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ABC MIÉRCOLES 9- -1- -2008 MADRID 57 exclama un vecino. Hubo uno o dos meses que le perdí la pista y le llegué a comentar a mi mujer que qué habría sido de él, pero lo volví a ver al cabo de un tiempo y, si soy sincero, me alegré de saber que no le había pasado nada. Tiene unos perrillos muy simpáticos comenta este hombre que se disponía a tomar café en un bar cercano. No opina lo mismo una vecina septuagenaria, con un discurso totalmente distinto al de los anteriores, pero reflejo de lo que piensan muchos viandantes y vecinos de estas calles. Es una vergüenza, anda que no tendrán sitio para ir y no tener que estar en mitad de la calle comentaba indignada y pidiendo, a la vez, que alguien hiciese algo para evitarlo. A Isabel, que lleva años en Serrano, le vienen varios a la mente. Había uno por aquí que se metía en un banco a dormir hasta hace un tiempo. También murió otro en el pasaje de la Castellana donde solía ir a dormir explica. La última en llegar a la calle de Serrano ha sido una mujer de mediana edad y cuyo techo es un paraguas, siempre abierto, blanco y rosa Hay personas que les dan comida algún día por semana, alguna lata, jamón de york y demás cosas Lo peor no son ellos, sino la gente que llega aquí para robar. Vienen con las encuestas para distraerte y si no estás pendiente se llevan algo, sobre todo a gente mayor Casi todos califican a estas personas como pacíficas. Como gente que más allá de ocupar un minúsculo espacio de esta céntrica calle, no generan ningún tipo de conflicto. Pero hay de todo. A mí particularmente no me gusta que cuando llevo a mi hijo a la escuela tenga que ver a diario a un hombre durmiendo aquí y a otro allá, en plena calle se quejaba un trabajador. Si uno no te da problemas, pero es que viene uno y diez más detrás de él comentaba un anciano que acababa de adquirir el periódico. Los vecinos y trabajadores más permisivos no se muestran igual de condescendientes con otro tipo de mendicidad. Lo peor no son ellos, sino la gente que viene aquí queriendo robarte señalaba un trabajador de un negocio del que prefiere no dar el nombre. Te vienen con las encuestas y demás historias para distraerte, y como no estés muy pendiente, si pueden, se llevan algo, sobre todo a la gente mayor. A mí me han robado revistas explica Isabel desde su quiosco. Vivo en Velázquez, una calle que puede considerarse más o menos de categoría similar a ésta, y la verdad sí que hay más mendicidad de todo tipo aquí, quizá sea también porque pasa más gente. No lo sé intentaba reflexionar un médico jubilado que paseaba por la avenida de las boutiques. No creo que estos indigentes tengan una razón clara para estar en esta calle y no en otra. No creo que ese mundo funcione así, supongo que te acomodas en el primer sitio que te dejen estar decía un hombre que le acompañaba. Igual alguno de ellos tuvo incluso hace años una casita por la zona y por eso están aquí, porque es su barrio y sus calles de siempre. Que la vida es muy larga y da muchas vueltas concluía con la duda instalada en su rostro. AL DÍA Manuel de la Fuente Quizá sea su barrio QUE VENGA IKER ué, amigos, conciudadanos y convecinos, incluso lectores, cómo se les ha quedado el cuerpo tras estas tres intensísimas semanas de dispendios, excesos, rechiflas y holganzas generalizadas, y hasta es posible que también de buenos propósitos y no menos buenas intenciones? ¿Y la tarjeta de crédito, y la visa? Se supone que en los huesos, más tiesas que la mojama. Espero fervientemente que por lo menos les haya valido a ustedes la pena. Que se lo hayan pasado requetebién, con los suyos, vestidos y revestidos de espíritu navideño. Lo mismo, hasta alguno de ustedes aún ha tenido ganas y arrestos de pasarse por las rebajas el pasado lunes, que estaba aquello como Bagdad en los viejos y mejores tiempos, miles de personas por aquí, miles de personas por allá. Que los dependientes de los comercios, sobre todo las cajeras de los híper y los de las tiendas de ropa, se merecen un monumento, no me digan que no, o puente de Calatrava, o un cubo de Moneo. O, por lo menos, una calle. Fíjense qué bien suena: Avenida de los Dependientes de El Corte Inglés, que se ganan el cielo con mas empeño y tesón que otra gente más pía que anda por ahí y luego al fin y a la postre en lo único que piensan es en colarse, que salí el lunes del citado comercio como si me hubieran encimado al alimón Tarzán Migueli y Goyo Hacha Benito, zurrao como un jergón. En fin, también convendrán conmigo que se nos vienen unas cuantas cuestas encima, la de enero, y sobre todo la de febrero, ésa que los taxistas y demás gremios que de verdad entienden de esto de la cesta de la compra temen como un nublado, porque el volumen de negocio, más que volumen es un raquítico hilillo. En marzo tocan elecciones, así que el movimiento (sobre todo el miento) está totalmente garantizado. Y con el recuento hecho para alegría de unos, tristeza de otros, pero orgullo y convivencia de todos, podremos irnos de vacaciones de Semana Santa, que ya saben que cae en marzo, con lo que el buen tiempo está garantizado. Mientras tanto, si se huelen que en los próximos días la vida pone demasiado empeño en colarles un golazo por la escuadra, no se me asusten, que para algo está Iker Casillas, el Merlín del área chica. ¿Q Robos En medio del gentío, los mendigos suelen ser siempre los mismos Los sin techo se rejuvenecen y uno de cada seis es inmigrante En las calles de Madrid hay 1.600 indigentes. Son jóvenes. Hombres, en su mayoría, (80 que sufren con problemas de alcoholismo (40 drogas (22 y enfermedades mentales (12 Su origen es extranjero (60 Abundan los africanos (marroquíes y argelinos, y, en menor medida, los del África Subsahariana) y los oriundos del Este de Europa. Suramericanos apenas no hay ya que lo habitual es que cuenten con apoyo familiar, lo que les ayuda a afrontar cualquier situación. La edad ha ido bajando gradualmente de los 46 a los 41 o 42 años, según datos del Samur Social. Cada vez se detecta a personas más jóvenes: de 18 a 20 años. Su importancia no es cuantitativa pero sí cualitativa subrayó el responsable del servicio, Darío Pérez, jefe del Samur Social. En 2006 el Ayuntamiento de Madrid atendió a 3.200 sin techo en 950 plazas pública y 1.500 privadas.