o no.